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LEGALIZAR LA PROSTITUCION?
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Granada ha sido la primera capital andaluza en aprobar una ordenanza municipal que incluye la prohibición expresa del ejercicio de la prostitución en la vía pública y sólo Málaga, Sevilla y Almería han mostrado por el momento la intención de seguir sus pasos, según la información facilitada a Europa Press por los gobiernos municipales de las diferentes capitales de la comunidad autónoma.
En concreto, el Pleno del Ayuntamiento de Granada aprobó el 25 de septiembre, con los votos favorables de PP y PSOE y el rechazo de IU, la ordenanza contra la prostitución en la vía pública, que se aplicará a partir de noviembre con sanciones de hasta 3.000 euros en caso de infracción muy grave por "ofrecimiento, solicitud, negociación y aceptación de servicios sexuales" a menos de 200 metros de zonas residenciales y centros educativos y comerciales.
Los agentes de la Policía Local de Granada avisarán a partir de noviembre a clientes y prostitutas sobre la nueva ordenanza y en caso de que persistan en su actitud aplicarán las sanciones. Los sindicatos policiales ya han alertado de la "dificultad" de hacer cumplir la ordenanza sin un incremento de los efectivos.
MÁLAGA
En el caso de Málaga, el gobierno municipal comenzó a elaborar a principios de 2008 un borrador de ordenanza municipal para intentar acabar con los problemas derivados de la práctica de la prostitución, aunque esta normativa se encuentra aún en estudio por parte de la Asesoría Jurídica, según fuentes municipales.
La intención del Ayuntamiento era penalizar a los clientes de la prostitución callejera y proteger a las personas que la ejercen, además de regular esta actividad en los clubes de alterne con la exigencia de más requisitos para obtener la licencia de apertura. Su objetivo era intentar acabar con los problemas de ruido e inseguridad que padecen los vecinos del entorno de la calle Alameda de Colón, en el centro de la capital.
No obstante, el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre (PP), ha expresado recientemente que el vacío legislativo existente a nivel nacional sobre la prostitución provoca que la acción municipal en esta materia es "muy difícil de desarrollar".
SEVILLA Y ALMERÍA
En Sevilla, el Ayuntamiento se encuentra en un periodo de redefinición del plan integral contra la prostitución, que podría aprobarse a principios de 2010, una vez recibidas las alegaciones de las asociaciones y colectivos interesados. El borrador del plan integral, que aún no ha concretado su contenido definitivo, incluye sanciones económicas a los clientes como uno de los mecanismos disuasorios contra la prostitución, aunque aún no se ha definido su cuantía, y prevé un seguimiento del número de mujeres que entran y salen por el aeropuerto dedicadas a esta actividad.
El consistorio hispalense viene realizando en los últimos meses acciones de sensibilización contra la prostitución, como la campaña de cartelería y cuñas publicitarias desarrollada durante el mes de septiembre con mensajes como 'Pagar sexo es invertir en violencia', 'Consentir la prostitución es aceptar la esclavitud' o 'La prostitución no es una elección. Ninguna mujer elige ser usada y abusada'.
En Almería, el gobierno municipal trabaja desde finales de 2008 en la elaboración de una nueva ordenanza contra el vandalismo urbano en la que también prevé incluir medidas específicas para evitar la prostitución en la vía pública, que podría ver la luz antes de final de año.
El resto de capitales andaluzas, Cádiz, Córdoba, Huelva y Jaén, no tienen previsto aprobar ordenanzas contra el ejercicio de la prostitución en la vía pública porque consideran que esta práctica no tiene una incidencia significativa en sus respectivas ciudades ni existen denuncias vecinales al respecto.

Rangel se refirió hoy a las encuestas ciudadanas que en los últimos días han publicado distintos periódicos y aseguró que, “según estas encuestas, la inmensa mayoría de la población lo que pretende es que se acabe regulando la prostitución. Esto tiene que tener una traducción en sede parlamentaria y no con los responsables de seguridad, que se tienen que limitar a garantizar la seguridad”. 

Durante su participación en el “Fórum Europa. Tribuna Catalunya”, organizado en Barcelona por Nueva Economía Fórum, Joan Rangel opinó que “a los ciudadanos se les tiene que escuchar siempre, y si se trata de modificar normas, las cámaras legislativas son las que tienen la responsabilidad de valorar si cambiar las normas o no”.

Distintos responsables políticos han hecho públicas ya sus posiciones al respecto. Es el caso del alcalde de la capital catalana, Jordi Hereu, que se ha mostrado a favor de regular la prostitución para impedir su ejercicio en espacios públicos, ya que esta actividad, argumentó, acaba “desertificando” las calles, hasta impedir su uso por parte de los ciudadanos.

Asimismo, el alcalde de Barcelona considera que se trata de un fenómeno universal que precisa “respuestas globales”.
El fenómeno de la prostitución se ha convertido este pasado verano en uno de los problemas más graves para el Ayuntamiento de Barcelona, especialmente después de la publicación de unas imágenes mostrando con toda claridad actos sexuales con prostitutas bajo los porches del mercado de la Boqueria, lo que llevó al alcalde Jordi Hereu a pedir una ley que la prohíba en la calle y derivó en un debate social alentado desde EL PERIÓDICO sobre su regulación. Algo, esta última opción, que apoya el 93,9% de los barceloneses que respondieron a la encuesta del GESOP, frente al 4,4% que la prohibiría.

Esta mayoría se repite a la hora de valorar el fenómeno en la calle, ya que ocho de cada 10 consideran que ejercerla en la vía pública es un problema muy grave. Sin embargo, no hay tanto consenso en otras cuestiones relacionadas, como a quién se debe de perseguir. Por un lado, tres de cada 10 apuntan que más a los clientes que a las prostitutas, un 10% lo contrario y un 33,1% multaría a ambos. En cambio, algo más de un 15% considera que no se habría de actuar contra unos ni contra otras.
Y a la hora de buscar posibles soluciones para evitar que esta actividad vuelva a la vía pública de manera descarada cuando acabe la presión policial que Mossos y Guardia Urbana están ejerciendo en las últimas semanas en la zona de la Rambla, un despliegue que aprueban ocho de cada 10 independientemente del electorado (a excepción de los votantes de ICV-EUiA, donde hay más división de opiniones), la gran mayoría de ciudadanos opta por la apertura de prostíbulos (91,3%), una alternativa que en Ciutat Vella podría tener luz verde a principios del próximo año, según ya ha anunciado la concejala Itziar González.
‘BARRIOS ROJOS’ / Resultan curiosas, asimismo, las respuestas en función de los distritos en los que viven los entrevistados sobre una medida sugerida: la creación de zonas de tolerancia en la ciudad, algo por lo que abogó hace un mes el secretario general de ICV-EUiA, Joan Herrera –aunque luego se desdijo–, y que no cuenta con el apoyo de ninguna formación política. En cambio, el 49,5% de los ciudadanos se muestra partidario de su existencia, un porcentaje que se eleva hasta el 64,9% entre los residentes de Ciutat Vella, donde la prostitución genera una mayor problemática ya que se practica cerca de las viviendas. Por contra, en Les Corts, otra zona con gran actividad de sexo de pago, aunque más alejada de viviendas, s
Un informe de la Policía Nacional reconoce que ''no es muy común'' encontrar mujeres ofreciendo sus servicios en plena calle, y que apenas quedan dos focos de esta actividad en la ciudad de Pontevedra, concretamente en la avenida Reina Victoria y en el conocido como nudo de O Pino, punto entrada a la ciudad.
El negocio del sexo ha ido derivando hacia entornos más privados como los clubs de alterne. Estos locales abundan en Galicia, donde se calcula que puede haber entre 350 y 400. No resulta difícil identificarlos por decenas en los márgenes de las carreteras, en muchos casos destacados con colores llamativos o neones y, sobre todo, sugerentes y exóticos nombres como Ninfas o Pikardías.
Además de los clásicos clubs de carretera, en la periferia de las ciudades han proliferado otros de mayor dimensión, con servicios múltiples y buscando un aura de más categoría. Desde la Guardia Civil destacan que algunos de ellos ''pasaron de ser establecimientos pequeños a la categoría de auténticos complejos hosteleros''.
Pisos de contactos
Sin embargo, lo que prolifera especialmente en los últimos años son los pisos de contactos. De su auge ya han advertido las fuerzas de seguridad, los dueños de los clubs y las asociaciones que trabajan con mujeres que ejercen la prostitución, pero no hace falta estar inmerso en el 'mundillo' para darse cuenta de la situación. Un vistazo a los anuncios por palabras de la prensa dejan muy claro que se trata de un fenómeno al alza, que tiene varias razones y también varias consecuencias, la primera, la disminución del control y, por tanto, de la protección de las mujeres que trabajan en ellos.
El Fiscal Superior de Galicia, Carlos Varela, explicaba hace sólo unos días que es la ''presión de control ejercida sobre los clubs'' la que ha empujado a las mafias que controlan el negocio y trafican con seres humanos a ''esconder sus ilícitas actividades en casas de citas, lejos de los locales públicos, con el objeto de dificultar al máximo tanto su detección como su eventual control administrativo''.
Y es que localizar un apartamento donde se ejerce la prostitución es más difícil que conocer la ubicación de un llamativo club pero además, acceder a ellos es también mucho más complicado. Mientras que los inspectores de Hacienda, Trabajo o Extranjería pueden acceder libremente a los locales para efectuar controles, entrar en una vivienda privada requiere obtener previamente una orden judicial que lo autorice.
Para lograrla es preciso tener sospechas muy fundadas sobre que allí se está produciendo una actividad delictiva o haber recibido una denuncia, algo que no es muy habitual porque son pocas las mujeres obligadas a prostituirse que revelan su caso a las autoridades.
Lugares inapropiados
''La policía va a lo fácil, todo el mundo sabe dónde están los locales y son perfectamente accesibles pero los pisos son competencia desleal porque escapan a todo tipo de inspección'' dice el responsable de comunicación de la Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne (ANELA), José Roca, que considera que los pisos particulares no son lugares ''apropiados'' para el alterne. ''Están en plena ciudad, los pueden ver los niños y nadie asegura las condiciones de seguridad e higiene'', opina.
Las asociaciones de apoyo a las mujeres que ejercen la prostitución también sufren la proliferación de los pisos. ''Conocemos los clubs y allí les damos a conocer nuestro recurso, pero llegar a los pisos es más difícil'', explica Cleo Rodríguez, coordinadora del programa Vagalume que funciona en Compostela y alrededores. Asegura que a veces alguna chica se acerca a pedir ayuda pero que en general ''son muy reservadas, casi ninguna cuenta dónde trabaja'', por lo que es difícil llegar a las demás.
Si los pisos implican menos ayuda a las mujeres y más impunidad para las mafias, también resultan la opción más elegida para quienes quieren dedicarse al negocio del sexo de manera esporádica y discreta. Además, desde Vagalume apuntan que a veces las extranjeras sin papeles o con orden de expulsión, se refugian en ellos, temerosas de ser localizadas en los clubs.
Vuelta a la calle
Mientras los sectores implicados confirman que los pisos de contactos van a más, hay colectivos que denuncian que también vuelve a aflorar la prostitución en plena calle. Desde A Coruña, la presidenta de la Asociación de Vecinos Ensenada del Orzán, Áurea López, asegura que cuando la zona empezaba a regenerarse, la oferta sexual en la vía pública ha vuelto a resurgir.
''Son chicas jóvenes, las traen en coches y las dejan aquí. A plena luz de día se insinúan a los coches y a la gente y eso es un problema para los negocios. Además, al final de la calle hay un instituto y un colegio'' relata, antes de insistir en que la ''inmensa mayoría'' de las chicas son ''víctimas'' y no responsables del problema.
Vecinos del Casco Vello de Vigo también se quejan. Aseguran que hay más chicas y que se han diseminado por más calles. Sin embargo, desde organizaciones que conocen bien el mundo de la prostitución rechazan que haya un repunte de actividad callejera.
''No es cierto, yo misma fui a Vigo a comprobarlo y el fenómeno no se extendió en absoluto. Siguen estando las mismas chicas en el mismo sitio de siempre, Orillamar'' dice Ana Míguez, fundadora de la extinta Alecrín y portavoz de la Plataforma por la Abolición de la Prostitución. Míguez cree que las denuncias de los colectivos vecinales responden a un 'efecto contagio' a raíz de las denuncias con fotos en Barcelona.
8.000 prostitutas y clientes más jóvenes
Saber con exactitud el número de mujeres que ejercen la prostitución es tarea imposible debido a la clandestinidad con la que se desarrolla la mayor parte de esta actividad. Con todo, según cálculos de la Guardia Civil, coincidentes con los de algunas asociaciones, la cifra en Galicia podría rondar las 8.000. La inmensa mayoría son extranjeras. El porcentaje ronda el 95%, con predominio de sudamericanas.
Algunas voces apuntan que la crisis económica está llevando a algunas gallegas a incorporarse al negocio del sexo, pero las asociaciones que trabajan con el colectivo aún no pueden confirmar el fenómeno. ''En los clubs siguen siendo apenas el 1%'' dicen desde Vagalume. Sí reconocen que la mala situación laboral está llevando a algunas extranjeras que habían regularizado su situación a volver a prostituirse, tras perder sus empleos. En todo caso, Míguez es rotunda: ''la pobreza siempre afecta más a las mujeres''.
Donde se encuentran españolas y también portuguesas es en los locales más antiguos, los pocos que sobreviven en barrios chinos y zonas marginales. Suele tratarse de mujeres con más edad de la habitual (la mayoría de las chicas de clubs y pisos están entre los 20 y los 30 años), que no encuentran trabajo en los clubs o se resisten a abandonar el negocio de toda la vida, que en ocasiones se ha convertido en su casa. En cuanto a la minoría que ejerce directamente en la calle, la Policía Nacional dice que hay una presencia importante de chicas con drogodependencia, que se venden para pagarse la dosis, a veces a muy bajo precio.
En cuanto a los clientes, el consumidor de prostitución tiene rostros muy variados en cuanto a clase social, nivel económico o situación sentimental. Lo que sí se ha detectado es el rejuvenecimiento de la clientela, aumentando la presencia de chicos e incluso adolescentes, cuestión que la policía y algunas asociaciones abolicionistas relacionan con una ''normalización”'' del fenómeno de la prostitución, que ha dejado de percibirse como algo asociado a la marginalidad, para dar paso a una cierta permisividad.
olo el 38,6% de los vecinos apoya la creación de estas zonas de tolerancia.

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