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EL OTRO LADO DE SONDRA
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El Otro Lado de Sondra (I)



original en inglés por patrickal



Había estado trabajando con Sondra por casi 8 años. Gerencio
un grupo de servicios profesionales en NY, Sondra me había sido asignada como
analista de negocios, rastreando nuestras cuentas y manteniéndonos alejados de
llegar a la cárcel.


Sondra es una mujer con el cabello claro como la arena. Si
bien es inocentemente sexy, se mantiene un poco distante de todo el mundo en el
trabajo. Aunque trabajos en ocasiones muy cerca, siempre mantuvo una conducta
profesional. El último verano, nuestra compañía ordenó algo de educación
obligatoria para todos nuestros consultantes. Esto significaba que Sondra y yo
teníamos que ofrecer clase durante tres días a las personas en mi grupo que se
encontraban regados por el estado de Nueva York. Escogimos nuestra oficina en
una ciudad de este estado como el lugar donde daríamos la clase, y estuvimos de
acuerdo en conducir juntos. También nos quedamos en el mismo hotel, imaginando
que esto nos daría la oportunidad de cambiar cualquiera de los materiales del
curso si lo necesitábamos durante la semana.


Arrancamos en la madrugada del lunes y nos pasamos todo el
día alistando el salón y los materiales para el martes. Finalizamos justo antes
de las 7 PM, y decidimos comer antes de volver al hotel. Terminamos en un
restaurante TGIF, y tomamos una mesa junto a la ventana. Nuestra conversación
fue principalmente sobre la clase, con un poco de chismorreo sobre algunos de
los personajes más coloridos de nuestro grupo. Hubieron algunos periodos de ese
"silencio bizarro", en que simplemente no teníamos nada que decir.


Tras uno de estos periodos, Sondra me dijo: "Mira esa señal
al otro lado de la calle. ¿Piensas que realmente dan todo ese dinero?" Desde
donde yo me sentaba, tuve que voltearme y mirar por encima de mi hombro
izquierdo para ver que era lo que miraba. Al otro lado de la calle había un club
de strip–tease, con una gran señal que afirmaba que esa noche era una noche
aficionada. También decía que habría un gran premio de $2,000 para la ganadora.
"Me imagino que el dinero abunda en ese negocio" dije. No me respondió, y
realmente no pensé demasiado en eso.


Tras la cena, al llegar al auto, me dijo: "¿Has estado alguna
vez en un club de strip–tease?" Parecía una pregunta con trampa, por lo que
mentí. "Hace años, en un viaje de negocios, pero no en mucho tiempo. ¿Y tú?" En
realidad, visito un club local más o menos dos veces al mes. "Nunca", dijo,
"pero he visto esas series de HBO y lo encuentro interesante. ¿Te molestaría si
te pidiera que entraras allí conmigo? Sólo tengo curiosidad y nunca haría esto
cerca de donde vivo". Decir que estaba conmocionado sería hacerlo a medias, por
lo cual conduje por la calle tan rápido como pude antes que ella pudiera cambiar
de opinión.


Cuando entramos al club, eran poco más de las 8PM y se estaba
empezando a llenar. El concurso no empezó hasta las 9PM, de manera que sólo
estaban las empleadas bailando en dos escenarios diferentes. Uno era una
plataforma que emergía de una pared lateral. Tenía como metro y medio de altura
y una pequeña barra de bebidas en el borde rodeada de sillas. El otro escenario
era una instalación en mitad del piso, con sillas alrededor. Habían sillas y
mesas por toda la pared exterior y un área VIP en una esquina. Una chica estaba
en la plataforma y recién empezaba, por lo cual estaba aún en bikini. La otra
chica ya llevaba una canción en su cuenta, y estaba completamente desnuda.
Tomamos dos sillas en la pared exterior y observamos la acción.


La chica en el escenario central era una alta rubia con
piernas delgadas y largas. Se sentaba en el borde de la barra de bebidas con sus
pies sobre los muslos de uno de los clientes y sus piernas muy abiertas. Sondra
estaba un poco conmocionada como para decir cualquier cosa. "¡Pensé que los
espectáculos sólo eran en topless!" "No en Nueva York", dije. Expliqué que si no
servías licor, podías tener baile con desnudo completo. Estaba sorprendida. No
habló mucho, y yo no estaba muy seguro de qué decir. Estaba incómodo aunque
excitado de estar allí con ella.


Se sorprendió aún más con la práctica de la ronda de baile.
Varias de las muchachas atendían a la multitud que pedía su turno en el área
VIP, ofreciendo bailes de a dólar como atractivo. La mayoría no tenían nada
arriba de la cintura, y era evidente al mirar hacia el área VIP que en los
bailes allí no llevaban encima ninguna prenda. Ella me preguntó qué pensaba de
todo esto. "Si dijera que no me excita estaría mintiendo", le dije. Mientras yo
decía esto, el DJ anunció que el concurso aficionado empezaría en 15 minutos. El
concurso consistiría en dos bailes por concursante, uno en cada escenario. Las
participantes tendrían alrededor de una hora entre bailes, durante la cual
seguirían la misma práctica de la ronda de baile que las profesionales, y
podrían usar el área VIP. La única condición era que la casa se quedaba con el
dinero de los bailes VIP y las aficionadas se quedarían con las propinas.


Entonces el DJ pidió a todas las chicas que querían
participar ir a su cabina a inscribirse. 5 muchachas se levantaron y acudieron.
Dos se veían justo como profesionales. Iban por sí mismas y no se veían
nerviosas en lo absoluto. Otras dos iban juntas y parecían risueñas por lo que
supuse que habían salido a intentar una experiencia "nueva". La quinta chica
estaba con su novio, y parecía nerviosa pero entusiasta. Mientras las mirábamos
levantarse, mencioné que requeriría valor hacer eso. "¿Te decepcionarías de mí
si lo intentara?" preguntó. Estaba impactado. Sondra es una mujer tan del tipo
"chica en la siguiente puerta" que jamás habría esperado esto. Me sorprendía que
incluso estuviéramos allí sentados, pero le había achantado esto a que quería
ver si lo que había visto en HBO era cierto. Siempre se vestía sencillamente con
ropa conservadora, nunca chismorreaba, nunca participaba en nada de la cruda
conversación de oficina que ocurría. Simplemente no podía creer que la joven y
linda Sondra quisiera hacer esto. "No" le dije. "¿Pero estás completamente
segura?" "Siempre he hecho todo lo que se supone que debo hacer", dijo. "Estoy
apunto de llegar a los 30 y simplemente necesito hacer algo salvaje". "Bueno,
esto se ajusta en serio a esa descripción", le dije. Se levantó rápidamente y se
dirigió a la cabina. Iba vestida con un traje de clase compuesto por falda,
chaqueta y blusa, con medias veladas y tacones altos. Muchos ojos la siguieron
porque simplemente no se veía como el resto.


Después de unos 5 minutos en la cabina del DJ, volvió y se
sentó. "Soy la número dos", me dijo. "Tengo que ir al vestidor tan pronto
empiece la primera chica. Cada baile dura 3 canciones. Tras mi primer baile,
tengo 30 minutos hasta el segundo baile en el escenario cuadrado. Dicen que
podemos hacer los bailes en rondas entre nuestro primer y segundo baile y luego
después del segundo baile hasta que acabe el concurso. No estoy muy segura de
querer hacer eso." "Oye, sólo haz aquello con lo que te sientas cómoda", le
dije. Estaba realmente calmada, pero me sonreía cada vez que la miraba. Aún no
sabía realmente como reaccionar. Me mantuve pensando una y otra vez si lo hacía
para mi beneficio (ego grande), o si era sólo un juego rudo que necesitaba para
ejercitarse y se sentía segura conmigo y lejos de su casa.


A los pocos minutos el DJ anunció que el concurso empezaría
en poco y pidió a la primera chica reportarse al vestidor. Una de las chicas de
las que iban en pareja se levantó. Era una rubia oscura muy pequeña, vestida con
pantalones cortos y una blusa que se abrochaba por detrás de su cuello dejando
su espalda y hombros descubiertos. Se mantuvo riendo y volteando a ver a su
compañera al dirigirse a la puerta. Llevaba un pequeño bolso al hombro. Me di
cuenta entonces que todas estas otras chicas llevaban con ellas un cambio de
ropa pero Sondra sólo llevaba lo que tenía puesto, y dijo que no le importaba
mucho porque, como fuera, no tendría mucho puesto en un rato. No pude discutir
sobre ese punto.


Cuando salió la primera chica, Sondra se dirigió al vestidor.
Volteó a mirarme y me obsequió una nerviosa sonrisa al desaparecer tras la
puerta. La música empezó cuando la chica pisó la pista elevada. Se había puesto
una transparencia que no dejaba mucho a la imaginación. Era una cosa pequeña,
con pequeñas tetas pero un trasero realmente hermoso. Durante su primera
canción, se dejó puesta la transparencia y bailó más bien rápidamente. Se podría
decir que era nueva en esto. Tras la primera canción, lentamente se quitó la
parte de arriba, revelando lo que ya sabíamos, que su pecho estaba en la
categoría de menos uno. Hacia la mitad de la segunda canción, simplemente se
detuvo y se quitó los panties. Estaba completamente depilada abajo, y aunque
tenía una figura más bien sencilla, tenía buenos movimientos. Se acercó un poco
más a los hombres en la barra y les dio algunos panoramas inclinándose. Al
tiempo, yo observaba hacia la puerta al vestidor para ver si Sondra ya había
salido. Todavía no creía realmente que la atravesaría con esto.


Al acercarse a su final la tercera canción Sondra salió del
vestidor. Aún tenía la misma ropa pero las medias se habían ido. Se mantuvo en
la puerta con los brazos doblados, observando a la multitud y a la chica en
escena, pero sin mirarme a mí. Estuve tentado a levantarme y sentarme en la
barra, pero pensé que la pondría muy incómoda por lo que me quede. La tercera
canción terminó, y la rubia oscura dejó el escenario con unos buenos aplausos.
El DJ anunció el nombre de Sondra, y ésta fue hacia el escenario.


Al empezar la primera canción, se movió lentamente y se
dirigió a la multitud. Su chaqueta esta abotonada hasta arriba y noté que no
llevaba la blusa debajo. Apenas me di cuenta, empezó a desabotonarla. Sus manos
temblaban un poco y le resultaba un poco difícil lograr zafar los botones.
Cuando terminó, se dejó la chaqueta y siguió bailando. Estaba lo suficientemente
abierta para revelar un hermoso gran par de tetas, pero no lo suficiente para
que se viera todo. Era una hermosa vista. Se movió alrededor de la borde frontal
del escenario frente a todos los clientes que se sentaban allí. En nada de
tiempo terminó la primera canción.


Al empezar la segunda canción, dio la espalda a la audiencia,
mandó atrás sus mano y empezó a bajar el cierre de su falda. Al abrirse se notó
que no había nada bajo la falda. No perdió tiempo deslizando la falda por sus
piernas y deshaciéndose de ésta, revelando un trasero perfectamente redondo. Me
sorprendió lo perfecto que era, y lo bien que lo mantuvo oculto todos esos años.
La ropa que llevaba a diario nunca acentuaba su cuerpo. Era un cuerpo por el que
uno se moriría. Una vez se deshizo de la falda, lentamente se dio la vuelta. La
multitud celebró abiertamente. Por su cara podrías decir que estaba nerviosa y
sin embargo disfrutaba esto. Siguió bailando, sin abrir mucho sus piernas, pero
moviéndose suavemente por el escenario. Su mata estaba finamente cortada y sólo
tenía un ligero vello entre las piernas; otra sorpresa. Al ir finalizando la
segunda canción, abrió del todo la chaqueta para darnos finalmente el cuadro
completo. Sus pechos eran grandiosos; completamente naturales y bien
redondeados. Sus pezones estaban tan erectos como podían, indicando que empezaba
realmente a disfrutarlo.


Como tercera canción, el DJ puso "Si piensas que soy Sexy" de
Rod Stewarts, ¡y ella simplemente despegó! Se empezó a mover realmente con la
música y a interactuar con los tipos en el escenario. Había un joven que parecía
ser estudiante de una universidad local. Estaba "hechizado", sólo viéndola.
Sondra se movió lentamente hacia él y se movió frente a su silla. Su rostro
estaba al nivel del coño de Sondra, y no pudo sino observar. Viéndola podría
decir que realmente se había metido en esto, justo cuando la canción y el baile
terminaron.


Dejó el escenario y volvió al vestidor. La chica siguiente
era la segunda de las dos amigas. Era una alta pelirroja con largas piernas y
grandes pechos. Llevaba una banda de tela alrededor de su falda y una camiseta
realmente apretada. Su amiga, la pequeña rubia, había salido tras su comienzo y
estaba dando vueltas con bailes de ronda; aunque lo hacía se veía realmente
tímida haciéndolo. Simplemente no estaba segura de cómo preguntar. Cuando empezó
la segunda canción Sondra salió del vestidor vistiendo su falda y blusa. Se
podría decir que no llevaba sostén. Volvió a mí y se sentó. "¿Cómo lo hice?"
"Bueno, estoy impresionado", dije. "¿Cómo estuvo para ti?" "Estaba paralizada
justo antes de salir, pero una vez que empecé y la multitud llegó, ¡no puedo
creer cuánto más quería hacerlo! Me alegra que no hayas ido al escenario, me
habría puesto muy nerviosa contigo allí." "Voy a ir al escenario cuadrado para
ver tu segundo baile" le dije. "Ya veremos", fue su respuesta mientras me miraba
y sonreía.


Mientras nos sentamos allí, la segunda chica terminó y una de
las profesionales empezó. Se podía jurar que la chica estaba perfectamente
cómoda al hacerlo, y de verdad interactuaba con los tipos. La pelirroja salió y
empezó a dar rondas por la barra como su amiga. "¿Vas a intentar la ruta de
ronda de baile?", pregunté. Dijo que no estaba segura, y esperaría hasta después
de su segundo baile. Le pregunté qué se iba a poner para la segunda pista y dijo
que no tenía idea. También dijo que pensó que las dos profesionales ganarían de
cualquier forma porque tenían un montón de ropa y aditamentos allá atrás. Me
incliné y le dije: "Tres palabras, aceite de bebé. Por todo lado". Me miró y
dijo "¿De verdad?" "Créeme", le dije, "Debe haber algo en ese vestidor. Sólo sal
y espárcelo por todo lado. La multitud enloquecerá".


Pasaron otros 45 minutos hasta que la segunda ronda empezó y
Sondra se dirigió al vestidor antes que empezara la primera chica. Me había
movido a la barra de bebidas en el escenario cuadrado para lograr una vista de
primera. Cuando salió la rubia, vestía una camiseta que le quedaba grande y un
pedazo de tela entre sus piernas sostenido por una cuerda alrededor de su
cintura. Fue rápidamente a este, tras apenas 30 segundos y para el final de la
primera canción estaba completamente desnuda. Realmente tenía un hermoso
trasero, y me estaba excitando al verla. Al mismo tiempo, no podía esperar a ver
a Sondra. Después de las tres canciones, terminó dando paso a los aplausos y
dejó la escena. El DJ introdujo de nuevo a Sondra y ella salió, con sus panties
y sostén puestos. En la cintura de sus panties había una pequeña botella de
aceite de bebé. Esto iba a ser bueno.


A los 30 segundos de la canción se quitó el sostén. Sacó la
botella y regó una abundante cantidad entre sus pechos. Entonces vino justo
hacia mí, y arrodillándose justo al frente, tomo mis manos y las puso en el
aceite. Sin necesidad de hablar, sabía que hacer luego. Moví el aceite por todos
sus senos. Mis manos temblaban y ella sólo me miraba con su gran sonrisa. Luego
se movió hacia el tipo a mi lado y le dejó continuar. Se veía que los demás
hombres no podían esperar a tener su turno. Cuando llegó al joven estudiante, se
sentó en la barra frente a él y derramó algo más de aceite sobre sus panties. Él
sólo la miraba sin saber qué hacer. Tras apenas 5 segundos, ella se puso la mano
derecha de él en el frente de sus panties. Empezó a frotar, ella se dobló y
gimió, y el lugar enloqueció. Se levantó de la barra y deslizó los panties
empapados en aceite por sus muslos. Entonces llegó otro shock ... entre escenas
se había depilado completamente la conchita. Era una sorpresa tras otra.


Terminó la escena poniéndose aceite en el resto del cuerpo.
Especialmente en los muslos y el trasero. Para el final de la canción era obvio
que no iba a detenerse. Cuando dejó el escenario, corrió a los vestidores
desnuda y se escabulló por la puerta. La pelirroja salió y empezó su rutina,
pero me mantuve atento a la puerta. Tras más o menos tres minutos salió con la
chaqueta y una tanga, que debió haber pedido a alguna de las otras chicas. La
chaqueta sólo tenía un botón abotonado, y era obvio que no traía nada abajo.
Vino justo a mí, y dijo: "Quiero hacer los bailes de ronda, y quiero que seas el
primero." Estaba muy nervioso. Fuimos al área VIP, que tenía varias zonas con
cortinas y una más grande con una puerta. "La que tiene puerta vale $90.00 por
15 minutos. Puedo cubrirlo con las propinas que ya me dieron y volveré". "¿Con
quién iba a discutir?" Se alejó para pagarle al DJ por la cámara.


Cuando volvió entramos a la cámara y cerramos la puerta.
Había un sillón sin brazos que ocupaba toda la pared trasera. Me senté allí y
ella vino y se sentó en mi regazo cara a cara. "¡Tengo una historia!", dijo.
"Hay una chica en el vestidor que se llama Laura y trabaja aquí y me ha estado
ayudando a alistarme y me consiguió el aceite". Mientras hablaba, llevé mis
manos bajo la chaqueta y empecé a frotar su espalda. "Gracias por dejarme hacer
esto y por venir aquí conmigo. No puedo creer lo divertido que es esto".
"Bueno", dije, "Para mí tampoco ha sido malo. Tras todos estos años de
conocerte, esto es una gran sorpresa. Nunca supe lo sexy que eras realmente".


Mientras hablaba, lentamente movía mis manos hacia arriba de
su espalda. Cuando alcancé el borde de sus hombros, lentamente desplacé mis
manos por los lados y agarré sus pechos. Se inclinó y puso su cabeza en mi
hombro. "Cuando me tocaste los pechos con el aceite pude sentir que me mojé en 3
segundos. Fue como estar en el fuego". "¿Cuándo te afeitaste?" le pregunté.
"Cuando le dije a Laura que necesitaba aceite, me dijo que sería mejor que me
afeitara o sería un desastre aceitoso por varios días. Tenía allá atrás todo lo
que necesitaba y me ayudó a hacerlo. ¿Te gusta?" "Tanto que me gustaría verlo
otra vez", dije. Se puso de pie en el sillón sobre mí y deslizó el tanga. Allí
estaba, en toda su calva majestuosidad, con unos pequeños labios que sobresalían
alrededor de un centímetro. Me doblé y planté un largo y húmedo beso en el
frente de los labios mientras que colocaba mis manos en su trasero para
acercarla hacia mí. Presionaba muy fuerte contra mi boca, y mientras lo hacía,
deslicé mi lengua a lo largo de su raja. Tembló, se alejó y se sentó de nuevo en
mi regazo. "No puedo esperar a salir de aquí y volver al hotel". "Bueno, veamos
primero si sales con algo de dinero", dije. Nuestros 15 minutos se acabaron, y
supusimos que era mejor salir antes que llegaran a tocar. "¿Te molestaría si
hago algunos bailes de ronda?" preguntó. "Ve tranquila", dije, "esta noche es tu
noche".

 

 

 

 




Relato: Mi verdadero sexo

Voy a cumplir 16 años y estoy en vísperas de hacerme cambiar
de sexo, el médico me ha pedido que escriba la forma como se fue despertando mi
sexualidad y las experiencias sexuales que he tenido hasta ahora; seguramente va
a parecer un relato pornográfico, pero se trata de un resumen de experiencias
sexuales a lo largo de 4 años, lo que en cualquier adolescente hombre entre los
12 y los 16 también será un cúmulo de experiencias por las innumerables veces
que se ha masturbado en la cama, en el baño, en la tina, en la ducha y hasta en
el cine, sus experiencias con chicas de su edad, mujeres mayores y con
prostitutas, solo que las mías fueron con chicos de mi edad, mayores que yo y
también menores.


La diferencia está en que a ellos no los han violado como a
la mayoría de las personas como yo, según he conversado con algunos y con mi
médico también; a los que tienen mi sexualidad los violan a veces casi siendo
niños empezando su adolescencia, ya sea en el colegio por sus mismos compañeros,
en el campo o en la playa como me sucedió a mi.



Desde que era muy niño no me gustaban las cosas con que
jugaban los otros chicos, me gustaban las muñecas y los juegos que no eran
violentos, y cuando me ponían enema por algún motivo, sentía rico cuando me
entraba el agua caliente; una vez le dije a mi tía poco antes de cumplir 12, que
me pusiera un enema, creo que sospechó algo, pero se rió y no me dijo nada,
aunque tiempo después me dijo que siempre sospechó de mis inclinaciones.


Cuándo cumplí 12 años sentí que no era igual a todos los
muchachos, me gustaban los perfumes y siempre andaba bien limpiecito, los otros
chicos me decían! Hueles a hembrita!, Poco a poco se fueron despertando en mí
muchas sensaciones, me empezaron a gustar los chicos, primero de una manera creo
que inconsciente por que podría haberse confundido con amistad, no me gustaban
todos, solo algunos, me gustaban sus risas, su manera de ser, luego les miraba
las manos, el pelo, los labios, y por eso me empezaron a gustar algunos chicos
mayores que yo, de trece, catorce o quince por que tenían vello en la parte de
arriba de los labios, hacia los costados y me daba ganas de besarlos en la boca
o que me besen a mi, también me gustaba mucho que empiecen a tener voz gruesa,
después de un tiempo me di cuenta que me gustaba también el olor de sus cuerpos,
un olor natural a muchacho, un poco ácido, más bien picante, a sudor, me gustaba
cuando sudaban jugando fútbol o cuando brillaban sus cuerpos tostados en la
playa, el olor a su cuerpo me excitaba bastante, sentía como mareos y deseaba
que me abracen con su cuerpo caliente; en los baños los miraba de reojo y me
entraban cosquillitas en la espalda cuando se bajaban el cierre del pantalón,
sacaban su miembro, orinaban y antes de guardarlo lo sacudían; yo veía que
tenían


como un dedo bién grueso que les colgaba, alardeaban del
tamaño o el grosor de su pene y de las cosas que les gustaría hacer; todos
hablan de romper el poto, culear, llenar un culo de leche, lo duro que se les
pone y otras cosa por el estilo; por eso llegaba a mi casa con la cabeza que me
daba vueltas, era como una hembra en un corral de machos; les tenía temor, pero
también me gustaban, me daba ganas de sentarme en las rodillas de un chico que
me gustaba; cuando le veía el bulto entre las piernas me entraban cosquillitas,
llegaba a mi casa y echado en mi cama pensaba que el chico al que le había visto
el bulto era mi enamorado, que me sentaba en sus rodillas, que él se habría la
bragueta, se lo sacaba y yo se lo agarraba calatito.


También me daban ganas de tener vagina; el tamaño de mi pene
chiquitito hacía que me sienta diferente a los otros chicos; no quería que me
crezca; todos los chicos querían tenerlo bién grande y grueso, pero yo quería
que se achique aún más, todas las mañanas me revisaba para ver si estaba más
chiquito; me imaginaba que deseando fuerte, se me iba a meter dentro de mi
cuerpo hasta desaparecer, luego me aparecería una raya vertical con una piel
delgadita y un buen día se me abriría la piel y aparecería la vagina y después
ve vendría la regla y me comenzarían a crecer las tetas, los pezones se me
agrandarían y las caderas se me pondrían más anchas; quería tener un poto más
grande, por que sabía que eso les gustaba a los chicos; a escondidas de mi tía
usaba calzón y me gustaba orinar sentado; también me encerraba en mi cuarto y me
maquillaba, me pintaba la boca y los ojos, como tenía el pelo un poco crecido a
propósito, me adornaba la cabeza con una cinta, me ponía aretes y en la cama
ponía una tela brillante y dorada que había en la casa y me echaba encima boca
abajo, levantando el potito, encogiendo una pierna y entreabriendo la boca como
una foto de una mujer que había visto; en eso también era diferente, los otros
chicos cuando veían una foto así, se les paraba y decían ! que rico culo ¡, pero
a mi me daban ganas de tener el cuerpo de esa mujer; así echado en la cama, me
imaginaba que algún chico de mi colegio que me gustaba, abría la puerta y me
encontraba en esa pose, al principio se sorprendía, luego recorría todo mi
cuerpo con la mirada, cerraba la puerta de una patada, se paraba con las piernas
un poco abiertas como se paran los chicos y se empezaba a quitar la camisa, yo
le miraba entre las piernas y le veía el bulto, el se lo sobaba como veía que
hacían en el colegio, se aflojaba la correa del pantalón, se habría la bragueta
y se sacaba el pantalón y los zapatos, y entonces yo movía el trasero
provocativamente y siempre con la boca entreabierta, él tenía ahora un gran
bulto como una punta bajo el calzoncillo que era como bikini de nadador ( así lo
vi una vez a un chico de trece años en el baño del colegio, tenía la punta
mojada del calzoncillo y parecía que iba a romper la tela ), me seguía
imaginando que yo gemía un poquito moviendo el trasero sensualmente al verle el
bulto y que él entonces se bajaba el calzoncillo y aparecía su pene erecto,
todavía no había visto uno así sin calzoncillo pero me lo imaginaba, entonces yo
gemía más y él me miraba ya solamente el poto acercándose y colocándose detrás
mío, entonces yo le decía ! nooo, que me vas a hacer ¡ y el me decía ! tu lo has
querido ¡ y entonces me penetraba y me hacía gritar; yo sabía que tenía que ser
así la primera vez por que ellos hablaban de "romper el poto" , me tocaba el ano
y estaba cerradito, no entraba ni el dedo, solo la puntita con saliva y como les
veía que ellos tenían como una salchicha gruesa que yo me la imaginaba además
tiesa, estaba seguro que me iba a doler, por eso gritaba; esa fantasía la
repetía cada vez que podía, también me imaginaba que estaba con la regla, a
veces cuando me dolía un poco la cabeza o me fastidiaba el estómago, estaba
seguro que ya me venía la regla y me ponía una toalla higiénica entre las nalgas
y así iba al colegio; el sentir la toalla entre las nalgas me hacía sentir
hembra y esa sensación me gustaba, por que los chicos como que detectaban.


Poco
después de cumplir 13 años, los deseos se hicieron más fuertes, llegaba a mi
casa, y en el baño me desnudaba, me ponía medias nylon negras de mi tía, me
miraba el poto en el espejo acariciándome los pezones, tenía el poto blanquito,
más bien rosadito, de piel suave y de piernas y nalgas un poco gorditas y
carnosas, abriéndome las nalgas con los dedos y agachándome me miraba el ano, lo
hacía palpitar, estaba cerradito, varias veces me metía la punta del dedo con
saliva pero no entraba más de la punta y me daba miedo forzarlo, entre otras
cosas por que los chicos decían que les gustaría "un culito cerradito" y yo
quería tenerlo así.

Toda la parte de entre las nalgas, la tenía muy sensible al
roce de cualquier cosa, cuando me daba baños en la tina, el primer contacto con
el agua tibia al sentarme me producía placer, especialmente cuando el agua
tocaba mi ano, entonces repetía el movimiento varias veces y el placer se
repetía y era mayor, por eso siempre procuraba bañarme en tina, también me
gustaba usar calzón de mujer, pero también no usar nada, usaba cremas para
untarme las nalgas y me gustaba sentir que resbalaba una contra la otra cuando
caminaba, creo que sin proponérmelo movía un poco el poto de un lado a otro al
caminar, por eso notaba que algunos chicos me miraban y como reacción se
agarraban los huevos sin mucho disimulo; también me compré varios calzoncitos
"hilo dental" negros, bien chiquitos, me tapaban todo lo de adelante, no tenía
huevos por que no me habían bajado y mi pene era de cuatro centímetros y cuando
estaba excitada se hacía todavía más chiquito y nunca tenía erección, entonces
el hilo dental que tenía un triángulo negro en la parte de adelante, tapaba muy
bien todo, por atrás el hilo dental se me metía entre las nalgas y se me veía un
potito provocativo, así me iba al colegio y me gustaba saber que los chicos
usaban calzoncillos y suspensores porque tenían un bulto grande que se les
notaba cuando se sentaban con las piernas abiertas o con bluejeans.


Sabía que a
los chicos desde los trece y medio a catorce les empezaba a salir semen, nos
explicaron en el colegio que era un líquido espeso y medio blanco, pegajoso que
salía expulsado a la temperatura del cuerpo, generalmente de noche o en la
madrugada después de tener sueños eróticos y cuando se acumulaba y el chico no
desfogaba, se sentían los testículos abultados y el pene más grueso, además las
erecciones se producía frecuentemente, sentían el cuerpo más pesado y no podían
concentrarse en los estudios y estaban de mal humor, entonces tenían que
desfogar con la mano para sentirse tranquilos.

Yo me imaginaba todo eso, y
cuando veía algún chico guapo, quería que se desfogue conmigo, yo quería ser la
que lo tranquilice y que me deje su semen dentro de mi cuerpo, quería sentir los
chorritos fuertes que el profesor dijo que así les salía, quería sentir la
sensación de salir encinta.



Una vez en el colegio, un chico de mi edad que me decía
"potito parado" me hizo arrodillar doblándome el brazo y luego se echó sobre mí
estando yo boca abajo, empezó a moverse con movimientos sexuales como cachando,
al comienzo yo le decía !deja¡, !deja¡, pero poco a poco me entró una oleada
como de calor y placer y me empezó a gustar, creo que terminó por que después de
moverse muy rápido me soltó y me dejó ir; cada cierto tiempo hacía lo mismo y yo
ya no ponía resistencia, me dejaba nomás; no tuvimos la oportunidad de estar
mucho tiempo a solas aunque él ya planeaba hacerlo, un día me dijo al oído y
agarrándome las nalgas, !ya no aguanto más, te tengo que romper el potito¡, pero
no sería él el elegido, las cosas fueron de otro modo.



Yo era uno de los mas chicos en mi salón, la mayoría tenía 14
y unos pocos teníamos 13 años.

Otra vez uno de 13 que siempre me decía "culito
rico" me vio cuando me estaba cambiando la ropa en el gimnasio, yo siempre me
tapaba la parte de adelante por que me daba vergüenza tenerlo tan chiquito, y
por eso descubría las nalgas, él me miró de cerca y los ojos le empezaron a
brillar, tenía la boca entreabierta y los labios gruesos como a mi me gustaba,
se agarró el bulto que se le notaba entre las piernas y sobándoselo para arriba
y para abajo se acercó y me dijo !déjate agarrar el culito¡, !lo tienes bien
gordito y redondito¡, !yo me la corro pensando en que te lo meto por ahí¡, yo
retrocedí y le dije !no, no, tengo miedo, nos van a ver¡, y él me dijo !déjate
un ratito, solo te lo sobo por afuera, me mojo y te dejo!, entonces se abrió la
bragueta y yo me corrí por que me asusté, no se lo llegué a ver, solo le vi un
bulto grande que parecía que iba a romper el pantalón.



Habían varios chicos que me querían cachar y creo que lo
hubieran logrado por que yo tampoco hubiera resistido mucho tiempo, casi todos
los días tenía una experiencia parecida, me pasaban la mano por el poto, me
punteaban en la fila y más de uno quería que se lo agarre.


Una vez me encontré
en el cine con un chico de mi salón, tenía 14 y era otro de los que me gustaba,
me llevó a sentarme a la última fila donde no había nadie, cuando apagaron las
luces, me comenzó a agarrar las piernas y luego introdujo su mano dentro de mi
ropa para agarrarme las nalgas, su mano estaba caliente y la deslizó bien abajo,
prácticamente yo estaba sobre su mano; con el dedo grande empezó a meterlo en mi
ano, solo la punta y con toda la mano me apretaba fuerte las nalgas; los pezones
me empezaron a escocer y a ponerse duros; por supuesto mucho más dura se le
estaba poniendo la pinga a él; me tomó la mano y la puso entre sus piernas, me
agarró la mano y me enseñó como moverla de arriba para abajo; yo sentía una cosa
dura como un palo, pero no sabía cuan grueso o grande era por que estaba dentro
del pantalón, yo siempre pensé que era del mismo tamaño que lo tenían cuando
orinaban, solo que se les ponía tieso; tenía un poco de miedo pero me gustaba;
al poco rato de estarle sobando, me cogió la mano y me indicó que la mueva más
rápido; lo hice y entonces sentí mi mano húmeda y pegajosa; se había mojado el
pantalón; retiré mi mano para que se levante a limpiarse y yo me quedé oliendo
su semen y también me gustó.



En mi casa me gustaba mirarme al espejo de perfil sacando el
poto y apretándome las tetas para que parezcan abultadas, me pelizcaba los
pezones y quería sentir un cuerpo caliente que me abrace por atrás, me sobe sus
huevos contra mis nalgas, que me agarre las nalgas con su mano caliente y fuerte
y que me dé palmaditas, luego me lo coloque entre las nalgas y me penetre con
placer y con fuerza haciéndome gemir; quería tener vagina para abrir las piernas
y me penetren por delante.

Tenía los pezones muy sensibles, al menor roce sentía
excitación y se me ponían duritos, no podía controlar el deseo de mover el poto
y ajustar el ano varias veces, deseaba fuertemente ser forzada por un chico, me
gustaba que sean fuertes.



Aprendí mucho sobre la sexualidad de los muchachos; a casi
todos les gustaba agarrar el poto, no solo la vagina de las mujeres; siempre
hablaban de querer meterlo por ahí; también casi todos querían que se lo mamen,
de eso hacían muchos chistes; a todos les gustaba alardear del tamaño o del
grosor de se "tronco" o que se les ponía bien duro, y según ellos, a todos les
salía lechada bien espesa y abundante; siempre hablaban de hacer gemir, hacer
gritar, hacer pedir agua y de "romper el poto" que era su frase favorita.



Una vez en el estadio hubo práctica de gimnasia, teníamos que
desvestirnos en los vestidores que quedaban en el sótano, a la hora de quitarnos
la ropa de deporte y antes de las duchas, un chico de 14 que siempre me metía la
mano al poto, me dijo delante de varios chicos !ahora te voy a cachar¡, me
agarró del brazo y me jaló a un cuarto donde guardaban las colchonetas, los
demás chicos se rieron y dejaron que me lleve a la fuerza, cerró la puerta y
empezó a pellizcarme los pezones y sobarse contra mí, me asusté mucho y le dije
¡no, déjame ir, me puedes hacer daño¡, me agarró la mano y se la puso entre las
piernas, me dijo ¡toca mis huevos, están cargadasos¡ , !quiero desfogar¡,
!déjate romper el potito¡, se pegó a mi cuerpo y me besó en el cuello, me gustó
pero tenía miedo; me agarró de los hombros y me volteó, me bajó el pantaloncito
de deportes y sentí que mi poto estaba al aire, sentí que él también se bajaba
el pantalón de deportes con una mano y con la otra me sujetaba contra la pared;
quise gritar pero tenía tanto susto que no podía, sentí una cosa caliente y dura
como un palo entre las nalgas, con mis manos traté de defenderme como pude
empujándole las piernas y la barriga, toqué su vientre, su ombligo y el calor y
olor de su cuerpo hizo que me abandonaran las fuerzas, nuevamente el deseo me
traicionaba, lo odiaba pero me gustaba, le toqué debajo de la entrepierna y
palpé sus huevos, eran grandes, rasposos y se notaba que estaban cargados, me
dijo !así, asííí¡ !agárrame la pinga¡, solo se lo toqué con la punta de los
dedos, fue suficiente, como un potrillo arrecho empujó con fuerza y sentí que su
verga se deslizaba entre mis nalgas hasta llegar al ano, allí se aguantó un
poco, me dijo !saca bien el potito para que te entre¡, me pellizcó fuertemente
los pezones, me pegó de manazos en las nalgas y trató de penetrarme, lo metió un
poquito, creo que solo la punta de la cabeza de su verga, me dolió fuerte y
grité, empujó con más fuerza y yo ajusté el ano, me dolió más, pero no me
penetró del todo, yo gritaba fuerte ¡ya no, ya no, ya no!, entonces los otros
chicos de afuera golpearon la puerta y dijeron !ya déjala¡, él dijo !ahorita,
ahorita¡ se movió sobándoselo entre mis nalgas, ya sin quererme penetrar solo
para sentir gusto, me volvió a besar en el cuello y me dijo !aprétamelo entre
tus nalgas gorditas!, entonces para que termine y darle placer, casi
instintivamente se lo apreté entre mis nalgas, al poco rato sentí que le latía y
sentí como si me escupieran por atrás, un líquido caliente, pegajoso y espeso
mojó mis nalgas y mi ano, entonces me dejó, abrió la puerta y salí, los demás
chicos me miraron sorprendidos y noté que todos tenían como una carpa entre las
piernas, al sentir mis gritos, todos tuvieron una erección.


Esa tarde comprendí
que eso era lo que me gustaba, pero a su vez tenía miedo que me penetren del
todo y me saquen sangre.



Otra vez llegó a alojarse a mi casa un ahijado de mi tía que
venía de provincias, era medio cholito pero de cara muy agraciada y muy alegre,
de ojos redondos y negros y también inteligente, me gustó desde que lo vi, tenía
15 años y vino a pasar las vacaciones a Lima, se alojó en mi cuarto, se hizo mi
amigo y creo que no sospechaba nada por que además era muy inocente; como era
verano, sudaba copiosamente y olía como a mi me gustaba, creo que me enamoré de
él, era del tipo que me gustaban, la piel como bronceada, muslos gruesos, manos
grandes, de espaldas anchas y contextura gruesa, ya había cambiado la voz y
cuando hablaba fuerte me daban ganas de obedecerle por que su voz me dominaba,
quería estar a su lado todo el día, quería que me proteja.


Para entrar a la
ducha o acostarse se desnudaba delante mío por que pensaba que yo era hombre
como él, tiraba su calzoncillo a un lado y entraba a la ducha, yo no podía
resistir la tentación de coger su calzoncillo aún caliente y olerlo, me gustaba
como olía, un olor fuerte a sudor y a su sexo, me gustaba observar cómo el
calzoncillo se deformaba formando un globo en la parte delantera donde reposaban
sus testículos que yo se los veía grandes y quería preguntarle si no sentía
incomodidad de tener todo eso entre las piernas, observaba su calzoncillo por la
parte de adentro y descubría manchitas blancas como almidonadas que yo sabía era
su semen seco que se le había salido un poco involuntariamente en un momento de
arrechura, por que varias veces al día me decía !se me ha parado! como la cosa
más natural del mundo y riéndose por que era muy gracioso; una tarde me dijo
!creo que hoy día me voy a correr la paja¡, eso también decían algunos chicos de
mi colegio; esa noche sentí que su cama se movía, yo me hice el dormido y vi
todo a pesar que había poca luz; se estaba masturbando moviendo su mano cada vez
más rápido, hizo un sonido gutural como un gemido y entonces empezó un ruido
como si batieran un huevo, por que sonaba mojado, luego el cuarto se llenó de un
olor picante a sudor y sexo, reconocí recordando al chico del cine que era ese
el olor de su semen, estuve bastante rato sin poder dormir de la impresión; al
día siguiente cuando me levanté, miré su sábana y estaba con una gran mancha
amarilla casi seca y dura como almidonada y todavía olía fuerte; me enamoré de
él un poco más, sentí ganas de que me agarre y que me apriete y que se masturbe
conmigo.

Una vez que para entrar a la ducha se quitó el polo y salió un fuerte
olor de su cuerpo, casi le digo que me gustaba, pero no le dije nada, cuando
estuve a solas, me desnudé y empecé a mirarme las nalgas en el espejo
acariciándome los pezones y oliendo uno de sus calzoncillos que había dejado
para lavar, pensaba en su cuerpo de macho, en sus testículos que almacenaban su
semen, en su pene que era grueso aunque nunca se lo vi parado por que terminaron
las vacaciones y él se fue, solamente cuando se despidió de mi, lo abracé fuerte
y le di un beso casi en la boca, no sé que pensó de mí por que no lo volví a ver
sino meses después cuando ya no tenía nada que ocultar.



Otra vez en el colegio un chico de catorce y medio que me
gustaba mucho por su cara y su cuerpo y me lo imaginaba que tenía el pene
grande, su voz gruesa recién cambiada me hacía sentir deseos; una vez en el baño
lo vi orinar, se la sacó del todo y se la vi, era realmente como me la había
imaginado, sentí como cosquillas en la espalda y no pude dejar de mirarle los
genitales; él se dio cuenta, estábamos solos en el baño, terminó de orinar y no
la guardó, se quedó agarrándosela y mirándome la empezó a mover de arriba para
abajo, vi como la piel que cubría la punta comenzó a correrse para atrás, la
cabeza de su pene quedó al descubierto y noté que se le ponía más grande y
grueso; me dijo !te gusta no?, ven tócamela¡ y se acercó a mi, yo me quedé sin
moverme y sin habla, entonces agarró mi mano y la puso encima de su pene, lo
sentí tibio casi caliente y me gustó, él se bajó el calzoncillo del todo y le vi
sus huevos grandes, ya tenía pelos al rededor de su pene pero se notaba que
recién le habían salido, la piel de sus muslos su vientre y su pecho estaba
abrillantada por su sudor que olía picante; de la punta de su pene salió una
gota transparente; yo se lo agarraba solo con las puntas de los dedos, entonces
me dijo ¡agárramelo con toda la mano¡, se lo agarré y me impresionó que sea tan
grueso y duro como un palo, entonces me puse a temblar por que me imaginé que me
lo iba a meter, entonces él me dijo !no te asustes, solo te lo voy a sobar por
el poto¡ , !voltéate¡ y me volteó a la fuerza, yo no ofrecía resistencia, me
gustaba pero tenía miedo, él pegó su cuerpo al mío y sentí sus huevos sobre mis
nalgas y su verga pegada a su vientre encajaba a lo largo entre mis nalgas, hice
un movimiento para apretársela con mis nalgas y lo sentí durísimo y a él le
gustó; luego me lo puso entre las piernas por abajo, yo me agaché y vi que por
delante de mis piernas salía la cabeza de su verga, estaba como hinchada,
cabezona y húmeda, instintivamente se la garré suavecito y él se empezó a mover
de atrás para adelante, sentía su cuerpo sudoso contra el mío y toda la fuerza
de sus genitales golpeaban mis nalgas, su verga se ponía resbalosa pero dura con
la piel que se le corría para atrás remangándosela y para adelante cubriéndole
la verga, yo sentía lo rugoso de su piel a pesar que estaba resbalosa por el
líquido como lubricante que él botaba; empecé a sentir placer y a desear ser su
mujer y tener hijos con él, yo seguía acariciándole la punta de su verga hasta
que sentí mi mano mojada de un líquido que le salía con fuerza de su verga dura,
era espeso, blancuzco y pegajoso, fueron varios chisguetazos que sentía en la
palma de mi mano hasta que terminó y se retiró; me vio con la mano conteniendo
su semen y me dijo ¡huélelo!, lo olí y era como almidón, luego me dijo !pásatelo
por el poto entre las nalgas, quiero verte el poto mojado con mi leche¡, le
obedecí y me mojé el poto con su leche, luego él se vistió y se fue y yo me
quedé temblando; al caminar sentí las nalgas resbalosas y me gustó; esa noche
antes de acostarme, me desnudé, me miré al espejo inflando el vientre y tuve la
sensación que me había puesto encinta y quise sentir esta vez su verga dura por
atrás aunque me hiciera gritar; con la punta del dedo me excité el ano, me metí
todo el dedo grueso, me dolió un poco por que no estaba lubricado, pensé que él
me lubricaría con ese líquido resbalocito que le salía y luego me daría su semen
a chorros fuertes por atras; había una pequeña bombilla de jebe en mi baño, la
llené de agua tibia, me introduje la punta dentro del ano y apreté fuerte; un
chorrito del líquido entró con fuerza y yo me vine, sentí el orgasmo varias
veces.

Con ese chico aprendí que a ellos les exita que yo me muestre con
sumisión; fué la siguiente vez que nos encontramos también en el baño del
colegio cuando no había nadie, me puso contra la pared, me miró la cara y yo
bajé la vista ruborizándome, tenía verguenza de lo que él sentía que era yo, que
adivinara que me gustaba su hombría y que a lo mejor sabía que yo quería que me
ponga encinta, entonces me agarró la cara con una mano y me besó en la boca,
sentí rico y me gustaron los pelitos que le estaban saliendo encima de su labio,
se abrió la bragueta y yo comencé a temblar, junté las piernas, esa actitud que
tuve parece que lo exitó más, me dí cuenta que a ellos les gusta en ese momento
al menos sentirse dominantes y que su pareja se muestre con deseos pero con
miedo, yo sentía sinceramente ambas cosas, deseos de que me toque que me agare
los muslos, que me sobe los pezones, deseos de sentir el calor de su cuerpo
junto al mio, de sentirme deseada por él, también de sentir sus genitales, de
que me pida que se los agarre, deseos al pensar que en sus huevos tenía leche
caliente que podía chisguetear, pero también miedo que me penetre con su cosa
dura y para mi gruesa, que me quite la virginidad, que me abra y ya no ser la
misma persona, que lo haga y me deje; con esa mezcla de sensaciones, hizo lo que
estaba esperando que haga, me volteó y yo temblaba y gemía bajito, al sentirlo
jadeante, comprendí que le gustaba verme asi, me cogió la mano y la llevó entre
sus piernas y se lo agarré, esta vez también estaba caliente y duro, yo gemí un
poquito más fuerte, instintivamente supe que les gusta que tengan miedo de su
verga erguida, le dije !que me haces, no, nooo¡, me lo sobaba, se apretaba
contra mi, le gustaba sobar sus huevos contra mis nalgas con su verga para
arriva contra su vientre, me decía !sientes lo cargados que están?¡, le gustaba
que le diga !no me lo metas por favor, lo tienes muy grueso, por favor, noo, no
seas malito, te lo apreto con mis nalgas hasta que termines, demórate todo lo
que quieras, mi poto es tuyo pero no me lo rompas!, él en el fondo tampoco
quería penetrarme, tal vez a él también le daba temor de hacerlo por primera
vez, todas las veces que nos encontramos, terminaba entre mis nalgas, mojándo me
con su semen, a veces en el mismo ano pero sin penetrarme, solo al momento de
eyacular el instinto podía más que él y me penetraba un poquito la punta de su
pene, con lo resbaloso que se ponía entraba un poco más, pero nunca empujó con
suficiente fuerza como para que entrara siquiera toda la cabeza de su miembro,
tal vez por que estábamos parados, tal vez si lo huiéramos hecho echados, me
abría penetrado del todo y él hubiera sido el primero.



Es en esa actitud de mirarme las nalgas en el espejo
acariciándome los pezones y contrayendo y soltando el ano, que una tarde mi tía
abrió la puerta del baño y me vio, cerró rápidamente, pero cuando salí, me dijo
que había visto algo que quería que le explique, me dijo que si no me gustaban
las chicas, le dije que no; me preguntó si se me ponía tieso y le dije que nunca
se me había puesto tieso, me preguntó si me gustaban los chicos y le dije que
sí; me llevó al médico y me hicieron toda clase de exámenes físicos y
sicológicos; el médico me mostró fotos de mujeres desnudas y le dije que no
sentía nada, en cambio me mostró fotos de adolescentes desnudos y le dije que me
gustaban; me desnudó y pasó su mano por mi entrepierna y no sentía nada
especial, en cambio cuando me pasó la mano por las nalgas, sí sentí rico, luego
me tocó el ano y la reacción fue instantánea, sentí una ola de calor, los
pezones se me pusieron duros y el ano me empezó a palpitar; me preguntó si me
había metido el dedo o una vela y le dije que solo la puntita del dedo y con
saliba, me preguntó si tenía ganas de sentir algo grueso por atrás y le dije que
sí pero que me daban miedo los chicos por que lo tenían muy grande; terminó de
llenar su informe y luego llamó a mi tía y le explicó con detalles lo que era
yo; le dijo que hiciera lo que hiciera, aún con hormonas masculinas, solo
cambiaría mi cuerpo pero no mi sexualidad por que con eso se nace, le dijo que
yo tenía una sexualidad muy desarrollada hacia lo hembra, que se me había
trasladado la zona de placer hacia las nalgas y el ano y que más bien tenía que
ayudarme a ser plenamente feliz terminando de formar mi sexo; le explicó que a
esa edad un muchacho normal tiene una erección inmediata cuando ve una mujer
desnuda, que a los trece años cumplidos ya tienen un pene bien formado, se les
pone duro de verdad, que sus testículos son grandes como los de un adulto y que
ya empiezan a producir semen, hacia los catorce alcanzan el completo desarrollo
sexual, su semen se hace más espeso y abundante y sus órganos sexuales toman el
tamaño máximo que tendrán toda su vida; en cambio, le explicó que yo no sentía
nada ante una mujer desnuda, más bien viendo a un muchacho desnudo, sentía
cosquillas por la espalda, los pezones se me ponían duros, las nalgas abultadas
y chaposas por que la sangre fluía hacia allí así como en los machos fluye hacia
el pene, eso le dijo no puede cambiarse, además le dijo que cuando me tocaban
las nalgas, el ano empezaba a contraerse y aflojarse repetidas veces, señal
inequívoca que mi cuerpo necesitaba un macho y lo mejor sería que pronto por que
podía caer en manos de un depravado ya que se notaba por los ademanes, la manera
de hablar y de caminar que necesitaba que me hagan sentir !una buena verga¡, así
se lo dijo y que todo eso atraía a muchos; le dijo que era mejor que empiece con
un chico conocido y sano, uno o mejor dos años mayor que yo, para que ya esté
bien desarrollado y me pueda desvirginar bien de una vez por todas ya que los
chicos de trece no me ivan a satisfacer del todo y podía pasar por varios, que
era mejor que esté con uno solo que me satisfaga bien; le dijo que era mejor uno
solo que sea bien hombrecito y me preguntó si entre los que conocía no había un
morenito de catorce, quince o dieciseis que sería lo ideal; le dije que sí pero
no en el colegio sino en la chacra en Chincha, donde teníamos casa de campo, le
dije a mi tía el nombre del chico y me preguntó si había hecho algo con él, le
dije que solamente una vez en la chacra me tropecé y como venía detrás, me ayudó
a pararme y nos quedamos como dos minutos pegados uno junto al otro, yo de
espaldas a él y sintiendo su cuerpo caliente y su olor a sudor y él cogiéndome
de los hombros sin decir nada pero pegando su cuerpo al mío, cuando debido a mi
sensibilidad senti que algo se le ponía duro entre las piernas, me solté y
corrí; desde ese día pienso en él y cuando me ve se sonríe pero no me dice nada,
tenía quince años y ya iva a cumplir 16 en dos meses, era morenito, bien formado
por que trabajaba al aire libre en la chacra, tenía manos grandes, más alto que
yo, su cuerpo y su cara me gustaban, tenía labios gruesos y olía rico un poco
ácido; siempre lo veía haciendo algún trabajo, desnudo de la cintura para arriva
y con bluejean, yo deseaba que me abrace y me bese, que me obligue a echarme en
la hierba, que me voltee, me baje el calzón y me quite mi virginidad.


Una vez a
través de la ventana, vi que hacía un alto en su trabajo, vió que nadie lo
miraba, se bajó el cierre del bluejean, sacó su miembro y empezó a orinar un
chorro grueso, seguramente no lo hacía desde hacía rato, yo no se lo veía por
que lo tapaba con la mano, pero cuando terminó y empezó a sacudirlo, se lo ví
todo, lo tenía más grande y grueso que los otros chicos y era de piel más
oscura, luego se bajó a medias el pantalón para acomodarse el calzoncillo y le
ví los testículos, eran grandes y casi negros, se los agarró, se acomodó y se
vistió nuevamente; esa vez casi salgo a pedirle que me tienda sobre la hierba.



Tenía fantasías con él, me imaginaba que me ponía encinta, que se me hinchaba el
vientre, me paraba frente al espejo mirándome de perfil inflando la barriga lo
más que podía y pensaba que con su semen me había preñado, dejaba caer un
chorrito de aceite de tocador entre mis nalgas que se chorreaba hacia mi ano, me
miraba las nalgas mojadas pensando que él me las había mojado con su semen; y
recordando el olor de su cuerpo, deseaba que me agarre y me penetre, quería
sentir algo grueso por atrás, tenía tentación de meterme una vela gruesa, pero
no lo hacía, quería mantener mi ano bién cerradito, solo mojaba el dedo con el
aceite y me exitaba con la puntita moviéndolo rápidamente; con los dedos de la
otra mano mojados con aceite, me acariciaba los pezones que quería que él
estruje, yo mismo me daba palmadas en el poto pensando que era él quien lo
hacía, empezaba despasito y luego más fuerte hasta que las nalgas se me ponía
chaposas, me ponía más sensual, las nalgas me temblaban como gelatina, se ponían
más carnosas y me daban ganas de mover el poto dando grititos hasta que me
llegaba el orgasmo, que es una sensacion de sumo placer que siento en todo el
cuerpo, especialmente en las nalgas, el ano y los pezones; cuando lo estaba
sintiendo, deseaba el cuerpo de un macho que me domine, que me ponga sus huevos
en la cara y que me dé palmazos en las nalgas mientras me penetraba haciéndome
gemir; todavía no había sentido los chisguetazos de semen por atrás, todavía no
sabía como era eso, pero deseaba que me dejen el semen dentro y que se me
chorree por las nalgas y piernas.



Otra fantasía que tenía con ese chico, era que me agarraba y
me echaba sobre sus piernas boca abajo, me bajaba el calzón y me sobaba suavente
el poto con sus manos grandes, luego me empezaba a dar palmadas cada vez más
fuertes y luego muy fuertes hasta que el poto se me pusiera rojo aunque me
doliera, era como un deseo de sometimiento, de sumisión, de obediencia, me
complacía que él tuviera el derecho de pegarme en el poto cuando quisiera y yo
de obedecerlo y complacerlo y hasta de agradecerle mamándoselo.


Quería tener
vagina para que me penetre por delante, que me quite mi virginidad con su
miembro grueso, ser de él, sentir su penetración haciéndome gemir, mientras lo
hacía quería que me bese en la boca, sentir su aliento jadeante y sus labios
gruesos con un poco de pelitos en labio de arriva, acariciarle la espalda, los
hombros, la parte de atrás de sus muslos, arañarle suavemente el trasero para
que me penetre con más fuerza, que me haga gemir, besarle la frente, sentir su
cuerpo caliente y sudoroso encima mío, acariciarle la cabeza y esperar que me
riegue las entrañas con abundante semen y asi quedarme un rato con su miembro
dentro de mi cuerpo y seguir acariciándole la espalda y la cabeza besándole la
frente, quedarme con su semen dentro todo el día, atenderlo, servirle su comida,
lavarle su ropa y que sienta celos de mí, que no me deje salir y que me pegue en
las nalgas con una correa de vez en cuando.



Mi tía se convenció pero estaba preocupada por que temía que
el muchacho podía hacerme algún daño, me explicó que los morenitos tienen
desarrollado el pene, me dijo bien claro !lo tienen más grande y grueso que los
otros muchachos! pero según el doctor es lo que tu necesitas, solo quiero hablar
con el chico para que por lo menos la primera vez te lo haga con delicadeza,
después puede dar rienda suelta a su sexualidad, ya no le puedo pedir que se
mida siempre, también pobre chico, a su edad querrá desfogarse, es lo mismo que
tú pero al revés, él si es macho completo.

Tu también tienes que prepararte,
todos los días siéntate en el bidé dejando que un chorrito de agua tibia te dé
en el ano, luego mueves circular y sensualmente las nalgas acariciándote los
pezones y pensando en el chico, poco a poco lo desearás más, no te introduzcas
en el ano nada, ni el dedo, preferible que se acumulen tus deseos para que
cuando llegue el momento, no te resistas y sea más fácil que el muchacho te
quite la virginidad.

Tambien te voy a enseñar a lavarte el poto por adentro con
una bombilla con agua tibia con limón, siempre debes hacer eso antes de tener
relaciones.



Tuve tres semanas de preparación, los últimos días cuando me
sentaba en el bidé, sentía placer aún antes de que el chorrito toque mi ano, me
sentía totalmente "dispuesta".

Mi tía fue a Chincha para hablar con el chico;
cuando regresó, me contó que no solo él sino la mamá de él habían aceptado, les
dijo que yo era mujer, que solo había nacido con la vagina cerrada pero me iban
a operar, que el médico había dicho que tuviera relaciones ántes de la operación
para que me vaya acostumbrando a sentir un hombre y que era mejor que el
muchacho desfogara conmigo cuando quisiera y no buscara putas que podían pasarle
enfermedades; a la mamá que era la encargada de asear y cocinar y me había
conocido desde que nací, le pareció bien y al chico tambien le pareció bien, le
dijo a mi tía que ya sabía que me gustaban los chicos, que él me tenía ganas
desde hace tiempo y que tendría cuidado la primera vez.



Faltando tres días para viajar a Chincha, mi tía me llevó
donde el médico para que me revise y me dé algunos consejos; el médico me
aconsejó que llegado el momento me relaje y que ponga el ano flojito, que me
entregue, que era mejor así que a la fuerza, que los adolescentes pierden el
control por que están con toda su potencia y si resistía me iva a penetrar de
todas maneras y me iva a doler; me dijo que lo mejor era que vaya pensando desde
ahora lo que me iva a pasar y que preparara mi cuerpo mentalmente para recibir
una cosa grande y dura por atrás, que me iva a doler un poco de todas maneras
pero que ya me acostumbraría y despues de probar me gustaría cada vez más.


Me
dijo que me desvistiera para enseñarme como debería hacer; me desnudé
completamente y me dijo que me sentara sobre sus piernas; mi tía estaba
esperando en la otra habitación; entonces me empezó a acariciar todo el cuerpo y
me decía !te tienes que exitar para que no te duela!, !tienes que ser sensual y
moverte despacio como invitando a que te penetren¡, yo no ví lo que hacía por
que estaba de espaldas a él, pero sentí que me sobaba las nalgas con algo más
duro que un dedo, luego sentí mojado; me dijo ¡párate y límpiate! , ¡casi me
desgracio contigo, eres mucha tentación!, ¡un potito de trece años y que pide a
gritos que lo rompan no se vé todos los días!, !pero no quiero ser el primero,
más bién cuando el muchacho de Chincha ya te lo haya hecho unas 8 o 10 veces, si
quieres vienes por tu propia voluntad y entonces yo también quiisiera hacerte
pero solo si tu quieres!, !ahora vístete y anda a prepararte, !que lechero es el
chinchanito de mierda!.



Llegado el día, me bañé, me lavé el poto como me habían
indicado y me puse un calzoncito rosado que me dio me tía diciéndome que no
podía usar calzoncillo igual que el del chico, que yo era la hembra y él el
macho.

También me dio algunos consejos, me dijo que me muestre tímida y un poco
asustada, que no me ponga boca abajo desde el comienzo sino de costadito, para
que no me penetre de golpe; estando boca abajo ya no podía detener al muchacho,
que llegado el momento despues de cierto tiempo cuando lo vea bien exitado, me
ponga boca abajo levantando bien el potito y aflojando; sino aflojaba, el
muchacho de todas maneras me iba a penetrar y podía ser como una violación.



Tambien me dijo que gimiera bastante, que eso les gustaba a ellos, que diga !Ay!
Ay¡ asi no te duela, pero creo que eso está demas por que te va a hacer gemir
así no quieras, el muchacho está aguantado y te está esperando, dice que hace 24
días que no se lo toca por que ha estado en campeonato de fútbol.



Cuando llegamos, el chico estaba en la puerta, entramos y mi
tía le dijo !aqui te la traigo hijito!, es para ti pero trátala bien, ya sabes
que al principio tiene que ser despacio, despues ya no importa, va a ser como tu
mujer, al comienzo ya tu sabes por atracito nomás hasta que se haga operar y
tenga vagina, tu le vas a quitar su virginidad por los dos sitios, es una suerte
que esté virgen, te va a dar mucho placer, tu eres un muchachote fuerte que
necesita desfogar sus energías, la puedes amoldar a tu manera de ser y a lo que
te guste hacer con ella o a lo que ella quieres que te haga, es sumisa y
obediente y con tu voz de mando la puedes dominar, le gusta obedecer, todos los
muchachos tienen sus deseos tu sabes, poco a poco le puedes enseñar que es lo
que te gusta, no hay problema, tu mandas, va a ser como tu mujer y la vas a
poner contenta con lo que tu le puedas dar, recuerda que tu le vas a quitar su
virginidad, por ahora por el potito y más adelante por la vagina que el doctor
se la va a dejar virgencita para ti, si la tratas despacio al comienzo, le va a
gustar bastante, se va a acostumbrar a recibir lo tuyo que no debe ser poco,
eres un muchachote seguramente bién dotado, pero ella se va a amoldar a ti, vas
a ver y te obedecerá en lo que le digas y hará en la cama lo que tu quieras, es
muy obediente y sumisa pero también bién sensual, te va satisfacer bastante, con
un par de palmadas fuertes en el poto de vez en cuando, es suficiente para que
tiemble cada vez que te vea y no te desobedezca; el muchacho solo escuchaba
sonriente pero el oir lo que le decía mi tía lo estaba exitando; le dijo todavía
más, que si mi oía gritar cuando me esté desvirginando, me haga despacio pero
que siga adelante hasta terminar, ¡tus mismos fluídos hijito, suavisará la
cosa¡, tu sabes, ya eres un adolescente bien formado y fuerte, debes haber
notado que cuando estás aguantadito como ahora, tu semensito sale abundante y
espesito y todo eso lubrica así que empujas nomás hasta el fondo para que la
dejes bién abiertita de una vez aunque le duela un poco, no importa, una sola
vez bién y ya está¡ todo eso al comienzo le dolerá pero después te lo va a pedir
con el calzón en la mano; ya sabes al comienzo despacio, después ya se acaban
las delicadezas, como bién machito que eres vas a querer hacerla gemir fuerte
cuando vengas de la calle o del trabajo con hartas ganas o cuando te despiertes
en las mañanas bien armadito como dicen y sienta tu hombría, no hay problema,
poco a poco se llega lejos tu sabes; recuerda que te la entrego virgencita, el
placer que te va a dar al rasgarle el potito la primera vez que la penetres va
ser muy grande, tu debes ser bién machito, sabes a lo que me refiero, una cosa
así no la vas a encontrar así nomás, te lo va a dar virgencito, me consta, no ha
tenido contacto con ningún chico y eso que varios le han dado vueltas, pero ella
misma se lo ha cuidado, me consta hijito, yo se la he revisado, a lo más se ha
metido el dedito de vez en cuando y eso pensando en tí ahora último, pero antes,
se contentaba con caricias de su propia mano, nunca con algún objeto como velas
como hacen otros, no eso nunca, siempre se ha guardado para este momento, solo
cosquillitas con el dedito tu sabes, por recomendación del médico además, para
despertar su sexualidad, ahora ya se le ha despertado y está listita para que la
inicies, huy si vieras cuando piensa en ti, se le ponen los pezones duritos y el
potito le tiembla, el médico y yo le hemos hablado y bya sabe lo que le espera;
tiene miedo como es natural, es su primera vez, así es siempre, pero yo se que
le va a gustar; nunca ha visto uno real, solo una foto que le mostró el doctor
en una revista, para que conozca; se puso a temblar; si se asusta al vértelo así
como se pone en ese momento, acaríciala, que te toque, que se acostumbre un
ratito a sentirlo entre sus manos, que te agarre toda tu hombría, después de
estar así un rato, ya la volteas; te respeta por lo que imagina que tienes, tu
también prepárate a demostrar tu hombría, se te tiene que poner bién durito
hijito o mejor diré duraso como seguramente se te pone cuando te exitas, si le
sale un poquito de sangre no te asustes, sigue nomás es normal, le vas a rasgar
el ojetito, porque se ancha a tu medida, va a ser un placer muy grande para ti;
dijo que volvería al día siguiente y me dejó.

La mamá de él nos sirvió un
cebiche y nos invitó un vaso de cerveza , yo tomé un poquito; él lo tomó todo
por indicaciones de su madre.



Después del almuerzo subimos a la habitación, me senté en la
cama y él se sentó a mi lado, me empezó a acariciar las piernas, también los
pezones y eso me gustó, me dijo !quítate la blusa y siéntate en mis rodillas !,
lo hice y le desabroché la camisa para acariciar su pecho, hacía mucho calor y
estaba sudando, él más que yo, luego me dijo !bájate la ropa!, lo hice y me
quedé en calzoncito; el dijo !que rico, pareces hembrita ! y luego él mismo me
bajó el calzón; quedó sorprendido cuando vio que casi no tenía nada por delante,
solo un muy pequeño apéndice que parecía el pene de un bebito; el me dijo ! eres
hembrita, este es tu clítoris!, !estás bien rica!, !ahora agárramelo!; él
todavía no se había bajado el pantalón, le puse la mano entre las piernas y
sentí su miembro duro, me daba temor , curiosidad y deseo al mismo tiempo, me
dijo ¿quieres verlo ? y yo le dije sí, quiero agarrártelo calatito, nunca lo he
hecho a nadie, tengo curiosidad; entonces se abrió la bragueta, tenía un
calzoncillo rojo tipo bikini que usan los chicos, se le notaba un gran bulto, me
asusté un poco, luego se bajó el calzoncillo y lo que vi me quitó el habla, en
realidad grité y la mamá de él que parece que estaba escuchando detras de la
puerta, le dijo !no tan rápido hijito, hazlo despacio¡ por que seguramente pensó
que ya me estaba penetrando, pero jamás había visto un pene erguido, yo creía
que lo mismo que yo veía cuando orinaban y se sacudían que para mí ya era
grande, se les ponía duro y nada más, pero no sabía que crecía tanto en largo y
grosor; era como un tronco marrón oscuro, grueso, de unos 17 o 18 centímetros
con una cabeza como un tapón, húmeda en la punta, luego se anchaba hacia la
mitad de su miembro, se angostaba después ligeramente para volverse a anchar
hacia la parte más pegada al cuerpo, llegando a tener un grosor que no me
imaginaba como podía introducir todo eso dentro de mi, por eso grité y me
asusté; él me tranquilizó, me dijo ! no te asustes, es normal! , ! a todos los
chicos de mi edad se les pone así cuando tienen ganas!, yo le dije !eso no me va
a entrar nunca! y el me dijo !poco a poco vas a ver que sí y hasta te va a
gustar!, !para eso eres ¿no?!, ahora !agárramelo!, timidimante se lo toqué con
las puntas de los dedos, luego poco a poco lo agarré con toda la mano, era tan
grueso que mis dedos no alcanzaban a cerrarlo, lo sentí caliente y grueso y me
gustó.

Me senté en sus rodillas, me acariciaba todo el cuerpo, luego me abrazó y
me besó en la boca, un beso largo, sentí su lengua dentro de mi boca y lo deseé;
haría lo que me pidiera, mojó su dedo con saliva y me acarició el ano moviendo
rápidmente el dedo, !para que te arreches! me dijo, surtió su efecto, lo deseé
más, quería que me penetrara pero tenía miedo que me duela, me acordé lo que me
dijo mi tía y me eché de costadito; él se colocó detras mío y empezó a quererme
penetrar pero no entraba, yo ajustaba y me iva para adelante, su cuerpo estaba
empapado de sudor y empapaba el mío, en una de esas me cogio por la cintura y me
pegó a su cuerpo, me penetró solo un poquito, dije !Ayyy! y quité el cuerpo
ajustando el ano; se molestó, me dijo !te dejes o nó, te voy a cachar ahora!, me
volteó, me besó de nuevo en la boca, se dio cuenta que eso me gustaba, me
acarició nuevamente los pezones por que también se dio cuenta que eso me
exitaba, luego me dijo !agárrame los huevos!, !están cargados de leche!, !estoy
bien arrecho!, tu tía me dijo que te rompa el potito, tengo permiso para
hacerlo, tu tía me dijo que te haga sentir bien mi pichula para que no putees
con otros hombres, yo voy a ser tu marido, !déjate nomás!, ! te voy a hacer bien
rico!, !cuando termine vas a ver que me vas a pedir más!, !si es lo que te gusta
por que te asustas!, !mi mamá dice que a las loquitas como tú hay que hacerlas
gemir hasta que griten¡, que les gusta que les abran el ojete, que ! para eso
son carajo!, !para comerce una pinga bién grande como la mía¡, !, que ella te
conoce desde que naciste y sabía que te gustaba la pinga desde hace tiempo pero
que no decía nada, le voy a echar salivita para que resbale suavecito la primera
vez por que tu tía me lo dijo, pero solo la primera vez, a partir de la próxima
te lo zampo de golpe!, !agárramelo para que te arreches carajo!, ! tu no
entiéndes a las buenas¡, !o mejor dale una mamada!, !mira como se me ha puesto
carajo!, !estoy bien aguantado!, !chúpamelo carajo!, ¡te voy a enseñar quien
manda¡ y lo acercó a mi boca, no sentí ninguna repulsión, al contrario, me gustó
que me diga todas esas cosas por que me di cuenta que yo le gustaba, que lo
arrechaba, que quería desfogarse conmigo, por eso se lo chupé, primero se lo
besé y con la punta de la lengua recorrí desde la parte de abajo de sus huevos
hasta la punta de su verga que estaba vibrante, rígida, gruesa y caliente;
cuando llegué a la punta, estaba húmeda de un líquido transparente, resbaladizo
y salado, intrudujo la punta de su miembro en mi boca y con la lengua recorrí
todo el rededor; noté que la parte de abajo de la punta era un punto muy
sensible para él, emitió un !Ahhhh!



Luego me dijo ! lo chupas bién rico carajo, échate boca
abajo!, ponte una almohada para levantar bien el potito; obedecí, me coloqué la
almohada bajo el vientre para que las nalgas estuvieran bien levantadas; pude
sentir que me observaba con deseo, rozó mis nalgas con su miembro tibio y
húmedo, dándome con él ligeros golpecitos, luego palmaditas suaves con las
manos, poco a poco se volvieron más fuertes hasta que resonaron como cachetadas,
yo sabía que se me habían puesto rojas por las palmadas, me dejó de palpar por
un momento, dejó de tocarme, no sabía que venía después, al fin sentí que me
abría las nalgas con las manos, me acariciaba suavemente el ano con el dedo y me
dijo !ahora sí te voy a romper el potito! ; luego colocó su miembro rígido
contra mi ano, yo ya no podía ofrecer resistencia, pensé que si ajustaba me
dolería más, iva a aflojar lo más que pudiera, pero antes de hacerlo, él ya
había decidido empujar con fuerza y me penetró con toda la cabeza de su miembro,
sentí que el ano se me abría cada vez más a medida que me penetraba la cabeza de
su verga, yo grité y empecé a gemir, eso lo exitó más y empujó de nuevo,
abriéndome cada vez más hasta penetrar toda la cabeza, el ano me ardía y me
dolía, él dijo !ya te entró la cabeza, ahora te lo voy a empujar un poco más¡,
me cogió de las caderas y lo empujó hasta la mitad de su pichula, yo se la
sentía claramente, todo por la sensibilidad en esa parte de mi cuerpo, la sentía
gruesa, caliente, dura y su piel era rasposa, seguía gritando y gimiendo, no
tanto de dolor sino tambien de placer, por fin sentía la penetración de un chico
que me gustaba; lo había inmaginado muchas veces pero no sabía que era tan
brutal, tan animal, me decía !asiii!, ¡asíii!, !mueve tu culito¡, !ya te está
entrando¡, ¡ que rico ojetito tienes ¡, ! ajustadito ¡, ! te estás comiendo mi
verga ¡, ! te la voy a meter hasta el fondo ¡, ! carajo que rico culo ¡, !grita
mierda grita¡, me dió palmadas fuertes en las nalgas, me pellizcó fuerte los
pezones y con otro empujón me penetró totalmente, y lo supe por que sentí sus
huevos rozando mis nalgas, no sé como lo logró, la base de su pene era muy
gruesa, no pensé que pudiera entrar a mi cuerpo hasta ahí, sin embargo lo hizo;
sentí el ano abierto al máximo, parecía que se me iva a rasgar o ya se me había
rasgado, me ardía, no sabía si me había roto el esfinter y estaba sangrando o
solo se había dilatado al máximo, yo seguía gimiendo y diciendo !Ayyy!, !Ayyy¡,
!Ayayayyyiiiii¡, pensé que a eso le llamaban los chicos ¡romper el culo¡ y su
madre fijo que estaba escuchando; me tapó la boca con una mano para que no grite
tanto y le empecé a lamer los dedos y la mano y me dijo ! no te dije que te iva
a gustar? y seguía moviéndose, sacándo su verga casi hasta la punta y
volviéndome a penetrar hasta el fondo muchas veces para hacerme sentir que él
era el macho y yo su hembra a la que la hacía gemir, sentía su verga que me
penetraba hasta mis entrañas, pensé que eso era lo que me gustaba y lo que me
gustaría siempre; para mi eso ya era todo, sin embargo faltaba algo que ni
siquiera sabía que existía, de repente sus dedos empezaron a acariciar con
fuerza mis pezones, sus arremetidas se hicieron rápidas y más penetrantes, su
respiración jadeante, húmeda y caliente; me empezó a lamer detras de la oreja, a
darme mordiditas en el cuello, su aliento era caliente y húmedo; me empezó a
decir balbuceando !que rico culo!, !que rico culito, cerradito!, ¿me lo
sientes?, ¿está gruesote?, ¿te gusta?, ¿te gusta? yo le decía !Siiii, Siiii! ,
luego me dijo !estoy cargado de lechada!, !mis huevos están como hinchados!,
!tócamelos!, hice esfuerzos por agarrarle los huevos y verdaderamente estaban
enormes, en ese momento me seguía diciendo cosas que parecían insultos pero que
me gustaban, me decía !que rico ojete concha de tu madre!, !lo tienes
cerradito!, !te lo estoy rompiendo!, !gime, grita carajo, te estás comiendo mi
verga!, !hace tiempo que te tenía ganas con ese culito blanquito que se te mueve
al caminar!, !me he corrido la paja varias veces pensando en tí!, !muévete!,
¡muévete concha tu madre!, yo empecé a moverme como había ensayado en el bidé,
moviendo el culo en círculo, sensualmente, al principio no podía mucho por que
el grosor y el largo de su verga no me dejaba moverme mucho, pero poco a poco me
entró la arrechura y no me importó que me abriera lo que quisiera, empecé a
mover el culo lo más que pude, sentí su verga dura y larga dentro de mi cuerpo,
sentí que el ojete se me habría más, se me rasgaba, pero me gustó, su madre
tenía razón, me gustaba que me abran el ojete, que me hagan gemir y todo lo que
me hacía y me decía, entonces me dijo !te voy a reventar el culo para que te
acuerdes de mi toda tu vida!, ¿te gusta?, ¿te gusta?!, yo gemía y gritaba con
cada embestida de su verga que invadía mis entrañas, sentía claramente que sus
huevos chocaban con mis nalgas con cada arremetida; pero en vez de sentirme
agredida, me sentí realizada, me gustaba lo que me decía y lo que me hacía, me
sentía cachada, abierta, penetrada, hembra, estaba contenta de tener un macho
como él, los chicos de mi colegio me parecieron menos que él, me pareció que
podía vencerlos en todo, que yo sería más que su mujer, sería su esclava, luego
me dijo !aquí va mi leche!, !te voy a llenar el culo de leche!, !tómala, tómala,
toma mi leche¡, el ano me empezó a vibrar, se dilataba y se contraía
rítmicamente, luego sentí que su verga vibraba tambien, le latía y sentí un
chorro de líquido caliente en mis entrañas, creí que se estaba orinando, no
sabía que era su semen, que le salía con fuerza por su juventud, sentí el chorro
varias veces y el ano se me dilató más hasta que creí que se me iba a romper,
era la verga del muchacho que se anchaba y se endurecía más al momento de la
eyaculación, esa vez aprendí que siempre era así y no solo a él se le ponía así
de rígido sino que a todos los chicos también por que meses después cuando me
cachó el ahijado de mi tía que también tenía 15 años, sentí que cuando estaba
por acabar y ya se iva a venir, su verga se ponía igual de dura y de gruesa y
seguramente también más grande, aprendí que era algo normal en ellos y ahora es
el momento que más me gusta por que después siento el chorro fuerte de su semen
que se repite varias veces y siento como si su verga le latiera, en ese momento
yo también siento el orgasmo siempre.

Como él sentía que mi ano vibraba, seguía
diciéndome !que rico ojete!, ¡me estás exprimiendo los huevos!, ¡te estoy
preñando carajo!,! te estoy llenando el culo de leche!, !mañana te doy mi
lechada por la boca!, !cómetela!, !cómetela!, !loquita rica!, !te rompí el ojete
carajo!, !Ahhhhh! , sentí que descargaba todo su líquido espeso y caliente
acumulado en sus huevos, varias veces sentí el chorro en mis entrañas y la
vibración de su verga al expulsar hasta la última gota de semen; todo mi cuerpo
también vibraba, los pezones me escocían, las nalgas me temblaban como gelatina,
sentí una oleada de placer, tuve orgasmo varias veces, el médico me explicó que
yo podía sentir orgasmo varias veces por que mi zona sexual estaba en el ano y
que yo no era como los chicos hombres, ya nada volvería a ser lo mismo, ya no
quería nunca más disimular fingiendo que era hombre, decidí hacerme operar lo
antes posible, tener vagina, salir encinta, lucir mi barriga y decir a todos que
él me había puesto encinta, expresarle a él mi amor y deseo en público, decirle
a todos que lo amo, decirle a todos que me da placer, alardear con otras mujeres
y hombres que mi marido era muy macho y me dominaba en la cama, que tenía una
verga que me hacía gemir, quería lavarle la ropa interior, cocinarle,
obedecerle, que delante de sus amigos muestre que él era el macho y yo su hembra
y que ellos al mirarme piensen que yo me comía su verga; sentarme en sus
rodillas, besarlo y que delante de todos, aún de mi familia, me dé una palmada
en el poto y me diga !anda al cuarto y prepárate que ya voy por que estoy
arrecho! y sus amigos se sonrían y yo obedecerle delante de todos; y luego irme
al cuarto, prepararme para él, lavarme el poto, esperarlo y cuando entre, ser
sumisa y sensual y hacer lo que me mande, gemir fuerte para que oigan todos y
dos horas después salir para que me vean y piensen que él me había cachado bien,
entrabrir la boca con los labios húmedos para insinuar que se lo había mamado y
cuando me ofrezcan asiento, decir que no puedo sentarme para hacer ver que me
había dado por el culo; me acordé de lo que me dijo cuando estaba acabando,
cuando estaba en el éxtasis !mañana te voy a dar mi lechada por la boca! y deseé
que llegue mañana; haría lo que él quisiera, sería su esclava, le pasaría mi
lengua por todo su cuerpo deteniéndome en las partes que él mandara, luego me
arrodillaría y con la punta de la lengua le tocaría la parte de abajo de la
cabeza de su verga gruesota, saborearía ese liquidito como aceite que le salía
por la arrechura y luego se lo mamaría al ritmo que el quisiera, le agarraría
las piernas fuertes, los huevos cargados de semen hasta que lo descargue con
chorros fuertes dentro de mi boca, me tragaría hasta la última gota y luego le
daría las gracias



En todo eso estaba pensando, no sé cuanto tiempo pasó, me
quedé un buen rato sintiendo el peso de su cuerpo caliente y sudoroso, estaba
feliz, se retiró lentamente, su verga mojada se deslizó fuera de mi cuerpo,
sentí el vacío, me toqué, tenía las nalgas mojadas y pegajosas, un olor a semen
invadió el cuarto, es el olor más arrechante del mundo; él se quedó dormido, yo
me paré y me puse una toalla higiénica entre las nalgas por que quería quedarme
el mayor tiempo posible con su semen dentro; una hora después lo repetimos y lo
repetimos en la noche y al día siguiente en la mañana; dormimos juntos en una
cama, en la madrugada me desperté, fuí al baño y me lavé el poto, regresé a la
cama, metí mi cabeza dentro de las sábanas, quería mamárselo, cumplir con su
deseo del día anterior, estaba todavía dormido pero con la verga dura, despues
me dijo que todas las mañanas en la madrugada le sucedía lo mismo, recorrí su
cuerpo oliéndoselo, olía a hombre, a sudor, hasta el olor de sus axilas me
gustó, su cuerpo caliente me exitó, bajé la boca hasta su sexo, olía a semen y
sudor, se lo empecé a mamar, se depertó un poco y me dijo !sigue, sigue!, yo
seguí hasta que terminó , era la primera vez que sentía semen dentro de mi boca,
era tibio y espeso, un sabor como almidón, me lo pasé todo, luego le susurré al
oído !ya me diste tu lechada por la boca!, se sonrió y se quedó nuevamente
dormido.



A media mañana vino mi tía a recogerme, se le notaba la
curiosidad en los ojos, antes que me preguntara le dije que todo había salido
muy bien, preguntó por el chico y le dije que había salido; le agradeció a la
empleada y le encargó que por su cuenta alimentara bien al muchacho, que le dé
carne, leche y huevos todos los días y que le encargue encarecidamente que no se
meta con putas, que a mí me traería todas las semanas hasta que acabe el colegio
y en las vacaciones viviría con el chico los tres meses, que yo aprendería a
cocinar y ha hacerle lo que a él le gustaba, también le lavaría la ropa, por
todo lo que decía parecía que me había leído el pensamiento, era lo que yo
quería, luego subimos en su automovil rumbo a Lima y empezó a hacerme muchas
preguntas, ¿me había dolido?, ¿el muchacho lo tenía grande?, ¿me gustó?, ¿el
chico terminó?, me dijo que me veía radiante, con cara de stisfacción, con los
cachetes rosados y hasta me dijo que había notado que al caminar se me movía el
potito de un lado para otro y que le parecía que estaba más potoncita; desde ese
día me trataba como mujercita y a mi me gustaba.


Cuando llegamos a la casa me preguntó si sentía algo por
atrás y le dije que me ardía un poco, entonces me dijo que mejor me vería, no
vaya a ser que tenga una heridita; fuimos a mi cuarto, me desnudé y me puse boca
abajo, me revisó y dijo !Huau¡ lo tienes bien dlatado, está bien abierto, le
dije que yo sentía que lo tenía abierto, que me daban ganas de ponerme una
toalla higiénica , y me dijo que mejor me la pusiera hasta que se cierre un
poco.

Me dijo !ese chico debe ser bien pingón!, !debe tenerlo grueso!, !como te
habrá hecho gritar!, !pero te gustó ¿no?!, es que los morenitos son asi, ya casi
tiene 16 años y está bien formado, que más quieres, tienes que serle fiel y
cuidarte para él, para mantenerlo a tu lado y no te deje, muéstrale que él es el
que manda, obedécele lo que te diga, muéstrate sumisa y baja la vista cuando te
mire a la cara; cuando estés en la cama con él, hazle lo que te pida, ¡¿ya se lo
has chupado?¡, fijo que te va a pedir otras cosas también, dile que que cuando
te hagas operar, te ofrecerás a él para que te quite tu virginidad por delante
tambien; siempre dile que lo tiene grande, duro y grueso, eso les gusta oír,
ademas que es verdad, te ha dejado el ojete bien abierto, !que barbaridad!, con
razón noté que hasta te ha hecho crecer el poto; ahora como vas ha hac