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PROSTITUCIÓN Y ENTREGA EN EL CLUB Al día siguiente volví a estar con Pedro, mi amante, si, se ha convertido en mi amante permanente. Hay una expresión que he oído en algunos hombres, cuando desean a una mujer intensamente, dicen: "estoy encoñado", bueno pues yo estoy "empollada". Cuando Pedro me penetra me corro prácticamente en segundos, mi primer orgasmo me viene a los pocos segundos de penetrarme, ni siquiera hace falta que se mueva dentro de mi, la sola entrada de su pene en mi vagina hace que mi orgasmo se desate y me llene de placer. Cuando me acaricia cualquier parte del cuerpo, mi sexo se humedece inmediatamente. Le fui a recoger a su casa, le espere en la calle al lado del portal. Cuando le vi salir del mismo, con su espléndido cuerpo, con el bulto de sus pantalones, tuve un estremecimiento en mi sexo, algo parecido al orgasmo, en cuanto entró en el coche le besé apasionadamente y acaricié su pene, sacándolo del pantalón. No pude aguantar más y le pedí que nos fuéramos a los asientos traseros y me follara. Cuando su pene me penetró libremente, sentí el orgasmo enseguida. Desnuda encima de él sentía su pene dentro de mi y su boca besarme y sus manos acariciarme los pechos, mi cuerpo se agitó en mi primer orgasmo de la noche. Me encanta estar desnuda con él, sentir sobre mi cuerpo el suyo sin nada que se interponga, ninguna ropa. Cada vez que quedo con él me visto con la menor cantidad de ropa posible, nunca llevo braguitas ni sujetador y las faldas y camisas que busco son las más pequeñas y fáciles de quitar que tengo en todo mi guardarropa. Después de nuestro primer polvo de la noche nos dirigimos en mi coche hacia el pub de encuentros. Le dejé conducir a él para poder yo mamarle mientras conducía. Chupar su polla, metérmela en la boca, sentir su dureza, su tamaño, su grosor me encanta, la chupo como si fuera un caramelo, recorriéndola en toda su longitud. Interrumpí mi mamada antes de que se corriera. Nuestras tres noches de sexo han empezado a hacer merma en mi amante y prefiero no agotarle antes de poder disfrutar intensamente con él, los dos tumbados, desnudos completamente, poder disfrutar de sus pectorales fuertes y abultados, sus anchas espaldas, sus escurridas caderas y su atractivísimo trasero, no obstante en cuanto llegamos al pub de encuentros y pedimos nuestras copas no pude aguantar más y volví a sentarme sobre él clavándome su polla hasta el fondo y quitándole la camiseta, pidiéndole al mismo tiempo que me desnudara completamente. Nunca había estado desnuda del todo en el pub, en la parte de copas, pero el deseo de estar completamente desnuda en sus brazos, de apretar mis pechos contra sus pectorales era tan fuerte en mi que no me pude resistir. Me quitó la ropa en un santiamén mientras yo sentía su pene dentro de mi y volvía a sentir otro orgasmo desatarse en mi interior. Después del orgasmo me quedé sentada como estaba, sobre él y desnuda. Charlamos sintiendo en mi interior su polla todavía tiesa pues él prefirió no llegar al orgasmo y reservarse para después. La propietaria del local se sentó a nuestro lado y nos ofreció un contrato para realizar lo mismo que habíamos hecho hace un momento tres veces por semana, lo rechacé pues no quiero verme obligada a nada, sólo la dije que, sin ningún compromiso por nuestra parte, cuando fuéramos no nos cobraría nada y podríamos tomar todas las copas que quisiéramos, tanto cuando fuera con mi amante como cuando fuera con mi marido o con quien fuera, lo que ella aceptó. Salimos a bailar, él sin camiseta y yo desnuda como estaba. En la pista bailamos apretadamente con mis pechos apretados contra el suyo, con su mano en mis nalgas y con mi deseo creciente de sentirle de nuevo dentro de mi. Le quité el pantalón y los calzoncillos. Qué espectáculo debíamos dar los dos completamente desnudos. Su cuerpo perfecto, sus músculos marcándose en su cuerpo a sus menores movimientos, su pene entre mis muslos apretando mi sexo. Recibimos multitud de caricias de las otras parejas, indicándonos, con ese gesto, su deseo de hacer intercambio con nosotros, sentíamos las caricias pero no respondíamos a quienes nos acariciaban, simplemente dejábamos que nos acariciaran, concentrándonos en la presión de nuestros cuerpos. Cuando llevábamos bailando un rato no pude aguantar más y le dije: "Pedro, cariño, no puedo más, me vuelves loca de deseo, penétrame aquí mismo". Me apoyé sobre la pared, dándole la espalda, inclinándome hacia delante para ofrecer mi coño y hacer más fácil la penetración. Me penetró suavemente, metiendo su polla poco a poco, muy lentamente. Volvió a ser como siempre, me corrí en cuanto llegó al fondo de mi, me di la vuelta y me abracé a su cuerpo apretándome contra él. Me di cuenta entonces que estábamos solos en la pista, se habían retirado todas las parejas y habían encendido un foco sobre la pista que iluminaba nuestros cuerpos. Habíamos ofrecido, sin saberlo, un espectáculo de sexo en directo. No me molestó, en definitiva qué más daba que nos vieran follar en los asientos, en la pista de baile las otras parejas que bailaban o que nos hubieran ofrecido bajo la luz de los focos a las miradas de los presentes, a varios de los cuales yo ya conocía y había follado con ellos y con mi marido en mis anteriores visitas al pub. Le cogí de la mano y nos inclinamos saludando, lo que fue contestado con los aplausos de los presentes. En realidad ese aplauso me gustó y complació sobremanera. Habíamos ofrecido un espectáculo porno a un público conocedor y muy degustador y sobre todo muy exigente y debía haber sido un espectáculo muy bueno para merecer los aplausos que recibimos. Recogió su ropa de la pista de baile y desnudos como estábamos nos volvimos a sentar. En cuanto nos sentamos una de las parejas que estaban en el local se dirigió a nosotros y nos preguntó si nos importaba que se sentaran junto a nosotros, Pedro les respondió que no. Se sentaron y nos comentaron que había sido sensacional nuestra follada en la pista, que formábamos una pareja tremendamente sexual, en la que se apreciaba una química sexual que se contagiaba a todo el que nos veía. Ella era una chica de unos 25 años con un tipo estupendo. Me incliné al oído de Pedro y le pregunté que si ella le gustaba y quería follar con ella que me acariciara el muslo para indicármelo. Cuando se lo estaba diciendo y antes de que terminara sentí su apretón. Me volví hacia nuestros nuevos amigos y les planteé claramente si querían hacer un intercambio con nosotros, a lo que respondieron afirmativamente. La dije a ella que se sentara al lado de Pedro, si quería, y yo me senté al lado de él. Mientras ella y Pedro se acariciaban y besaban, él y yo hicimos lo mismo. La visión de mi cuerpo desnudo, no sé si en la pista o allí a su lado, debió haberle puesto cachondo pues su polla pugnaba por liberarse de la prisión en donde se encontraba, bajé su cremallera y la liberé, saltó como impulsada como un resorte, la acaricié con mi mano mientras él acariciaba mi sexo tan empapado de jugos que sus dedos resbalaban sobre mi clítoris introduciéndose en mi sin casi darme cuenta, Pedro había destapado los pechos de ella y los chupaba al mismo tiempo que sus manos acariciaban su sexo que aparecía descubierto bajo su falda. Nos fuimos los cuatro al jakuzzi. Mientras ellos terminaban de desnudarse, Pedro y yo nos metimos en el agua. "Cariño, quiero que tu primer orgasmo de esta noche lo tengas conmigo, que sea mi coño quien reciba tu semen, luego te la puedes follar todo lo que quieras, pero yo quiero ser la primera" Diciendo esto me senté encima de él y me introduje su polla de nuevo. Fue como siempre, me llegó el orgasmo en cuanto su polla llegó al fondo de mi coño, pero esta vez él no se quedó quieto dentro de mi, me agarró por las caderas y me subía y bajaba sobre su polla, haciendo que mi orgasmo se desatara en una serie ininterrumpida de contracciones, grité sin poderlo remediar, grité desaforadamente cuando su orgasmo derramó en mi interior su caliente y espesa leche. Nuestros compañeros se encontraban ya en el jakuzzi a nuestro lado, acariciándose mutuamente, me levanté, sacando la polla de Pedro de mi interior y dirigiéndome a ella la dije: "Es todo tuyo". Se fue con Pedro y yo me senté al lado del otro, dejándole besar mis pechos mientras yo cerraba los ojos y me concentraba en las reminiscencias del orgasmo que acababa de tener con Pedro. Sentía su boca chuparme los pezones y sentía todavía en mi sexo el placer que había sentido momentos antes con la polla de Pedro explotando dentro de él. Dejé que mis manos se animaran acariciando el sexo de mi compañero de una noche, abrí los ojos y vi como ella se había sentado sobre Pedro quien con las manos en sus nalgas la subía y bajaba sobre su polla, pensar en la polla de Pedro volvió a despertar mi deseo y volviéndome hacia mi acompañante me senté sobre él metiéndome su pene en mi interior, contrayendo las paredes de mi vulva para aprisionar el sexo de mi acompañante dentro de mi y haciendo girar mis caderas en un vaivén rotativo, el placer se aceleró en mi compañero, sintiendo en mi interior las contracciones de su pene que anunciaban la proximidad del orgasmo. Explotó su orgasmo y su explosión desató el mío, quedamos abrazados con su polla en mi interior. Sentí las manos de Pedro acariciarme las espalda, su boca besarme la nuca, su polla presionar contra mis nalgas, sus manos se deslizaron entre el cuerpo de mi acompañante y el mío y agarraron mis pechos, apretándolos entre su palmas y agarrando mis pezones entre sus dedos. Mi deseo volvió a hacerse presente, sólo los besos y las manos de mi amante junto con la presión de su polla contra mis nalgas despertaron mi cuerpo nuevamente, empecé a gemir sintiendo que mi orgasmo se insinuaba en las profundidades de mi sexo, mis caderas volvieron a moverse y las paredes de mi vagina volvieron a cerrarse sobre la polla que continuaba en mi interior, haciendo que empezara a despertarse. La combinación de todo eso aceleró mi orgasmo que desde las profundidades de mi interior ascendió llenándome toda entera y estalló incontroladamente, me agité, me convulsioné, exploté en un nuevo orgasmo que dejó mi cuerpo desmadejado, derrumbado sobre el de mi compañero ocasional, quien había derramado su semen en mi interior mientras tanto. Cuando mi cuerpo se recuperó del inmenso placer que había tenido, me levanté de mi compañero ocasional y me abracé a Pedro sentándome encima de él, abrazándome nuevamente a su cuerpo, aplastando mis pezones contra sus pectorales. "Cariño, cómo me he corrido de bien, en cuanto has empezado a acariciarme los pechos, besarme en la nuca y sobre todo tu polla contra mis nalgas, no he podido aguantar, me vuelves loca de placer, me follas como nadie me ha follado hasta ahora" Pedro, con su bien hacer natural, dejó descansar mi sexo y me abrazó y besó tiernamente, su boca depositaba tiernos y dulces besos en toda mi cara, depositando de cuando en cuando un beso suave y tierno sobre mis labios, sus manos recorrían mi espalda de arriba abajo hasta llegar a mis nalgas que recorría con una suave caricia sobre la superficie de la piel. Poco a poco mi cuerpo fue despertando de nuevo de la laxitud que había adquirido con mis anteriores orgasmos. Mi deseo volvió a insinuarse en las profundidades de mi sexo, despertando al resto de mi cuerpo que empezó a desear que las caricias de mi amante se hicieran mas intensas. Gemí suavemente y me agité apenas, lo que bastó para que Pedro se diera cuenta de mis nuevas necesidades, su boca se apretó contra la mía y sus manos apretaron mis nalgas, me subió lo suficiente para que su pene se colocara en la entrada de mi vagina y me dejó caer sobre él metiéndose hasta el fondo de mi sexo. Su polla en el fondo de mi sexo provocó las sensaciones que siempre despertaba en mi interior, mi orgasmo volvió a insinuarse en mi interior ascendiendo desde el fondo de mi coño hasta subir, agarrar mi clítoris e inundar de nuevo todo mi cuerpo, aguanté el dolor que siempre acompaña a un intenso orgasmo cuando continuas moviéndote y me agité sobre el cuerpo de mi amante, buscando provocar su orgasmo y la salida de su semen, lo que sucedió pocos segundos más tarde. Cuando descansábamos al lado de nuestros compañeros de esa noche, tanto él como ella nos comentaron que nunca habían visto una pareja que transmitiera más química sexual, más deseo sexual intenso que nosotros dos. Al día siguiente volvimos a estar juntos de nuevo. No podía comprender lo que me pasaba. Antes de verle llegué a masturbarme varias veces y a hacer el amor con mi marido hasta dejarle totalmente agotado y todo eso para que al ver a mi amante no tuviera la necesidad imperiosa de meterme su sexo dentro de mi, para que mi sexo estuviera tan agotado que pudiera estar con él sin esa necesitad incontrolable, pero todo fue inútil, en cuanto le volví a ver, mi coño empezó a soltar sus jugos y en cuanto entró en el coche, me senté encima metiéndome su polla hasta el fondo, volviendo a sentir un orgasmo en cuanto su sexo llenó el mío por completo. Hasta ahora es siempre así, mi primer polvo con él lo tengo nada más verle. Mi amante se ha revelado además como una persona extremadamente amante del sexo y de lo más morboso que he conocido, le encanta exhibirme y follar en público. Antes de conocerme nunca había practicado ese tipo de sexo, pero conmigo sus apetencias sexuales son amplísimas. Ya hemos practicado el intercambio de parejas varias veces, pero es que además le encanta exhibirme en sitios normales. En esta ocasión me había puesto, como siempre, una mini y una camiseta fáciles de quitar, sin nada debajo. Cuando terminó mi orgasmo y me senté en el asiento, mi amante me dijo que le apetecía mucho que fuéramos a cenar los dos juntos pero que me pusiera muy provocativa, que le encantaría que llevara el top transparente con el que me conoció. Me dirigí a casa y me cambié de ropa, poniéndome lo que el quería, mientras me esperaba en el coche. Me puse mi top transparente, mi minifalda de más vestir, unos zapatos de tacón de aguja y cogí la torerita para ponérmela por encima del top cuando fuéramos al restaurante. Al entrar al restaurante, Pedro me quitó la torerita que yo me había puesto por encima al bajar del coche y ante mi inicial resistencia me dijo al oído: "Quiero que todos los hombres te miren con deseo y que todas las mujeres envidien tus maravillosos pechos". Dejé que me la quitara, entregándola a continuación en el guardarropa. Así con mis pechos completamente visibles, pues el top es tan transparente que es como si no se llevara nada entramos en el restaurante siguiendo al maitre, bajo la mirada de todos los presentes. Cuando nos sentamos en la mesa y una vez que el maitre nos tomó la comanda, Pedro me dijo: "Cariño, siéntate ladeada, con tus piernas por fuera de la mesa y deja que esos cinco tíos que están en la mesa de al lado te vean el coño". Le miré fijamente un poco cortada, "Cariño, estamos en un restaurante bueno, aquí no se pueden dar esos espectáculos, a ver si organizamos un número y salimos mal" "No te preocupes, no va a pasar nada que tu no quieras, además no me contaste el morbo que te produjo hacer de puta aquella noche en las vacaciones de verano, pues quiero que hagas de puta para mi, voy a ser tu chulo, no me digas que no te produce morbo pensar que voy a venderte, que vas a ser mi puta y que te entregaras a todos los hombres a los que te venda" No le respondí nada, pero hice lo que me decía, me situé sentada de costado y entreabrí mis piernas, lo que fue suficiente, con la minifalda que llevaba para que mi sexo quedara expuesto a las miradas de los cinco hombres que cenaban tranquilamente, por lo menos hasta ese momento en la mesa de al lado. Mientras hacía esto, pensaba en lo que Pedro me acababa de decir. Mientras pensaba en ello me fui excitando con lo que me había dicho, si, tenía razón, me excitaba que mi amante me vendiera, verme obligada a follar con cualquiera al que él me vendiera, estar sometida a todos los caprichos de un hombre del que no iba a conocer nada hasta que Pedro me lo dijera. Además me daba miedo perder a mi amante, si esa era la forma de retenerle a mi lado y gozar de su pene y de todo su cuerpo estaba dispuesta a hacer lo que él quisiera, todo lo que él quisiera fuera lo que fuera. Pronto los de la mesa de al lado se dieron cuenta de mi desnudez y no cesaban de mirar mi sexo y cuchichear entre ellos. Pedro y yo seguimos con nuestra cena, charlando tranquilamente sin prestarles atención, pero dándonos cuenta de sus miradas y cuchicheos. Después del postre, cuando estábamos tomando el coñac, Pedro, me dijo: "Cariño, voy a venderte, cuando vuelva te diré lo que tienes que hacer y lo harás sin dudarlo y sin protestar, ¿de acuerdo?" "Si, haré lo que quieras, sea lo que sea" Se levantó y dejándome sola en la mesa se dirigió a la mesa de al lado, se sentó y dijo lo siguiente, que pude oír perfectamente: "Hola, buenas noches, les he visto no perder ojo del coño de la mujer que me acompaña, les gustaría estar acompañados esta noche por esa mujer y que estuviera a la entera disposición de Vds. cinco, durante el tiempo que quieran pagar? No pude oír la contestación de uno de los hombres, pues habló inclinándose sobre Pedro y muy bajo, con la evidente intención de que yo no oyera lo que respondía, si bien los otros cuatro me empezaron a mirar mucho más descaradamente, con sonrisitas a las cuales respondí con las mías y abriendo un poco más mis piernas. ¿Hombre, por supuesto, cuando he dicho que estaría a su entera disposición es que pueden hacer con ella lo que quieran, eso si sin causar dolor, o sea nada de sado-maso, y durante el tiempo que estén dispuestos a pagar, la habitación, por supuesto corre de su cuenta también? ¿Cuánto nos costaría una hora? ¿En las condiciones que les he dicho 1.500 y a pagar en efectivo? De acuerdo. En cuanto terminemos de cenar se viene con nosotros y le daremos el dinero. No, me dicen el hotel en donde están y a la hora que me digan estará allí. De acuerdo, entonces a la 1, le parece bien. Perfecto a la 1 en punto llamará a su habitación Después de que le dieran el nombre del hotel y el nº de la habitación, Pedro se levantó y volvió a nuestra mesa. "¿Lo has oído, cariño?" "Si, he oído lo que les decías tú, la primera contestación de uno de ellos cuando me has ofrecido no, pero me la imagino. ¿Qué vamos a hacer ahora?" "Aquí cerca hay un callejón muy oscuro, ¿te apetece echar un polvo, para que vayas ya húmeda?" "Sabes que siempre estoy húmeda, pero el polvo contigo lo estoy deseando." Pagamos y salimos del restaurante después de recoger mi torerita del guardarropas, que mi amante no me dejó poner encima. Los dos de la mano nos dirigimos hacia el callejón que efectivamente estaba oscuro como boca de lobo, cerca del comienzo mi amante me agarró por la cintura y me besó en la boca metiéndome su lengua hasta el fondo, salté sobre su cintura y sujetándome con los brazos a su cuello y con las piernas a su cintura le dije que me follara cuanto antes. Se bajó los pantalones y calzoncillos y me dejé caer sobre su pene clavándomelo hasta el fondo de mi sexo. Me corrí enseguida, en cuanto toda la longitud de su polla entró en mi, como siempre un orgasmo intensísimo, arrollador que se prolongó con el suyo y con el semen que soltó dentro de mi a borbotones, sentí su semen escurrirse de mi sexo mezclado con mis jugos vaginales. "Déjame sentir tu pecho en el mío, cariño?. Se abrió la camisa que llevaba y subiéndome el top aplastó su pecho contra el mío al mismo tiempo que su lengua penetraba en mi boca tan profundamente como momentos antes había penetrado su sexo en el mío. Cogimos el coche y nos fuimos al hotel de mis cinco "clientes", nos sentamos en el bar, pedimos unas copas y nos sentamos a esperar a que llegaran. "Para que no haya ninguna duda y no surjan problemas y a pesar de que, me has dicho, que lo has oído, voy a repetirte el acuerdo que he hecho con esos hombres. Me van a pagar 1.500 euros, bajo las siguientes condiciones: Subirás a su habitación durante una hora solamente, así que en cuanto pase la hora te levantas, estés como estés y estéis haciendo lo que sea y vienes aquí abajo donde te estaré esperando. Durante esa hora harás todo lo que ellos quieran, salvo lo que te produzca dolor, pero salvo eso, harás todo lo que te digan y te dejarás hacer todo lo que quieran, lo que sea, si te quieren atar, te dejas, si quieren darte por culo, aunque se que normalmente no te gusta y que te duele, te dejarás dar por culo, eso no se considera para nada sado-maso. Ah, si, por casualidad quisieran prolongar durante más tiempo el trato, que baje uno de ellos a verme a mi y todos los demás esperáis a que yo suba con él, si ves que entro, cobro y salgo sin decirte nada, es que han pagado otra hora contigo . ¿Lo has entendido, o te queda alguna duda? No, está todo muy claro, por cierto y no es que me importe, ni que lo haga por eso, pero por casualidad, ¿para quien es el dinero? Pa tí y para mi a partes iguales, ¿te parece bien? Lo que tú digas. Poco antes de la una vimos entrar a los cinco, riendo y hablando animadamente, ellos no nos vieron y cogieron un ascensor. A la una menos dos minutos, me levanté y cogiendo uno de los ascensores me dirigí a la habitación que habían indicado anteriormente a mi amante. Llamé al timbre y me abrió la puerta casi al instante uno de los cinco hombres que había visto en el restaurante, se apartó para dejarme pasar, entré y quedándome en medio de la habitación les miré uno a uno sin pronunciar palabra. Uno de ellos me saludó, dándome las buenas noches y a continuación me dijo: " Si te parece no perdamos el tiempo, tenemos solo una hora, así que vamos a desnudarnos". Me desnudé mucho antes que ellos y me quedé de pie en medio de la habitación, esperando a que me dijeran lo que querían. "Túmbate en la cama boca abajo, por favor", me dijo el que parecía llevar la voz cantante. Lo hice y me ataron a la cama, mis muñecas a cada lado de la cabecera y mis tobillos, con las piernas bien abiertas a los pies de la cama. Sentí el primer cuerpo colocarse sobre mi y su sexo apretarse contra mi culo, apretando contra él hasta que introdujo toda su polla dentro, me dolió, pero pensé en la polla de mi amante mientras apretaba los dientes para no gritar. El hombre que tenía dentro de mi culo entraba y salía de él sin misericordia, con grandes embestidas. Otro de los cinco se situó en la cabecera de la cama, sentándose delante de mi cara y me introdujo su polla en la boca, que chupé y mamé como mejor sabía a pesar del dolor que me estaban causando en el culo. Prefería no ver quien tomaba mi culo y quien mi boca, así que no abrí los ojos. La polla que horadaba mi culo salió y se introdujo en mi sexo bombeando dentro de él con fuerza, el placer de sentir mi culo libre y la polla penetrando mi sexo, la otra penetrando mi boca y los pensamientos en la polla de mi amante hicieron que explotara en un orgasmo que hizo que el que me estaba follando se corriera también, el que estaba en mi boca se salió, mientras sentía otro cuerpo encima del mío y otra polla penetrar mi sexo, esta vez afortunadamente no me penetraron por mi conducto trasero, si bien otra polla sustituyó enseguida a la que había tenido en la boca. Esta vez el que me penetraba se corrió enseguida sin darme tiempo a correrme yo, pero otro pene sustituyó al que salió de mi sexo y unas manos acariciaban mis nalgas y culo, apretándolas fuertemente y penetrándome el culo con algún objeto que hizo que dejara de chupar la polla que estaba en mi boca y gimiera de dolor, me cogieron la cabeza y levantándola me introdujeron de nuevo la polla en la boca. Me sentía sometida, sin poder reaccionar y sin poder moverme, era algo que no me gustaba pero que no dejaba de tener su morbo. Estaba allí expuesta a los deseos de cinco hombres que podían hacer conmigo lo que quisieran, de hecho lo estaban haciendo, atada de pies y manos y sin poder moverme, penetrada por todos mis agujeros, causándome dolor y placer al mismo tiempo. El que me follaba el coño se corrió dentro de mi, saliéndose enseguida y siendo substituido por otro que bombeó mi coño a toda prisa y se corrió enseguida sin darme tiempo casi a reaccionar, la polla de mi boca que era la única que faltaba por penetrar en mi coño, me penetró de un violento empujón y, supongo que por la mamada que le había hecho, a los pocos "mete-saca" en mi coño se derramó dentro. Sentía mi coño rezumar semen de las cinco corridas que habían depositado en él y seguía sintiendo mi culo penetrado por algo que no podía identificar pero que, afortunadamente ya no me provocaba dolor. En esos momentos pensé que, si mi culo se acostumbraba a la penetración y ya no me dolía tanto, mi amante podía penetrarme también por ese conducto, algo que le había negado por el dolor que me causaba. Seguía allí expuesta, atada de pies y manos, mientras oía a mis "clientes", comentar la follada que acababan de darme y los comentarios que hacían sobre las distintas partes de mi anatomía. Enseguida uno de ellos se levantó y empezó a mover el objeto que tenía metido dentro de mi culo, afortunadamente con suavidad como para no hacerme daño. Siguió así durante unos minutos y después sacándolo de mi interior me desató. Me di la vuelta en la cama, y observé a los cinco hombres, sentados con los sexos flácidos entre sus piernas. El que siempre me hablaba me dijo que les hiciera una mamada por turno a cada uno hasta que cada uno de ellos se hubiera corrido en mi boca. Me dirigí primero hacia él y arrodillándome entre sus piernas metí su polla en mi boca, chupé con fruición, haciendo que entrara y saliera de mi boca y apretándola entre mis labios, poco a poco fui notando como crecía dentro de mi boca hasta que adquirió toda su dureza de nuevo y derramó su semen en mi boca, que recogí sin dejar que se escapara ninguna gota. Volvía a hacer lo mismo con el segundo, cuando terminé con él y me dirigía hacia el tercero, éste se tumbó en la cama, me situé arrodillada entre sus piernas y me metí su polla en mi boca, pues eran lo que me habían pedido, mientras chupaba su polla sentí otra que penetraba mi coño, continué mamando al mismo tiempo que la otra polla entraba y salía de mi interior con fuertes embestidas. Dada la situación, fue una casualidad pero los tres llegamos casi simultáneamente al orgasmo, el mío se desató cuando sentí sus dos orgasmos llenarme de semen la boca y el coño. El que quedaba debía ser más potente que sus amigos pues cuando me di la vuelta para cumplir con la orden que me habían dado de mamarles a todos, tenía ya su pene completamente tieso. Se tumbó en la cama boca arriba y me pidió que lo follara. Me senté a horcajadas sobre él y me dejé caer sobre su polla metiéndomela hasta el fondo. Me agitaba sobre él subiendo y bajando por su pene, que era el mayor de todos los que había conocido esa noche, llegó al orgasmo pero no paré, seguí subiendo y bajando sobre su polla, a pesar de sus gemidos hasta que me derrumbé sobre él cuando alcancé un nuevo orgasmo. Quedé descansando sobre su cuerpo, de repente me acordé de lo de la hora y diciéndoles que había pasado la hora que habían pagado me vestí en un santiamén y sin decir nada ni esperar nada de ellos bajé al bar donde me esperaba mi amante. "Hola, cariño, ¿qué tal ha ido?, ¿no han querido tus servicios durante más tiempo?" "No, ya han tenido bastante, cada uno de ellos ha llegado dos veces, ten en cuenta que no son tan jóvenes como tú. Si no te importa espera un poco que voy al lavabo a lavarme un poco pues noto que se me escurre el semen del coño." "No, no vayas, me gusta que estés así, chorreando semen. Vamos al pub de encuentros que tengo ganas de ti." Esas palabras de mi amante me calentaron instantáneamente, al semen que salía de mi coño se mezcló los jugos vaginales que empezó a segregar abundantemente. "Vamos, date prisa, ya me has puesto cachonda perdida con tus palabras". Cogimos el coche y nos dirigimos al pub liberal que se había convertido ya en nuestro lugar habitual. Esta vez no fue mi amante el que me desnudó, en cuanto nos sentamos me quite la falda y el top, el camarero no nos preguntó lo que queríamos, ya lo sabía. Parecía una costumbre, pero me senté sobre mi amante y me clavé su polla hasta que sus huevos tocaron mi culo, a pesar de lo usado que me había quedado el coño esa noche, volví a correrme instantáneamente y esta vez mi amante en lugar de dejarme reposar, puso sus manos bajo mi culo y empujándome hacia arriba y dejándome caer sobre su sexo continuo así en un mete-saca enloquecedor hasta que sentí se semen derramarse en mi y escurrirse de mi coño sobre su pantalón. "Mira como te has puesto, ven desnúdate". Me levante de él y le ayudé a desnudarse. Cuando lo estaba haciendo vino el camarero a servirnos las copas. Al terminar de servirlas mi amante le dijo: "¿Te apetece acariciar el cuerpo de mi amiga?" "Hombre, me encantaría, pero tengo que atender a los clientes." "Espera aquí, voy a hablar con la dueña" Volvió enseguida. "Dice que puedes quedarte con nosotros todo el tiempo que te digamos, así que adelante, fóllatela" Se sentó a mi lado y mi amante desnudo como estaba al otro. El camarero se inclinó sobre mi y me chupó los pezones con una habilidad que no había sospechado en él, la verdad es que hasta ese momento, en que sabía que iba a disfrutar de mi cuerpo, no me había fijado casi en él, a cualquiera que me hubiera preguntado, sólo le hubiera podido decir que era joven y poco más. Chupaba mis pezones y penetraba mi coño con sus dedos con verdadera habilidad, mi amante mientras me acariciaba los hombros y miraba lo que me hacía el camarero y sobre todo me miraba a los ojos para ver en ellos los primero síntomas de placer. Mientras me chupaba los pezones le dije al oído: "¿Dónde quieres follar, aquí, en la pista de baile o en los privados". "Aquí, quiero que me vean todos como me follo a este cuerpo que sé que todos desean pues les oigo cuando les sirvo" Dirigí mis manos hacia su bragueta, la desabroché y dejé salir un pene de tamaño normal, que exhibía toda su longitud, me senté a horcajadas sobre él dejando que me penetrara mientras él seguía con las lamidas en mis pezones. "Cómo lo tienes de mojado" "Esta noche contigo me han follado siete hombres y he tenido varios orgasmos, así que imagínate si es normal que esté tan empapado" Seguí subiendo y bajando sobre su polla sin que abandonara los lengüeteos a mis pezones. Mi amante, mientras, se había levantado y acariciaba mis nalgas y presionaba su sexo duro contra mi espalda. Observé que todos los clientes no dejaban de mirarnos calentándose con el espectáculo que ofrecíamos. Cuando sentí su leche derramarse en mi, aceleré mis movimientos para alcanzar mi orgasmo que llegó pero no tan intenso como los anteriores. Mi coño empezaba a acusar ya los excesos de esa noche. Pero la noche no había acabado, mi amante me preparaba otra sorpresa, que no podía imaginar, más tarde cuando todo hubo acabado comprendí que quería ponerme a prueba y saber hasta donde era capaz de aguantar. Cuando el camarero y yo terminamos. Pedro y yo nos quedamos sentados descansando, sobre todo yo, dejando descansar mi coño de la cantidad de veces que había sido usado esa noche, sin saber que sería usado muchas más veces como vería más tarde. Después de un rato, bastante largo, en que, desnudos, como estábamos, Pedro y yo sólo hablamos y bebimos, me sacó a bailar, le seguí dócilmente a la pista, me abracé a él dejando reposar mi cabeza en su pecho que tanto me gusta. Bailamos lentamente durante mucho tiempo. De repente sin previo aviso, mi amante dejó de bailar, salió de la pista y me dejó sola, diciéndome que le esperara que enseguida volvía. Volvió al poco tiempo, enseguida paró la música y Pedro en medio de la pista y conmigo de la mano dijo en voz alta para que todo el mundo le oyera: "Mi pareja, a la que todos o casi todo deseáis está a la disposición de quien quiera follársela, aquí en la pista de baile, cuando termine de hablar se pondrá contra la pared dándonos la espalda para el que quiera se la folle". Mientras se despertó un pequeño revuelo cuando todos los hombres presentes se levantaban y/o se colocaban a nuestro lado, le dije horrorizada a Pedro: "¿Estás loco?, esto es demasiado, tengo el coño ya un poco escocido, no puedo más, déjalo para otro día, hoy no puedo más". "No cariño, ahora, esto ya lo has hecho con tu marido, ahora quiero ver hasta donde llegas por mí, si también eres capaz de hacerlo por mi", mientras me apretaba contra él. No pude decirle nada, ni oponerme a su voluntad. Obedientemente me incliné sobre la pared, apoyándome con mis manos y dando la espalda a la pista de baile, mientras me decía que hacía poco había leído en una revista que una artista porno había follado con 300 hombres sin parar y que si ella había podido con 300, yo podría con los, aproximadamente, 15 que había esa noche en el pub. Oí a mi amante decir que el que quisiera follarme tendría que desnudarse completamente como lo estaba yo y que si la pareja de quien me follara deseaba besarme o tocarme el pecho o el sexo mientras su hombre me follaba podría hacerlo pero desnudándose también del todo. Enseguida sentí la primera polla penetrarme mientras oía el ruido que forman varias personas desnudándose. A pesar de todo tuve tres o cuatro orgasmos en esa follada ininterrumpida. Varias mujeres me besaron el pecho y el clítoris mientras su pareja me follaba. Llegó un momento en que ya no sentía nada cuando me penetraban, sólo escozor en mi sexo, no todos me follaron en la pista de baile, hubo muchos que lo hicieron tumbada sobre una de las camas, pues llegó un momento en que no me podía tener de pie dado el temblor que tenía en las piernas, y mi amante ante mi petición accedió a que los que faltaban me follaran en la cama, si bien aguanté hasta el final, hasta que todas las pollas que quisieron me penetraron y hasta que todas las mujeres que quisieron usaron mis pechos y mi sexo. Quería demostrarle a Pedro, mi amante, que por él era capaz de hacer lo que me pidiera. Debajo de mi se formó un charco del semen que depositaron en mi todos los presentes aquella noche, pues según me dijo Pedro mas tarde ni uno solo de los presentes había dejado de meter su polla en mi interior. |



