-"Esa zona es difícil, es mejor que Lucia te guíe que conoce
la zona y adelantes más rápido tu trabajo".
-"Seguro Tío sé que estás contratando un ayudante y yo puedo
ser tu asistente y ganarme el sueldo que ofreces."
-" Bueno estás contratada si tu madre está de acuerdo, pero
no es fácil, la zona es difícil y la jornada es larga".
-" No te preocupe hermano que Lucía es muy trabajadora y hará
todo lo que Tu. le ordenes". Dijo mi Hermana.
Salimos a iniciar la jornada en el campero y cuando
iniciábamos la cuesta por el solitario camino me acordé que había dejado los
pantys que mi amigo había mandado en la guantera del carro, tomé el paquete y
saqué uno de los bikinis entregándoselo.
-"Este es un pequeño regalo para ti y el otro para tu mamá,
el pequeño que es hilo dental y transparente lo voy a devolver porque no tapa
nada y creo que no le va a gustar a tu mamá."
Sacando la pequeña prenda y apreciando su tamaño dijo:
-"A mi no me importa usarlo, es lindo si me lo regalas me lo
pruebo enseguida para ver si me queda."
-"Bueno es tuyo y el camino está solo así que déjame me
estaciono para que te lo pongas y me digas cómo lo sientes".
Se bajó del vehículo, cerró la puerta y colocándose al lado
del carro levantó su falda, aprovechando que el espejo retrovisor exterior del
carro es eléctrico con mando en mi puerta, enfoqué el espejo de la puerta hacia
mi ahijada, vi las nalgas blancas y redondas de mi ahijada cuando se levantó la
falda sacó sus bragas de algodón y las tiró a la silla, las tomé estaban húmedas
en el sitio en la entrepierna y un pendejo quedó adherido, quise olerla pero no
me atreví, seguí mirando por el espejo y cuando se agachó su raja y levantó una
pierna se abrió un instante y alcancé a divisar una zona oscura ente sus muslos,
se puso el panty que entró en su surco trasero, con una mano abrió sus nalgas
hasta que el hilo desapareció, metió un dedo en la raja para acomodar la tira
que invadía su trasero y se bajó la falda y subió al vehículo. Había acabado el
show de nalgas que ya empezaba a levantar mi polla.
-"Me gusta, sólo es raro por que el hilo se me mete y no
estoy acostumbrada, pero no me molesta.". Se montó al carro y tomando mi cara me
besó al lado de los labios. "Gracias por tu regalo". Seguimos nuestro rumbo.
Visitamos a varias casas rurales, llenando el registro
correspondiente en formularios, mi ahijada era diligente y rápidamente entendió
el procedimiento pero cada visita nos alejaba del camino principal y el estado
de la vía se dañaba cada vez más, pero el cielo comenzó a oscurecerse, una
lluvia pertinaz puso el camino resbaladizo, de pronto en una curva no vi a
tiempo en tremendo hueco lleno de agua el campero se hundió el tren delantero y
a pesar de la doble tracción no salió y en esa soledad nos tocaba resolver a
nosotros.
-"Nos toca mojarnos Lucia, voy a conseguir un palo largo y
con palancas levantamos cada rueda, para colocar piedras o madera debajo, me
ayudas aunque esa falda no es la ropa más apropiada para desvararse".
La lluvia arreció y tanto Lucía como yo estábamos empapados,
la blusa de lino blanco delgado de mi sobrina comenzó a transparentarse y sus
grandes tetas dejaban ver sus pezones con las puntas paradas por la bajada de
temperatura y lo mojados que estábamos, cuando ella vio que yo miraba fijamente
sus globos, y se dio cuenta que claramente se le notaban se quiso excusar
diciendo, -"Padrino es por el frío, menos mal que estás sólo tú".
Quedé un poco cortado por su expresión, y porque me había
pillado mirándole con deleite su abundante busto. -"Perdona no era mi intención
mirarte".
- "No te preocupes padrino estoy acostumbrada a que me miren
los senos en el pueblo, claro que trato de disimular el tamaño, pero bueno ya tú
me los conoces". Recordándome que incluso se los había tocado y medido.
-
Conseguí una fuerte vara y con una piedra inicié la palanca
para levantar la rueda pero el apoyo se rodaba, por lo que me acosté en el barro
boca arriba al lado de la llanta y le dije, -Yo mantengo la piedra y tú pones la
vara para empujar y haces fuerza y yo voy metiendo piedras debajo para evitar el
patinaje."
Me tendí en el piso mojado pero mi propio cuerpo le impedía
apoyarse bien y obtener la mejor ayuda de mi ahijada por lo que dijo, "Tío si
coloco mis piernas a cada lado de tus hombros creo que puedo hacer más fuerza"
Cuándo abrió sus piernas se colocó exactamente encima de mi
cara, ella sabía que podría mirar sus pantys lo cual ya había hecho
anteriormente, pero asumo que no se acordaba que se había cambiado sus bragas y
mire hacia arriba... ¡¡¡sorpresa!!!.. Entre las piernas abiertas el minúsculo
panty sólo tapaba la mitad de la vulva de mi sobrina, la gran pelambre que salía
por los lados era un tupido bosque de pendejos negros que cubrían toda la ingle
y que la pequeña prenda no era capaz de cubrir sino la mitad de la prodigiosa
chucha de mi sobrina por arriba los pelos suaves y cortos subían hacia su
ombligo marcando un caminito, además que siendo transparente la tela la visión
de sus labios vaginales era completa, claro que la propia raja y la pepita no se
veían por lo peluda que estaba su chucha, creo que en el último instante se
acordó de su nueva prenda porque trató de cerrar los muslos pero la apertura del
compás de sus piernas era muy ancha y obviamente que ella en ese momento fue
consiente que su hirsuto paquete quedaba ante mis ojos.
Traté de no mirar pero la visión era un imán para mis pupilas
y además la falda le impedía a ella ver la dirección de mi mirada por lo que
pude apreciarla con cierta libertad, el hilo se metía en la raja y separaba los
gruesos labios que debían tener más de una pulgada de ancho, en su parte trasera
sobresalían un mechón de pelos a ambos lados de división, como pude coloqué la
vara en la piedra para apalancarla, -"Ahora empuja", y ella comenzó hace fuerza
usando su cuerpo como peso y al flexionar las piernas estas se abrían en su
unión, las nalgas también se abrieron y la vulva se acercó a mi cara, creí que
se iba a sentar en mi rostro pero se detuvo a centímetros, incluso pude ver cómo
el hilo pasaba al lado de su pardo y estriado ano, coloqué una piedra bajo la
llanta, claro que al levantar la cabeza para maniobrar mi nariz tocó su chucha,
pensé que iba a retirar su vulva pero creo que entendió que era una situación
propia de las circunstancias y por seguir haciendo fuerza para incrustar la
piedra debajo de la llanta terminé pegando firmemente mi cara al peludo cojín,
los pendejos más largos acariciaron mi mejilla y sentí su fuerte olor a vulva.
Ambos éramos conscientes de la situación tan insólita que se había dado de tener
su chucha en mi rostro. Sólo fueron unos 20 segundos de tener su vagina sobre mi
cara respirando el aroma que emanaba de su gruta, terminé con la piedra, cuando
me salí de entre las piernas de Lucía pasado mis ojos a lo largo de toda raja
densamente poblada de pelos y presentando una erección visible que traté de
ocultar.
Me levanté todo embarrado y eludí su mirada dándole la
espalda para que no viera como mi verga presionaba el pantalón como una estaca y
Lucía también estaba apenada. La palanca funcionó y con palos y piedras que
metimos le dimos tracción a las ruedas y salimos salpicando barro, iniciamos el
regreso a casa mojados y embarrados, seguía lloviendo.
En el camino le comenté, "Lucia definitivamente ese panty que
te regalé es muy pequeño, se te salen todos los pelos por los lados."
"Bueno es que la tengo muy peluda y con casi todos los pantys
se me salen los pendejos por los lados, pero por el afán de ayudarte no me
acordé que me había puesto estos tan pequeños, ¿pero fue que se me vio mucho?".
Preguntó inocentemente.
"Realmente no miré muy bien" Mentí para no abochornarla.
"Bueno pero vámonos para la casa que con esta empapada de ropa lo más seguro es
que nos resfriamos"
Llegamos aún lloviendo y encontramos una nota de Alicia. "El
almuerzo esta en el horno regresaré a las 6 p.m.". Sólo eran las 3 de la tarde.
. En la sala nos quitamos los zapatos embarrados.
-"Padrino, yo me voy a bañar para sacarme este barro, ¿tú no
te vas a asear? Entrégame tu ropa para ponerla en el lavadero y no vayas a
ensuciar toda la casa".
Me quité el pantalón que era lo más embarrado y mojado que
tenía quedándome en slip que por cierto era muy pequeño y resaltaba mi bulto y
quedé en camisa que me tapaba el húmedo interior hasta la mitad, noté que Lucia
miraba el paquete que notaba claramente.
"Dame también tu interior para de una vez llevarlo con mi
ropa".
-"Bueno no sé ...este..."
-"Tranquilo que de todos modos hay que lavarlo, así que
dámelo de una vez, además con esta lluvia mamá se atrasará".
Dudé en hacerlo pero realmente mi ropa interior requería
lavarse así que decidí entregárselo, claro que al deslizar mi pantaloncillo
apareció la verga medio erecta que mi ahijada inmediatamente vio pero no dijo
nada, ahora sólo quedaba tapada ligeramente mi verga por la parte inferior de mi
camisa, Lucia se sacó la camisa mojada y quedó en brasier que contenía unas
ubres en total desacuerdo con su cara de niña intelectual con sus lentes de aro.
Cuando le entregué el slip me dijo
-"También te gustan pequeños no sé cómo hacen Uds. para meter
sus cosas tan grandes sin que les moleste. Oye y definitivamente tienes el
cuerpo bien cuidado, padrino, yo me voy a sacar la falda para lavar todo junto".
Ahora al quitarse la falda mojada apareció el pequeño panty, bueno el panty y lo
que medio cubría. Me impacto su figura excitante. Ahora si aprecié lo hembra en
que se había convertido la pequeña Lucía, que de pequeña no tenía nada, la
abultada vulva con casi todos sus pelos al aire, le daban un tinte de una
exótica Lolita, sumando las grandes esferas de sus tetas apenas contenidas por
un brasier pequeño y muy gastado. Mi verga comenzó a levantar el ruedo de la
camisa y el glande tapado por mí largo prepucio apareció cuando mi verga
reaccionó con la visión de sobrina. Cuando Lucia bajó la vista y miró mi picha
sin disimulo, me bajé la camisa pero ya Lucia había visto la cabeza de la
imprudente verga así que la dejé salir completamente, total, ella tenía
prácticamente su vulva al aire ante mí y no se cortaba.
Ante mi expectante mirada dijo. -"¿Cómo me queda tu regalo?,
me miras como si no te gustara cómo me queda".
-"Se te ve muy bonito. Pero no sabía que tenías arriba la
chocha tan velluda a los lados". Observando que los pelos llegaban hasta la
unión con el muslo.
-"¿Es que te parece fea?, qué lastima, porque incluso tengo
más peludos los labios de la vulva y hasta entre las nalgas tengo vellos".
-"¿De verdad?, no te lo creo".
"Seguro, quieres comprobarlo, mírame bien."
Se saco el panty quedó casi desnuda al quedar sólo en
brasier, a la vista quedó el gran monte de Venus con sus gruesos labios quedaban
ocultos detrás de tanto pelo, para revisar me agaché frente a su chucha y tomé
el mechón que estaba encima de la raja, por lo menos los pendejos tenían como 4
cm de largo, el olor a raja era fuerte, abrí en poco los labios y vi el brillo
de los belfos internos.
-"Mírame atrás si quieres comprobarlo"
Cuando se giró confirme que la abertura entre las nalgas
blancas y firmes tenía un vello largo y fino, ella misma abrió sus carnes y los
lados internos estaban recubiertos de pelo y al fondo apareció su oscuro
agujero, pasé mis dedos por su raja y continué el dedo hasta la grieta delantera
que mojó con su jugo mi dedo anular, de pronto dio un pequeño respingo, había
tocado su clítoris, por lo que saqué mi mano del chocho. Me levanté y la picha
se asomaba obscenamente por entre la camisa levantando el ruedo completamente
templada ante los ojitos ya no tan castos de mi sobrina.
-"Me corrió como una corriente cuando tocaste mi pepita.
Bueno Tío, ya me has visto toda por qué no te bañas conmigo, no debes tener
pena, para que sepas ya te visto bañándote antes pero quiero verte cerca, así
como tú lo has hecho"
-"Creo que te voy a acompañar a bañarte, pero cuidado con
comentar algo con tu madre."
Lucía terminó totalmente desnuda al sacarse los sostenes y
sus magnificas mamas se desbordaron, pensé que por su tamaño se bajarían pero se
impuso la juventud y quedaron en su plenitud, deduje que estaba arrecha por lo
parado de sus pezones, -"¿Te ayudo padrino a quitarte la camisa?"
Asentí con la cabeza y mi sobrina comenzó a desabotonarme la
camisa, cuando llegó al último botón donde precisamente estaba mi verga
totalmente rígida y al desabotonarlo necesariamente tocaba el tronco de la picha
así que maniobró repetidamente pero con mas intención de tocarla que de
desabotonarme, me miró y decididamente la tomó tímidamente en su mano, retrajo
mi prepucio y le peló la cabeza.
-"Cómo está de caliente y dura, cuando te he visto bañándote
desee tocártela, ¿así de dura es como se la meten a las mujeres?". -"Cuéntame
Tío ¿a cuántas mujeres se la has metido?"
-"Bueno, no sé exactamente, pero han sido varias."
Una pequeña gota salía por la punta del glande, la tocó y un
brillante hilo espeso quedó en su dedo. Lucia se arrodilló frente al palo rígido
que manoseaba.
Me miró a través de sus lentes diciendo, -"Sabes que es el
primer pene que toco, me dan ganas de apretarlo se ve tan bonito que dan ganas
de morderlo."
-"Pues si quieres morderlo hazlo como chupando pero muy suave
y si quieres pásale la lengua,"
Abrió su hasta ahora inocente boca y metió el glande y mordió
despacio, pero sus instintos ancestrales entraron a funcionar, porque cerró la
boca y comenzó a chupar, yo tomé su cara y ayude a entrar y salir lentamente.
-"Dame tus lentes para que chupes con más tranquilidad".
Entregándome sus gafas dijo, -"Tío, esto me gusta, te voy a
confesar que estoy toda mojada en la chucha y me tiemblan las piernas, ¿qué es?
-"Es que estás muy arrecha, ven a la cama que te voy a ayudar
y yo también quiero disfrutar de mi sobrina, acuéstate en la cama, por un
momento vamos a ser como amantes, pero luego lo olvidamos, es un trato, Ok."
-"Lo que digas, quiero saber lo que se siente, pero quiero
seguir virgen, confío en ti, porque Aída está culiando desde hace dos años y en
estos pueblos todo se sabe y le han perdido el respeto".
Se acostó y me esperó con las piernas abiertas, sus grandes
senos con los pezones parados y matorral oscuro entre sus piernas me sugirieron
clavársela ahí mismo, pero no era justo, me subí encima de su juvenil cuerpo,
poniendo la tranca entre sus pelos, me arqueé y chupé sus grandes tetas
mordisqueando sus pezones, tomé la polla con la mano y froté su palpitante
clítoris con mi glande una y otra vez ya que de su gruta manaba el liquido a
raudales, hasta que empezó a gemir, me deslicé desde sus tetas lamiendo su
abdomen dejando un rastro de saliva hasta que mi boca llegó al chocho oloroso,
aparté los pelos negros y brillantes y me dediqué a la sensible pepita que
recién descubría los placeres de una buena lengüeteada, mi sobrina levantó sus
rodillas hasta los hombros y se abrió con sus propias manos tanto la grieta de
su chocha como de su culo velludo como el resto del área, los pelos rodeaban el
ojete pardo y se lo chupé lentamente haciendo círculos sobre sus bordes, Lucía
suspiraba y gemía, metí despacio el dedo en el ano, y pasé de nuevo a lamer la
vulva, cuando sintió que el dedo índice ingresaba a su recto, levantó la cabeza
como inquieta.
-"No te preocupes, en el culo no pasa nada". Le dije.
Seguí mamando sus líquidos y dándole dedo en el ano, hasta
que decidí ingresar el dedo central para acompañar al que ya estaba dentro de su
pequeño orificio, que a la sazón estaba dilatado, de pronto me agarró por el
cabello y empujó mi cara contra su coño, mientras mi lengua aceleraba su
vibración sobre el duro e hinchado clítoris
-"¿Qué es ésto? Qué rico, chúpame asiiiii...
¡¡¡aguuuuu...!!!".Estoy sintiendo algo delicioso...sigue asiiiiiii...
¡¡¡aaaooooo!!!
Descendió más líquido con su primer orgasmo y luego sus
músculos se aflojaron y seguí lamiendo su vulva suavemente.
Levantó su cara y me vio chupando su peludo triángulo, -"Qué
cosa más deliciosa, cómo será cuando me la metas en la chucha, creo que me voy a
morir del gusto".
Yo seguía sin sacar mis dedos de su ano.
-"Por lo pronto voy a metértela por detrás, creo que te va a
gustar, sólo te molestara al principio."
-"Si mamá la resiste, yo creo que también la pudo recibir,
porque no creas que no te he visto culiándote a mi mami y metiéndosela por ambos
huecos, pero no te preocupes, ya podrás tenernos a las dos, por lo menos hasta
que me vaya para la Universidad".
Aquella revelación me indicó que mi sobrina había adelantado
alguna información teórica y conocía el procedimiento en carne ajena (o en raja
propiamente dicho), en este caso en la de su madre.
La giré para ponerla en pompa, con calma le abrí las nalgas,
metí mi cara en el surco y puntiándolo con la lengua, chupé su ano y volví a
meter los dos dedos que los recibió con facilidad, una tercera falange siguió y
el hueco estaba listo para inaugurarlo. Estando en pompa la velluda raja del
chocho estaba empapada y a mi disposición, decidí probar un poco la vagina, pero
metí sólo la cabeza, era sólo un empujón y la hubiera desvirgado, pero yo sólo
quería lubricar la picha así que mojé mi glande con su viscoso jugo. Lucia pensó
que la iba a clavar por delante y me miró y dijo:
-"Prueba hasta dónde entra sin romperme y déjame sentir un
poquito tu verga en mi chucha".
Suave entró en la vagina la cabeza entera y una pulgada
adicional, se la saqué y comencé a bombearle con cuidado, sin sacar los dedos de
su chiquito, el tronco que había entrado salía brillante de los flujos de la
niña, cuando entré una pulgada más un pequeño salto me indicó que su himen había
contactando con mi glande, así que como Tío me sentí cumpliendo mi doble función
de protector de la virginidad de mi Sobrina y dándole la educación erótica que
requería sin exponerla, el tronco salía brillante de sus abundantes flujos y los
negros pendejos se adherían en el baboso cilindro.
-"Ahora sí cambia de hueco, Tío."
Lucía colocó manos en el surco de sus nalgas y las abrió al
máximo, puse la cabeza de la verga detrás de mis dedos y apenas los saqué sin
dejar que se recogiera el ano, metí el glande que sintió la presión suave pero
consistente, hice la pausa de rigor para acostumbrar el agujero.
-"Sigue, porque tengo que tragarme ese palo hasta las bolas."
Presioné y su dócil esfínter se abrió, sólo un pequeño salto
de sus nalgas me indicaron que algo le dolió, por lo introduje unos centímetros
más y saqué el duro y venoso bate que se sentía suave pero firmemente
comprimido, hice una pausa y un segundo envión lo hizo entrar más y ya estaban
cuatro pulgadas dentro, una pausa y con mis manos en sus caderas la jalé, mis
pelotas tocaron sus nalgas, mis 18 centímetros rígidos acababa de inaugurar
completamente la vía trasera de mi ahijada.
"Ahuu...Tío creo que me comí toda tu verga, espera y me
acostumbro no te muevas, porque me duele mucho."
Esperé a que acostumbrara al palo que yacía ahora en sus
intestinos y suavemente comencé a moverme, sacando la verga y deslizándola y
volviéndola a meter, pero Lucia se comenzó a quejar.
-"Tío sácame esa picha que me duele, estoy muy irritada
mañana lo volvemos a intentar, no aguanto el ardor".
Con gran pesar retiré mi verga del ajustado guante anal y
frustrado me acosté boca arriba en la cama, Lucia se montó encima de mí y me
dijo, -
"Probemos por delante nuevamente, porque si bien me dio miedo
que me desvirgaras, me agradó tener la picha en la vagina, yo me voy a sentar
encima de tu verga con cuidado y si siente que tu leche va salir me abisas por
que puedo quedar embarazada."
Se ubicó colocando sus rodillas al lado de mis caderas y tomó
la verga que hinchada y con sus venas resaltadas con una mano, con dos dedos de
la otra mano se abrió el velludo surco y empezó a sobarse el clítoris con mi
glande, al principio lento y luego cada vez más rápido, mientras sus voluminosos
pechos oscilaban, los comencé a sobar y apretar sus pezones parados.
-"Tío, chúpame las tetas y muérdemelas, no pensé que estar
arrecha fuera tan deliciosa, déjame y me meto un poco tu polla en la vagina"
Nos reacomodamos y sentándome en la cama me metí el pezón
derecho en la boca, mientras Lucia maniobraba con mi palo montándose
directamente en él, tomó con su mano el tronco por su base de manera que el
glande y una porción sobresalían de su puño cerrado sobre mi picha, la cabeza
entró toda y una porción más iniciando una cabalgada controlada, ya que mi
ahijada con la mano agarrando la base de mi tronco servia de tope y se la metía
exactamente hasta donde comenzaba su himen y la volvía a sacar.
-"Ojo mi vida, no quites la mano que se te pude clavar porque
estás muy húmeda". Le advertí
Lucia gemía y mi boca lamía sus pezones, trataba de tomar por
momentos más porción de sus tetonas, pero esos globos eran demasiado grandes
para mi boca, pero comencé a morder sus picos, sus gemidos aumentaron exclamó:
-" ¡No aguanto, me la tengo que comer, necesito más que la
cabeza!".
Quitó la mano protectora que era su tope y barrera y la picha
entró suave pero sin pausa en toda su longitud hasta el fondo de su vagina, me
sorprendió su actitud loca y traté de sacársela y evitar romperla, pero me
abrazó fuerte, sus uñas se clavaron en mi espalda y bajó sus labios a mi boca
que ahogó su dolor, fue un beso intenso y largo, sentí cómo llegaron sus nalgas
a posarse en mis muslos y sus pendejos se unieron con los míos, me sentí
culpable por un momento pero pasada sorpresa, nos quedamos quietos conscientes
que mi polla estaba en lo profundo de sus entrañas me separé un instante y mis
pendejos y los suyos eran un solo nido de vellos, el tronco de mi verga no se
veía oculto por el bosque piloso y la miré a los ojos interrogante, -" Bueno
ahora soy tuya me he desvirgado yo misma por placer, y porque me gustas,
perdóname pero no aguantaba más, no te culpes tú, sólo a mi arrechera, así que
ya puedes culiarme como es debido ".
En un momento mi sentimiento de culpa desapareció, porque
cuando bajé mi vista hasta el peludo bosque donde mi verga iba entrando ya sin
impedimento alguno, no pude sino felicitarme del fantástico coño que tenía
sentado sobre mi verga y Lucia no desperdiciaba ni un centímetro de polla ya que
comenzó a clavarse y desclavarse con energía, de pronto, mientras masajeaba sus
divinas ubres, una serie de gemidos recorrieron la casa.
-"Así, asiiiiii, qué rico estoy sintiendo... dame más
rápido... ¡¡¡deliciosoooo!!!, padrino esto es lo más rico que me ha pasado,
aaahhiiiiii... ¡¡¡me viiiinneee...!!!
Era el primer orgasmo que llegaba con la verga en sus
entrañas y en qué forma se nota llegar por sus gruñidos de hembra en celo y que
además coincidía con el mío, aceleré mis caderas y la leche se disparó en su
interior, y yo la intente sacar por lo que me avía dicho que podia quedar
embarazada pero ella solo se aferro mas a mi y su coño quedo empapadas sus
entrañas de mi sobrina, la seguí moviendo sacando la última porción del orgasmo,
sentí mi picha ablandarse dentro de los de los jugosos labios y me dejé caer de
espaldas con Lucia sobre mí, exhaustos después de nuestro primer polvo.
El hecho de haber desvirgado a mi sobrina no me hacía
realmente feliz, si bien era cierto que lo había tratado de evitar, no podía
evitar sentir que yo era quien tenía la experiencia.
Pero sólo fue un instante de sentimiento de culpa ya que
Lucía se encargó de redimirme y justificarme al decirme. -"Sabes que mi hermana
Aída me contó que te la habías culiado y lo rico que habían estado, y no era
justo que yo siendo tu sobrinita no tuviera menos derechos, ya que al ser mi Tío
te obligaste a colaborar en mi instrucción y guiarme en la vida, por lo que tomé
la decisión que en la primera ocasión te entregaría mi virginidad, porque a
pesar que tú te has preocupado por mí económicamente, no me has instruido en la
sexualidad, así que pensé que debías iniciarme y deberías gozarme por primera
vez, en vez de un perfecto desconocido, ha sido mi mejor decisión porque lo he
disfrutado de lo mejor. Bueno pero alístate para bañarnos que pronto regresa
mamá, y tienes que estar listo para la dueña de casa que seguramente reclamará
parte de este sabroso banano, pero mañana me toca a mí". Se levantó dándole un
beso en la cabeza a su reciente desvirgador.
Cuando caminaba desnuda hacia el baño se giró en la puerta
lanzándome un beso y con la visión de sus grandes globos y su negro y velludo
coño me resigné a convertirme en el consolador de la viuda de mi Hermana e
instructor sexual de mis sensuales Sobrinas.
Pero todavía boy por un premio mejor tener a las tres
hembritas a mi disposición en la misma camita.
Relato: Zeks (03)
Hola de nuevo! Sigo mi historia y espero que os agrade. Para
cualquier cosa me enviáis un e-mail a POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO.
Santi y yo nos seguimos viendo, en secreto por supuesto,
nadie sabía lo nuestro. Era una extraña relación. No era amor, aunque yo
empezara a sentirlo, era solo sexo, placer extremo. Solo eso. Yo quería algo
sólido en lo que aferrarme, necesitaba sentir que estaba en el suelo y que no
podía caerme. Pero no lo había y aunque Santi y yo nos compenetrábamos(nunca
mejor dicho...) mucho, sentía la necesidad de ser algo más que su efebo. Muchas
veces intenté hablar sobre eso, pero temía perder lo que tenía. Sí, tenía miedo.
Me aterraba perderle, pero no podía creer el porqué. ¿Amor? ¿Yo? ¿Enamorado de
un hombre? No podía ser. Pero lo era.
Estas raro, Efebo. ¿Qué pasa, no te gusta? – Preguntó
mientras me masajeaba la espalda.
Estabamos en su casa, un apartamento de dos habitaciones en
el centro. Como hacía algunos sábados, con la excusa de quedarme a casa de un
amigo, me había quedado en su departamento para achucharnos un poco. Habíamos
bebido un poco y estabamos encima de su cama tranquilamente.
No es eso. Claro que me gusta, eres el mejor masajista que
he tenido, además ni me cobras!
Santi se rió a carcajadas. Qué risa tan bonita, era tan
natural.
¿Entonces? ¿Si no son mis masajes que es?
Me quedé callado un momento, decidiendo qué decirle. Sí
decirle realmente lo que sentía o fingir que no pasaba nada. Decidí dar el
temido paso para mí.
¿Qué soy para ti? – Necesitaba saberlo.
Dejó el masaje y me dio la vuelta dejándome debajo de él. Me
miró a los ojos y sonrió.
Eres mi efebo. – Y se acercó a mis labios. Me dejé besar,
pero no le devolví el beso.
Estaba ocupado pensando en su respuesta. ¿Acaso tenía miedo?
Tendría algo que esconder o quizás no me quería como yo. No lo sabía, pero
necesitaba, exigía saberlo.
No quiero seguir siendo tu juguete, Santi. – Empecé en voz
baja, mientras en mi cerebro resonaba un "soy idiota, soy idiota"- Necesito
algo más que sexo. Estoy mal, no, mal no. Confuso y necesito agarrarme a algo
que no sea solo sexo.
Santi se bajó de encima de mí y yo pensé "me deja", me
levanté de golpe y le abracé por atrás.
Me agarré a él fuertemente. No quería que se fuera. Qué había
hecho! Lo único bueno de mi vida y se me iba. No.
Suéltame. – Yo me negué – Venga... – Volvía negar – bueno,
venga que me sueltes! – Me agarró de los brazos y me tiró a la cama.
Me quedé mirándole asustado. Una sensación repentina de frío
me subió por la espalda, me estremecí y me eché hacia atrás. Mi mirada se tornó
húmeda, confusa y sin saber qué hacer.
La vista se me fue hacia arriba, al techo. Me quedé un buen
rato así, no pensaba, solo sentía. Sentía que había perdido a Santi por que...
¿quería algo más?
¿Te he hecho daño? – Sonó una voz sensual, algo avergonzada
– Yo no quería hacerte daño...
Me senté en la cama y me froté os brazos. No era eso lo que
me dolía.
Yo... Verás, bueno... No había pensado en nosotros como
pareja. ¿Realmente quieres estropear esto tan perfecto? – Se acerco a mí, sus
ojos ladinos, sus labios su torso desnudo se acercó al mío.
Me echó hacia atrás con más delicadeza que antes y me empezó
a besar el cuello, mi punto débil. Sus manos recorrieron mi torso, que aunque no
esta tan marcado como el suyo no esta mal. Una mano ascendió hasta encontrarse
con mi nuca. Subió un poco más y deslizó sus dedos por mi pelo castaño claro.
Sus labios ascendieron como sus manos y besaron mis mejillas, luego mi frente y
bajó hasta mi barbilla a la que dio un mordisco. Sus dedos se entrelazaron con
unos mechones de mi pelo. Sus labios ascendieron hasta los míos y mordió mi
labio inferior. Pasó su lengua por él. Mordió el superior e hizo lo mismo. Alzó
l a cara y me miró, yo fijé mi vista en él, excitado. De repente los dedos
entrelazados con mi mechón agarraron con fuerza y tiraron de él. Haciéndome
muchísimo dolor, pero en el fondo, una sensación libidinosa despertó en mí.
Soltó mi mechón y bajó sus manos a mi espalda. Me apretó con
fuerza, casi clavándome las uñas. Me estremecí. A ver si iba a ser encima
sádico...
Se sentó encima de mi pecho y apoyó sus manos en mis hombros
fuertemente alzó una mano y me agarró la barbilla. Me hizo mirarle.
¿Estas excitado?
Sí... – Respondí yo con voz entrecortada.
¿Sí? – la mano que seguía en mi hombro bajó hasta mi
entrepierna.
Agarró con firmeza mi bulto, que sobresalía bastante, y
efectivamente estaba ardientemente duro.
Alzó un poco su cuerpo y mis ojos se posaron en la medio
erección que tenía él. Mis manos que hasta ahora se habían quedado inmóviles,
acariciaron su paquete por encima del slip que llevaba. Se levantó completamente
y se bajó su ropa interior, la tiró por ahí. Se volvió a sentar y metió su mano
por debajo del mí boxer y agarró de nuevo fuertemente mi mienbro. Volvió a
agarrar mi barbilla y acercó su cuerpo a mi cara. Soltó mi verga y cogió la
suya. La acercó a mi boca. Yo le miré un momento a los ojos y vi en ellos la
encarnación de la lujuria. Le seguí el juego y forcejeé un poco hasta que una
mano volvió al mechón de pelo y estiró. Lancé un gemido mezcla dolor y placer,
que se vio interrumpido por un obús de carne. Su pene sabía incluso más
delicioso que otras veces. Resultaba increíblemente irresistible. Su olor a
carne, no a macho, era sexo, una increíble fragancia a sexo que me volvía loco.
Mi lengua empezó a saborear la puntita, luego fui bajando
hasta la base. Él se movía con un delicioso meti-saca.
Estuvimos bastante rato así hasta que de golpe y porrazo sacó
su miembro de mi boca. Le miré sorprendido con la lengua fuera. Santi se
carcajeó con su melodiosa voz.
Espera, no seas impaciente. No quiero venirme tan pronto.
Se levantó y yo hice ademán de hacerlo, pero Santi puso un
pie encima de mi torso y preguntó:
¿Se puede saber a donde vas?
Se puso cerca de mis pies y se arrodillo ahí. Cogió mi boxer
y lo bajó hasta mis pies, lo sacó y se lo llevó a la nariz.
Huele a sexo y a un chiquito que va a ser follado ahora
mismo.
Yo me estremecí de gusto y esperé sus caricias. Santi dobló
mis rodillas y las separó un poco, mientras las alzaba. Se puso entre mis
piernas y alzó mi trasero un poco, metió un cojín debajo de mí y apoyó sobre mi
agujerito su vergota dura y fogosa. Yo me agité excitado. Empujó fuertemente y
de un golpe me la metió entera yo grité de dolor, pero notaba que en mi grito
una gran porción era de placer. Apretó con fuerza su miembro contra mi trasero y
la sacó entera solo para metérmela con más fuerza. Esto me hacia gemir y jadear
pidiendo más y más.
Sus envestidas se hicieron más fuertes, su respiración estaba
agitada, decía mi nombre entre jadeos. Mientras yo gemía y suspiraba. Aceleró
sus movimientos y se empezó a apretar contra mí con fuerza.
Aaahhh... Así, así – Yo apreté mi culito tal y como sabía
que le gustaba.
Y me dio lo que tanto anhelaba, noté como su leché me
inundaba por dentro y no aguanté más me corrí ensuciando toda la cama, mientras
unía mi orgasmo al de Santi. Mi hombre se desplomó encima de mí sin energía,
mientras se subía arrastrándose y se deslizaba a mi lado. Yo aparte el cojín
como pude y aun con la respiración agitada giré la cabeza y le di un beso en los
labios. Él me agarró de la cintura y me apretó contra él, me devolvió el beso
dulcemente y mientras acariciaba mi rostro, suspiró. Nos dormimos así hasta el
domingo.