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ME VIOLARON POR INGENUA
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Me violaron por ingenua.

Me llamo Lorena, todo empisa cuando tenia 18 añitos fui violada por ingenua


Me llamo Lorena, soy altica delgada, piel trigueña, linda pero demasiado tímida, mi historia sucedió cuando tenia 18 años, todo empezó cuando salí del colegio y empecé a trabajar como empacadora en un almacén de la ciudad, llevaba 3 meses no tenia salario mi único salario era las propinas que me daban los clientes del autoservicio por empacar sus mercados, era un trabajo bueno.

Había un cliente que me daba buenas propinas se llamaba Oscar y siempre que iba me buscaba a mi para que le empacara, sucedió que mi hermanita menor se enfermo y tuvieron que hospitalizarla el problema era que no teníamos dinero para los costos así que desesperada decidí pedirle a don Oscar un préstamo, solo serian 200.000 pesos (colombianos) y en efecto él se ofreció a prestármelos por unos días, me dijo que pasara por su casa cuando saliera de trabajar nos despedimos y se fue, yo estaba muy contenta mas no le dije a nadie.

Ese día Salí a las 7 de la noche, trate de arreglarme lo mejor posible, ese día llevaba puesta una faldita de Jean, unas botas, camiseta y una chaquetica de algodón, me fui caminando pues la casa de don Oscar quedaba cerca. Don Oscar tenía como 50 años era delgado, alto y muy buenamente, bueno eso pensaba yo hasta esa noche. Llegue a su casa muy entusiasmada él abrió la puerta y me mando seguir, me brindo un café y hablamos un rato, tenia una casa muy grande y bonita, después de un rato me dijo que si quería conocer su casa , yo acepte aunque en realidad tenia ganas de irme, me paseo por toda la casa el estudio, la sala, la cocina y por ultimo llegamos a un cuarto el cual dijo ser de él, era grande y muy bonito, se sentó en la cama y me invitó a hacer lo mismo.

Estando los dos sentados me preguntó si tenia novio, le dije que si-mentí, le dije que llevábamos un año juntos, que te parece mi cama me pregunto, muy bonita y grande contesté, está buena como para hacer el amor me dijo Oscar, como? Le contesté, él me dijo que la cama estaba buena para hacer el amor y que de seguro yo sabia hacerlo muy bien, quedé paralizada con lo que acababa de oír no dije nada y pensándolo yo solo había tenido sexo una vez con un primo cuando tenia 13 años pero eso fue un juego de besos nada mas, prácticamente todavía era virgen, al percatarme Oscar tenia una de sus manos en mis rodillas y empezaba a subirla por entre mis piernas, me paré rápido y me dirigí ala puerta dispuesta a salir de ahí pero cuando abrí la puerta Oscar me sujetó de un brazo, me dijo que me tenia un trato, que el pagaría toda la cuenta de hospitalización de mi hermanita a cambio de que yo pasara la noche con él. Que podía hacer yo más que aceptar pues lo primordial para mi era la salud de mi hermanita, no dije nada me quedé inmóvil al no ver salida alguna más que dejar que ese asqueroso viejo hiciera de las suyas conmigo.

Se paró detrás mío y empezó a besarme el cuello, yo serré los ojos y empecé a llorar podía sentir su bulto detrás mío, puso su mano bajo mi faldota y empezó a subirla acariciándome mis piernas hasta llegar a mis mantis y se dedicó a tocar mi vagina por encima de ellos era la primera vez que un hombre tocaba mi intimidad. Luego metió su otra mano bajo mi blusita y empezó a tocarme mis senos, luego de un rato de manoseos me quitó la chaqueta y la blusita, luego la falda y quedé únicamente con mi topsito y mis pantis nada mas, Oscar se sentó en la cama y me dijo que me diera la vuelta, al hacerlo lo vi. sentado totalmente desnudo cojiendose su enorme pene mientras me decía que estaba muy rica para culiar y que tenia un culito muy rico, me quitó el top y mis pantis y me acostó en la cama, me abrió las piernas y se acostó a un lado empezó a besarme la boca luego mis senitos mientras me tocaba mi vagina con su mano, yo seguía llorando, luego bajo a mi vagina y me dijo que la tenia muy rica y empezó a besármela como loco, yo podía sentir su lengua hurgando por lado y lado, luego de un rato empecé asentir algo que nunca había sentido antes era una sensación de placer inmenso, pero como era posible que ese viejo me estaba violando y mi cuerpo respondiera así, sentía como un liquido salía de mi vagina, estas excitada me dijo el viejo con una enorme sonrisa, ahora es tu turno me dijo acostándose bocarriba y cojiendome del cuello acercó mi cara a su pene, abre tu linda boquita y mamamelo, yo no quería pero me apretó tan fuerte el cuello que me tocó, casi me vomito al sentirlo en mi boca, él hizo que se lo chupara un buen rato.

Después de un rato me acostó otra vez, me abrió las piernas y puso su pene en mi vagina y empezó a rozarlo yo le dije que por favor no lo hiciera que era virgen, mucho mejor contestó Oscar y empezó a metérmelo despacio, yo podía sentir como los músculos de mi vaginita se rompían cada vez que Oscar lo sacaba y embestía con mas fuerza yo le suplicaba que por favor se detuviera que me dolía demasiado pero mi llanto me ahogaba, luego de que por fin logró metérmelo todo empezó a bombearme mas rápido y con mas fuerza. Esta vez no sentí el placer que había sentido antes al contrario sentía un inmenso dolor que me partía el alma.

Después de un rato sentí como un liquido caliente se derramaba en mis entrañas, al sacar su pene un chorro de sangre salio de mi vagina, luego oscar me limpio y me dijo que me pusiera la ropa menos mis pantis que los necesitaba para coleccionarlos, luego don Oscar me dio el dinero y pidió un taxi para que me llevara ala casa y mientras este llegaba Oscar se dedico a besarme y yo no paraba de llorar, al llegar el taxi Oscar me despidió diciéndome que si necesitaba mas dinero ya sabia donde encontrarlo.


Saliendo de mi trabajo << Narro como fui violada una noche saliendo de mi trabajo.

Hola, me llamo Jessica, soy de México, D.F. y trabajo como programadora en una empresa de consultoría que nos envia a diferentes empresas dentro del D.F. y área metropolitana para realizar proyectos.

Lo que voy a contarles me pasó en diciembre del 2005, cuando por esas fechas me habian enviado a realizar un proyecto hasta la zona industrial de cuautitlan izcalli (no me se los nombres de las calles, pero para quienes conozcan, hay camiones que entran por la calle donde está la Koblenz, pasando una estación de bomberos y antes de pasar un rio de aguas negras).

Ya llevaba casi dos semanas trabajando allá, estaba en un proyecto con dos amigas mas, por lo general saliamos a las 7 de la noche y acostumbrabamos pedir un taxi para que nos llevara de donde estabamos hasta la autopista para tomar el camión que va al D.F.

En mi segundo viernes por algunas peticiones urgentes que me hicieron, tuve que quedarme mas tarde de lo normal, mientras que mis amigas como siempre se fueron a las 7 de la noche; como ese día habiamos salido a comer fuera, yo habia gastado mucho más de la cuenta y no había tenido la precaución de guardar dinero extra, quedandome tan solo un boleto para el metro y unos 15 pesos; lo malo fue que me di cuenta de mi falta de dinero cuando ya no habia nadie más a quien pedirle prestado.

El reloj avanzaba y yo no veía para cuando terminar mis pendientes, pasaban los minutos y veía como se iba tambien el resto del personal, hasta que casi a las 10 de la noche pasó el policía para decirme que solo quedaba yo, y me preguntaba si me quedaría mas tiempo. Como vi que los pendientes todavia eran muchos, decidí mejor irme y regresar al día siguiente a terminar, así que tomé mis cosas y salí del trabajo.

Ya estando fuera me disponía a llamar al taxi pero fue cuando me dí cuenta que no me alcanzaba el dinero. Me quedé pensando y no supe que hacer, regresé a la caseta de vigilancia para ver si el policía me prestaba dinero pero no estaba en su caseta, lo esperé un rato, unos 25 minutos y no llegó, vi que ya eran las 10:30 de la noche y como me sentia ya desesperada tomé la decisión de caminar hasta la avenida donde pasan los camiones y ver si me era posible pedir un "ray" hasta la autopista o alcanzar el último camión que pasaba a las 11:00 de la noche cerca del rio de aguas negras.

Cuando salí a la calle me dieron ganas de regresarme a la oficina pues todo estaba desierto, sin gente y para mi mala suerte no funcionaban las lamparas en la calle, todo estaba muy oscuro, solo había algunos trailers estacionados, tomando valor comencé a caminar hacia la avenida donde pasan los camiones (por donde pasa el río), únicamente se oían mis tacones, por dentro me sentía muy nerviosa y sinceramente con mucho miedo, pues tenía que caminar hasta la esquina y después dar vuelta a la izquierda para caminar 4 calles para esperar el camión.

En la esquina había varios puestos donde en el día vendían comida, obviamente a la hora en que estaba pasando todos estaban cerrados, o por lo menos eso pensaba, porque cuando iba pasando por en frente de los puestos sentí como me jalaban fuertemente de mi brazo derecho y casi inmediatamente me ponian un trapo en mi boca evitando así que se escucharan mis gritos de miedo.

No sabia bien cuantas personas eran, pero entre dos me cargaron y me subieron a la parte trasera de un auto, cuando escuché que cerraron la puerta el auto arrancó, los hombres que me tenian atrás me amarraron las manos por la espalda y me taparon los ojos con el mismo trapo con el que me habian tapado la boca, mientras me amarraban sentia como sus manos acariciaban mis piernas, mis nalgas y mis senos, quise gritar pero uno de ellos se acercó a mi oido y me dijo que si gritaba o no cooperaba me mataban, despues de decirme esto me pasó algo como un cuchillo por mi garganta, asi que preferí quedarme callada y no moverme.

Despues de un rato el auto se detuvo y me sacaron para meterme a otro lugar frio, y que olía a bebidas alcoholicas, me tiraron sobre unos cartones que estaban en el piso y sentí como me quitaban la falda de un jalón quedando con mis medias y mi bikini. Uno de ellos me tomó por las piernas y me comenzó a acariciar mientras que otro me desataba las manos y me arrancaba la blusa, empezó a manosear mis pechos y me quitó tambien mi brasier dejando al descubierto mis pechos; luego sentí mas manos que manoseaban mis piernas, mis nalgas y mis pechos, sentia sus bocas y sus lenguas sobre mi piel y no podia hacer nada.

Uno de ellos se acercó a mi oido y me dijo que no pusiera resistencia, que iba a gozar como nunca y que no gritara para que no me pasara nada, después de decirme eso me quitó mi bikini dejandome solo con mis medias, también me quitó el trapo de los ojos y por fin pude ver que eran cinco hombres los que estaban en ese cuarto, se quitaron la ropa quedando todos desnudos y se acercaron a mi, mientras uno de ellos se ponia atras de mi y me agarraba de los brazos, otros dos me agarraban las piernas y los otros dos me acercaban sus penes a la boca para que se los chupara.

Mientras me obligaban a chuparles el pene, uno de ellos se acomodó entre mis piernas y me penetró tan rápidamente que el dolor fue intenso, quise cerrar las piernas pero no pude porque me estaban agarrando. Me recostaron en el piso y mientras los otros cuatro me agarraban de las piernas y los brazos, el otro encima de mi me penetraba fuertemente, apretaba mis pechos y mordía mis pezones, cuando sintió que estaba por venirse sentí que me penetraba mucho mas fuerte todavía y al momento de venirse me agarró de mis caderas y sentí como su semen llenaba mi vagina.

Una vez que terminó, pasó otro también para penetrarme y terminar eyaculando dentro de mi, yo ya no me movía, simplemente cerraba mis ojos esperando a que todo terminara; así pasó otro mas que también eyaculó dentro de mi.

Aún faltaban dos mas, pero abrí los ojos totalmente asustada cuando escuché que ellos ya no querían penetrarme por la vagina, si no que querían penetrarme por el ano. Yo jamás había tenido relaciones anales y la única vez que lo habia intentado decidí mejor no hacerlo pues me había dolido mucho. Mis súplicas y mis llantos para que no me penetraran asi no importaron y lo único que gané fueron unas cachetadas; me pusieron en cuatro y uno de los que faltaban se acomodó detrás de mi, sentí como acomodaba su pene en la entrada de mi ano y empujó fuertemente, grité mientras se me escapaban lágrimas por el dolor que sentía, y nuevamente volvio a empujar. Ellos reían mientras decían que me habia entrado todo y que era una perra en celo, que aunque llorara, sabian que yo deseaba eso y que lo disfrutaba.

Comenzó a moverse primero despacio y después cada vez mas rapido, me dolía bastante pero de nada servia que suplicara, cuando menos lo esperé sentí cuando eyaculó dentro de mi ano. El otro que faltaba se apresuró a colocarse detrás de mi y tambien me penetró hasta que también eyaculó en mi ano.

Después de que terminaron me dejaron sola en ese cuarto y escuché cuando se marcharon en el auto, yo me quedé tirada en los cartones sollozando, sentía como me escurría el semen que salía de mi ano y de mi vagina, me sentia adolorida y humillada, y asi me quedé dormida hasta el dia siguiente.




Mi cuñada en una noche

Esta historia ocurrió hace varios años, es una historia real; en ese entonces estaba casado y vivíamos en la casa de mi cuñada. Ella era una mujer ya madura de unos 40 años, pero muy atractiva; cabello largo ondulado y castaño, era alta como de 1.85 mts. de buenas caderas y unos senos talla 36B. Vestía elegantemente y tenia un genio un poco fuerte. Habíamos tenido algunos entredichos varias veces, y aunque no peleábamos no nos llevábamos muy bien.

En casa vivían sus sobrinos, otra de mis cuñadas y mi esposa. Algunas veces cuando despertaba en las noches y salía de mi cuarto, me gustaba pasar por el patio de lavandería porque en ocasiones encontraba sus calzones colgados. Como dije era una mujer elegante y por ello tenia mucho celo en la ropa interior que usaba, siempre de encaje, algunos boxer y otros bikinis, siempre de las mejores marcas. Me gustaba tocarlos e imaginarme como se vería con ellos, y si los encontraba húmedos hasta me masturbaba con ellos.

Algunas noches de esas, cuando me acercaba a la ventana de su cuarto descubría que se había quedado dormida con la TV encendida y estaba iluminaba su cuerpo sobre las sábanas, usaba camisones muy cortos, a veces de seda que la hacían lucir muy sexy. Y muchas veces veía como se le marcaba en la tela del calzón la forma de los labios de su vulva, ya que cuando hacía calor dormía con las piernas abiertas. Muchas veces me masturbaba viéndola e imaginando lo que sería tocarla.

Una vez ocurrió que mis sobrinos saldrían a una fiesta por toda la noche, mi cuñada con su esposo viajarían a la provincia y mi esposa tendría que trabajar haciendo guardia toda la noche…. Y todo a la vez el mismo fin de semana. Desde ese momento no pude dejar de pensar en que estaba cerca hacerla mía. Cuando llegó el sábado respectivo, compré un alfajor ( dulce de harina y dulce cubierto de azúcar ) que sabía le gustaban mucho y lo rocié con un medicamento que sabía causaba sueño muy fuerte. Cuando ella llegó se lo ofrecí con un té, y como lo había previsto no lo rechazó.

Luego todo fue cuestión de esperar, un par de horas después , ella estaba en su cuarto y yo por si acaso toque la puerta antes de entrar, como no respondió aproveché de entrar y la ví recostada en la cama con uno de esos camisones de seda con los que se veía tan sexy. La llamé en voz alta y no respondió. Comencé a acariciarle los muslos muy suavemente y sólo sentía su respiración suavemente. De inmediato se me empezó a parar el miembro y comencé a disfrutar de todo lo que veía. Llevé mis manos a sus senos ( dormía sin sostén ) y quise tomarlo con toda mi mano, cuando ella abrió los ojos y volteó hacia mí… mi susto fue mayúsculo creyendo que se había dado cuenta … pero atiné a decirle – Dorita , has tenido una pesadilla , te escuché gritar y vine a verte – ella dijo un par de palabras apenas entendibles y volvió a recostarse. Allí me dí cuenta que aunque había medio despertado estaba ya bajo los efectos del medicamento y no me había reconocido.

Salí del cuarto y decidí regresar en una hora, cuando el efecto fuese mayor. Al regresar y entrar al cuarto note que ella ya estaba completamente dormida, así que empecé a besar sus piernas y sus muslos, ella estaba de costado y me resultaba fácil hacerlo, Pasaba mi lengua por sobre su piel, una piel deliciosa y tersa , como dije era muy atractiva. Pase mis dedos y al llegar a sus caderas comencé a subirle el camisón hasta notar que calzón tenía. Era uno de encaje de color carne tipo boxer que le daba forma más apetitosa a sus caderas. Lleve mis manos hacia sus senos y pude tomar uno de ellos esta vez hizo un gesto de fastidio pero no despertó. Lo acaricié , lo estrujé y me detuve en su pezón grande y durito con el que me puse a jugar para que se endureciera más.

La eche de espaldas y subí su camisón hasta la cintura, disfruté de ver todo su calzón y algunos vellos que sobresalían por entre el encaje. Me subí a su cama y le separé las piernas para asi poder chuparle la vulva, ella se movió un poco e hizo un gesto de fastidio, pero no despertó. Le baje el calzón lentamente disfrutando cada instante que podía hacer con ella lo que quisiera. Lo retire de sus tobillos y pude ver toda su vulva, asi me acerque y comencé a lamerle el clítoris y a chupárselo con deseo, al principio como si fuera un helado con lentitud, luego algunos mordisquitos y note como comenzó a suspirar. Imaginaba que podía estar soñando. Seguí lamiendo su clítoris ,y los labios que protegían su vagina metía mi lengua un poco en su vagina y frotaba con mis dedos toda su vulva, sus muslos y las subía hasta sus senos.

Comenzó mojarse y notaba como mordía sus labios suavemente, se movía como agitada abriendo y queriendo cerrar sus muslos. Temía que despertara pero sus suspiros me avisaban que no seria así. Le deslice las tiras de su camisón debajo de sus hombros y deje al descubierto dos impresionantes senos, duros, turgentes, deliciosos para apretar y morder,. Chupaba sus pezones y ella se retraía como si le doliese. Puestos así me coloqué entre sus muslos y los levanté con mis brazos, dejando expuesta una vulva toda peludita y húmeda. Lentamente acerqué mi miembro a su vagina para que ella no despertase con el dolor, y comencé a penetrar lentamente, sentía lo caliente y húmeda de su vagina y veía como se retorcía y suspiraba profundamente. Ya adentro comencé a moverme sacándola y metiéndola. No podía contenerme en hacerlo cada vez más fuerte , sino hubiera estado drogada hubiera despertado; pero confiado en como estaba la metía y la sacaba a mi gusto.

Luego le di vuelta le acomodé unas almohadas debajo del abdomen y levante su trasero lo lamí y mojado la penetré por ese agujerito virgen como pude notar. Me movía dentro de ella y me agarraba de sus hombros y de sus caderas jalándola hacia mí. La saqué y volví a metérsela por la vagina, estuve buen rato asi. Como debía terminar me levante y cogí mí cámara tomándole fotos a mi gusto, que aún conservo. Regresé a la cama y asi como estaba boca abajo la cogí por su huequito otra vez, ahora más fuerte hasta que terminé dentro de ella, fue la mejor llegada que tuve en mi vida. Me eche sobre ella y descansé , entonces la escuche hablar entre dientes, no se le entendía pero aun estaba dormida, la limpié bien, la bese y lamí otra vez, le acomodé el calzón y acomodé la cama , la recosté nuevamente y la deje alli. Me fui a mi cuarto y no podía creer la noche que había pasado.

Al día siguiente, al salir de mi cuarto la encontré saliendo de la ducha, me saludó, ví que estaba muy contenta y me dijo que había descansado como nunca, que se sentía relajada y un poco laxada. Cada quien regreso a su cuarto a terminar de arreglarse. Nunca me ha dicho nada asi que imagino que no recuerda anda de esa noche… yo lo recuerdo todo , y cuando quiero me masturbo mientras veo nuevamente las fotos que le tomé.


Cyberviolación de un Energúmeno
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Mientras tu crees que yo estoy narcotizada comienzan a pesarte los párpados... y das un profundo bostezo. Tienes sueño, mucho sueño... tu mano encima de mis hermosos pechos te pesa como si fuera de hierro, ya no puedes levantarla... Sientes que pierdes el equilibrio... Las nubes con reflejos cobrizos que alumbran el cielo turquesa del atardecer empiezan a bailar una danza macabra alrededor de tu cabeza y cada vez más rápido y más y más... y PLOF... Siento tu enorme peso aplastándome y abro un ojito disimuladamente para comprobar que efectivamente el engaño ha surtido efecto. ¡Estás dormido como un tronco!!

La respuesta es fácil. Imaginándome que tramarías alguna treta, lo primero que hice fue distraerte con mi mirada dulce y mi descarado escote. Una ligera caricia a modo de roce con mis dedos sobre tu mano cuando sostenías las copas ha bastado para confundirte y hacerte creer que me dabas la copa envenenada. De todos modos, para asegurarme que las dos copas no estuvieran adulteradas, he simulado que bebía y apenas me he mojado los labios.

Libero mis manos de la cuerda y te aparto... ¿Cómo he podido liberarme? Fácil, primero tu no eres marinero y entiendes poco de nudos, segundo soy especialista en bondage y, mientras tu me atabas con calma porque me creías inconsciente, yo iba haciendo mis juegos de manos para hacerte creer que estaba bien atada.

Miro al horizonte, una espesa capa de polvo se acerca a nosotros rápidamente. Es un carruaje a modo antiguo, tirado por dos corceles negros como la noche. Y conduciendo el coche... siete enanitos!! Un enano vestido de general desciende, me besa la mano y comienza a dar órdenes a los otros seis para que te esposen manos y pies. Al acabar me entrega la llave de las esposas que guardo estratégicamente en mi escote.

Los seis enanos te cargan y te meten dentro del carruaje. Y yo subo a continuación acompañada de mi enano general y nos sentamos enfrente. Sabrás que estos carruajes no son muy amplios y para ponerme cómoda apoyo los pies en tu asiento, uno a cada lado de ti y me levanto un poco la falda ajustada del vestido de noche para dar libertad a mis piernas. El generalito es bastante cachondo, después de explicarme un par de chistes malos sobre mexicanos, hunde su naricilla chata entre mis dos pechos y aspira profundamente. Saca la lengüita y la mueve enérgicamente por la delicada piel, a ratos hace como que me devora y me da pellizcos con sus gruesos labios. Yo le dejo jugar, me divierte y río ante sus travesuras.

De pronto abres los ojos.

-Hola, buenas noches - te saludo pero creo que estás bastante mareado para contestar, debes tener un buen dolor de cabeza.

El enanito hace caso omiso de tu presencia y se arrastra debajo del asiento hasta situarse entre mis piernas. Me levanta más la falda para poder maniobrar y me mordisquea el interior de las piernas hasta llegar a las braguitas. Las aparta a un lado y se gira hacia ti, sonriendo de oreja a oreja y mostrándote el bello sexo de negros y espesos rizos que te está vedado. Suelta una sonora carcajada y recobra su posición tapándote el panorama. Por las expresiones de mi rostro puedes adivinar que estoy disfrutando ante lo que me está haciendo el enanito: seguramente me estará introduciendo su lengua y sus deditos gordos y cortos.

Simulas estar indiferente. La verdad es que este terrible dolor de cabeza no cesa y te cuesta pensar y fijar bien la vista. Miras por la ventanilla con la esperanza de ver a alguien y, tal vez, pedir ayuda pero no hay nadie. Los campesinos se esconden ante la terrible visión de mi carruaje negro, temen que la Reina Canalla los rapte y se los lleve a su castillo, donde se dice que quien entra no llega a salir... jamás.

Gimo profundamente y, extasiada, recuesto la cabeza sobre mi asiento. El enanito, bien educado por su ama, sabe que ya ha acabado, detiene sus juegos y recoloca mi falda. Al momento el coche frena en seco, hemos llegado.

Los seis enanos restantes abren las portezuelas, te estiran arrastrándote hacia el exterior y te llevan sobre sus hombros cantando el "aiho a casa a descansar". Intentas forcejear pero pronto te das cuenta que estos enanos son realmente fuertes para su pequeña estatura. Te entran en mi castillo llevado de esta guisa y subes escaleras y recorres pasillos hasta llegar a una gran sala alumbrada por luces rojas. En mitad de la sala hay una lámpara de araña descendida a un metro del suelo. Los enanos te reincorporan y te atan a uno de los salientes de la lámpara. Me sitúo detrás de ti, te desabrocho la camisa... el tacto de mis manos te hace cosquillas en el pecho, puedes notar mi cálido aliento cerca de tu oreja al susurrarte:

- Tienes dos opciones, o dejas que mis enanos jueguen contigo y luego yo seré buena contigo... o te resistes y serás víctima del ardor y la violencia de mi fusta...

Me siento en una butaca de terciopelo con mi enano general sentado a mis pies. Los seis enanos forman una fila delante tuyo y se bajan los pantalones mostrando sus enormes cepotes y sonriendo viciosos.

- ¿Y bien? ¿Que decides, Filusito? ¿Me dejas jugar contigo?

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La plácida tarde da paso a una noche tormentosa. Los relámpagos arremeten sobre las aguas del mar como si fueran latigazos divinos... BRRRRRMMMM.... Sería de locos permanecer sin cobijo en una noche tan terrible. Y, sin embargo, dos hombres perdidos en el camino (tal vez extraviaron alguna cometa) se enfrentan al temporal sin más armas que sus brazos para frenar la caída de la lluvia sobre sus cabezas. BRRRRMMMM... Alzan la vista, el camino parece conducir a un montículo.... la cortina de agua no les deja ver más allá. Están agotados, empapados, congelados.... cuando vislumbran al fin una verja frente a ellos, entran y corren hacia una gran puerta. Y sobre la puerta un picador dorado en forma de falo... ¿Serán conscientes que están ante la puerta del castillo de la Reina Canalla, más conocida en esos parajes como Madrastranieves la de los siete enanos? ¿Se atreverán a llamar o preferirán quedarse afuera bajo la lluvia? Hacen ademán de tomar el picaporte para llamar cuando de pronto se oye un alarido dentro, en el castillo... Auuuuuuuuuuuuuuu!!!

-Bien, Filusito, escucha con atención. Debes saber que tengo predilección por los culos anchos como el tuyo... me dan morbo

Te bajo los pantalones y deslizo ligeramente los calzoncillos para dejar al descubierto tu seductor trasero (ya se me hace la boca agua... srlup).Veamos como suena -PLAF PLAF PLOF ... palmeo por aquí por allá, la superficie algo morena de tu pompis va formando ondas al ritmo de mis palmas-. Y ahora más fuerte y más rápido -PLAF PLAF PLAF PLAF PLAF PLAF PLAF-. Yeah, tiene ritmo el Filus pero enseguida se te enrojece la piel, como se nota que no te tienen entrenado.

-¡General! ¡Mi fusta! -ordeno a mi enano preferido que corre a traerme a mi pequeña castigadora, una vez en mis manos la beso dulcemente... es tan mona-. Te has portado mal, Filus, muy mal...

Te gustaría verme pero me hallo en todo momento detrás de ti y sólo puedes escuchar mi dulce voz taladrándote el cerebro

-Y debo castigarte -golpeo en el aire un par de veces y notas el viento contra tu piel-. Pero seré buena... por esta vez ¿preparado?

¡Una! CHAS ... Sientes la fusta clavarse en la piel sensible de tu culito (en este caso culón) y como a su paso parece que te arranca la carne. Bonito azote, no podía haberme quedado mejor. La línea roja, casi sangrante, atraviesa horizontalmente el glúteo izquierdo. Me tomo mi tiempo para inspeccionarlo y para tocarlo... hum...

¡Dos! CHAAAS... Este ha sido más violento que el anterior. Sientes que te arde la piel... como si tuvieras agujas clavadas hacia dentro... Realmente una obra de arte, tu trasero se merece un marco. Me encanta la visión de la piel herida... ese rojo intenso, fuego... Dejo caer la saliva de mi boca y la sientes resbalar sobre las heridas muy lentamente...

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Dos azotes, creo que tienes suficiente para ser la primera vez. Giro la fusta y te acaricio la espalda con el mango. Lo sientes recorrer la espina dorsal muy despacito... mmmmm.... al haber estado en mi mano está calentito. Te araña ligeramente, claro, es de madera... pero está suave.

Hago una indicación a mis enanos y te empujan el culo hacia atrás trabándote las piernas abiertas con un hierro atado a sendos tobillos que a la vez está atado a otro saliente de la lámpara, para evitar que cambies de postura. No puedes ni imaginarte lo mucho que me gusta tenerte tan indefenso, se me acelera el corazón de la emoción y siento la saliva nacer de mi boca. Con las manos te aparto las nalgas para poder apreciar bien tu entrada... como imaginaba... VIRGEN...

-Pobre Filus, pero mira... voy a ser buena, voy a tener en consideración que eres virgen y lo haré bien -humedezco mis dedos en la boca, los impregno de saliva ardiente y te acaricio el finísimo agujero-. Solucionado lo del lubricante ¿ves que fácil?

No te hago esperar más, sé que en el fondo lo deseas... muy en el fondo ¿verdad, cielo? Así que sientes el mango duro como va perforándote, muy despacio... no quiero desgarrarte... no tenemos prisa... y sientes que tu culito se ensancha por momentos acogiendo el elemento extraño con un cariño inesperado. Protestas un poco pero te es imposible no gemir... con unos gemidos cortos y agudos, suplicantes... casi femeninos. No te das cuenta y ya tienes todo el mango dentro, no ha sido tan difícil ¿verdad? Bien, ahora hay que darle marcha porque no has venido aquí a dormir ni a soñar.

-¡Despierta, Filus! ¡Despierta! Despierta de tus sueños guarros e imposibles y estate atento a la realidad... la realidad soy yo y mi fusta que está dentro de ti.

CHAP CHAP CHOP CHOP CHOP yeaheeee...
¡¡dale vaquero!!!

Y le doy al manguito hacia delante y hacia atrás subiendo de velocidad y apretando cuando no te oigo gemir. ¡¡Mas alto!! ¡¡Mas!! ¡Más fuerte, que te oiga bien!! Y gimes y gimes y gimes... y yo me desespero... Arf... estoy agotada. Y tu también, tienes toda la espalda y el trasero envuelto en sudor. Me alejo y te dejo en esa postura... mis enanos te miran ambiciosos pero saben que deben esperar mi señal. Me siento en la butaca y mi General me trae un te bien frío.

-Repito mi oferta, Filusito... Si te dejas hacer por mis enanos tendrás una recompensa de mi parte.

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-Filus, balbuceas palabras sin coherencia... "boca"... "chocolate"... "anal"... Ay ay ay... no me dijeste que fueras aficionado a la escatología ¿Debería ir a buscar un enema? ¿Eres de los que le gusta correrse... hum... cagando? He visto cosas peores pero esta noche ya me he quedado satisfecha y tengo que trabajar. Una tiene otros placeres además del sexo. Lo entiendes ¿verdad, cielo? ¡General, desaten al esclavo y échenlo del castillo!

Los siete enanos te desatan de la lámpara y te quitan el hierro de los tobillos. Te recolocan los calzoncillos y pantalones no sin antes manosearte un poco el trasero y el pene que, aunque corto, está más tieso que un garrote. Se ve que te ha gustado la sesión de sexo anal. Es una pena que no hayas aceptado mi propuesta con los enanitos, hubieras descubierto el gran dominio que tengo de la lengua pero... aigh... otro día será. Te cargan a sus hombros esposado de manos y pies y te sacan de la gran sala mientras yo sigo bebiendo mi té frío ojeando una revista de porno gay.

La tormenta no ha amainado, la lluvia y el viento se baten en duelo, como eternos enemigos, en lucha por dominar la noche. Te llevan hacia la entrada, en tu caso la salida, y te dejan de pie en el portal. El General se hurga con la mano dentro del pantalón, extrae una bonita llave y la lanza lejos de ti, en la tierra fangosa. Se despide haciendo una burlona reverencia y ¡SLAM! cierra la puerta ante tus narices.

Hete aquí, bajo la lluvia, todavía esposado. Diriges la mirada hacia la llave. Deberías estar contento de haber salido del castillo con algo de honra, podía haber sido peor, mucho peor, te lo aseguro. Los dos viajeros te miran perplejos... creo que han decidido no pedir cobijo en la morada de la Reina Canalla pero no deben temer los forasteros, la Reina sabe ser muy gentil con aquellos que aprecia.
Ebrio de amor <
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Durante toda mi vida solo he tenido dos relaciones formales y cada cual terminó peor que la otra. Este fin de semana se dieron unas circunstancias que me han hecho recordar un episodio de aquellos lejanos tiempos. No me gusta hablar sobre estas personas por lo que significaron en mi vida, pero esta historia merecía ser contada.

Tratar de recordar como era Raquel me hace adentrarme en una época genial a la vez que oscura de mi vida. Durante una temporada estuve dando tumbos hasta que todo llegó a normalizarse correctamente y pude seguir adelante. Ella, Raquel, era una vieja amiga de la infancia con la que tuve breves escarceos y que al cabo de los años, sin saber nada el uno del otro, volvimos a encontrarnos en la universidad. Durante un año tratamos de recuperar nuestra antigua amistad y al final acabamos perdidamente enamorados el uno del otro. Aunque al final todo se torció y perdimos incluso las buenas maneras y la amistad, el período que estuvimos juntos fue de los mejores de mi vida.

Raquel era una chica rubia, de pelo corto, con unos grandes ojos azules. Bastante alta, su cuerpo no seguía el canon de mujer esquelética que imperaba por moda. Era una mujer con curvas, como Dios manda, con caderas amplias y busto generoso. Solía vestir con cierto estilo hippie, algo que no concordaba con su fuerte carácter y su rostro casi siempre serio. A solas cambia completamente de personalidad: abierta, sonriente, sincera y por supuesto cariñosa.

Aunque estudiaba yo seguía manteniendo ciertos contactos con el mundo de la noche y a veces trabajaba como portero de algún pub o en la barra de alguna discoteca. Estos pequeños trabajos de fin de semana, reminiscencias de un pasado fiestero, me permitían pagarme los estudios y mis continuos viajes fuera de mi ciudad. Además mis amigos se aprovechaban de ello con copas gratis y entrada libre a los mejores locales de la ciudad. Raquel no era muy partidaria de salir hasta altas horas de la madrugada como hacía yo casi a diario y lo que es mejor, casi no bebía alcohol, por lo que muchas noches era ella la que conducía de vuelta a su casa o a la mía.

Una noche tenía que cerrar el local en el que trabajaba. Era un viernes y tampoco se esperaba una gran afluencia, pero aun así hasta las seis de la mañana no conseguimos echar al último cliente de la discoteca. Durante toda la noche Raquel había estado acompañada de mi hermana y de mi cuñado, bebía y bailaba y de vez en cuando se sentaba junto a la barra para hacerme compañía y de paso alejar a las posibles lagartas que trataban de ligar conmigo.

Hoy te veo muy animada. – le comenté viendo su sonrisa fuera de sitio.

Me lo estoy pasando muy bien con tu hermana. – me contestó achispada.

No tendrán nada que ver los Malibús con piña que te he servido ¿verdad? – inquirí.

¡Que vaaaa….! - y volvió a desaparecer en pos de la pista de baile.

Desde mi posición en la barra veía como Raquel subida a un escalón bailaba y alejaba a los moscones que a ella se acercaban. Cuando la noche fue avanzando acabo rendida y con los pies doloridos esperando a que mi turno finalizara y así poder irnos a casa. Sentada charlaba animada con mi hermana y cuando pude me acerqué para entrar en la conversación.

Esta noche prepárate porque te voy a dejar seco. – me soltó tras un fogoso beso justo antes de sentarme a su lado.

No creo que esta noche estés para muchas fiestas. – le dije tras ver su estado etílico. – Pienso que en cuanto lleguemos a tu casa vas caer rendida.

Tu no te preocupes por eso, si me quedo dormida hazlo igual y aprovéchate de mi. – comentó entre risas.

A la hora de salir en dirección al hogar Raquel iba sujeta a mí como si fuera un salvavidas y ella estuviera en mitad del océano. Gracias a Dios no le dio por vomitar todo lo que había ingerido esa noche.

Fue mi hermana la que nos llevó a su casa y la que me ayudó a tumbarla sobre la cama. Mientras decía cosas ininteligibles yo me dirigí al cuarto de baño tras acompañar a mi hermana hasta la puerta de salida. Cuando regresé al dormitorio Raquel había conseguido quitarse el top que llevaba y desabrocharse los dos primeros botones del pantalón. Roncando dormía plácidamente sobre la manta solo vestida con su sujetador blanco y los vaqueros marrones que dejaban entrever su ropa interior. Sonriendo me tumbé a su lado y contemplé largamente mientras acariciaba su cara. Yo tampoco andaba muy fino por lo que me costaba no quedarme también dormido.

No sé en que momento se me cruzaron los cables y aquella idea me rondó por la cabeza como si fuera lo más importante de mi vida. Recordé su comentario y maliciosamente me hice a la idea de lo que podía hacer teniéndola allí a mi merced. Además pensé que debía ponerle el pijama para poder introducirla bajo las sábanas y dejarla dormir plácidamente.

Poco a poco mi mano se fue desplazando de su tersa mejilla por su cuello y antes de que me diera cuenta hacía círculos sobre sus senos a la vez que rebuscaba en la copa de su sujetador sus pezones. He de decir que por mucho que los toqué, pellizqué y jugué con ellos no conseguí endurecerlos, entonces me di cuenta de que Raquel estaba totalmente dormida y por mucho que hiciera no iba a despertarse. Ya lanzado y con más soltura deslicé sus jugosas tetas fuera del sujetador y ni corto ni perezoso me dediqué a lamerlos y mordisquearlos. Aunque hacía bastante tiempo que salíamos juntos nunca me habían sabido tan bien. A duras penas conseguía que sus pezones se endurecieran y cuando un gemido, más parecido a un gruñido, me puso en alerta decidí parar por completo y volver a mirarla por si se había despertado. Aunque no me hubiera importado el que lo hiciera, dentro de mí deseaba que no lo hiciera para poder seguir con mis pillerías tranquilo.

Dejando de lado sus apetecibles senos baje mi mano y cuidadosamente fui desabrochando uno a uno el resto de botones de su pantalón. Ahora si podía ver claramente su tanga rosa que se me antojaba más deseable que nunca. Poco a poco introduje mi mano en su entrepierna y sobre la tela de su fina lencería noté la calentura de su rajita. Durante un rato la dejé posada sobre su conejo sin hacer el más leve movimiento. Luego con mi índice recorrí arriba y abajo sus labios como si los rascara. Un leve suspiro de Raquel me indicó que aun dormida quizás sentía lo que le hacía. Entonces fue cuando introduje mi mano por debajo de su tanga. Al igual que antes esperé un rato dejándola posada sobre su suave pelambrera. Luego busqué con disimulo ese pequeño botón de carne que me volvía loco. Solo pude rozarlo un par de veces antes de Raquel con un sonoro jadeo se diera media vuelta y se colocara de lado dándome la espalda. Un buen momento para desabrocharte el sujetador pensé.

Empujándola un poco se acabó de tumbar boca abajo y yo tuve que ponerme de pie para continuar con mi pequeña travesura. Antes de apagar la luz me desnudé por completo y con extrema cautela agarré sus pantalones y los fui bajando poco a poco hasta las rodillas, entonces los cogí por las perneras y se los saqué por los tobillos. Luego hice lo propio con el ínfimo tanga que portaba. Por último me deshice de sus calcetines. De pie, junto a la cama me paré unos instantes contemplándola en su desnudez. Nunca me pareció tan bella, con su lindo trasero y su larga y blanca espalda vueltos hacia mí.

Cogiéndola por los tobillos separé sus piernas haciendo que sus muslos se entreabrieran. Desde la posición que tenía podía entrever la oscuridad de su coño y como los mofletes de su culito me atraían sin remisión. Sentándome a su lado paseé uno de mis dedos por la hendidura de su trasero, subiéndolo y bajándolo, consiguiendo tocar a veces la entrada a su ano. Curioso lo acerqué a la entrada de su almeja para comprobar si había conseguido que se humedeciera, pero mi decepción fue total cuando comprobé que no era así. Tranquilo como si estuviera despierta lamí el dedo y hurgué con él en el interior de su vagina. Lo movía en círculos, lo metía y lo sacaba lentamente. En ningún momento dejé de mirar su cara esperando que en cualquier momento abriera los ojos y me preguntara que qué estaba haciendo. Pero en vez de ello solo oía su respiración fatigosa, como si estuviera soñando. Entonces decidí ir más allá.

Abriendo con ambas manos los cachetes de su culito deje caer un poco de saliva entre ellos mojando por completo su ano y restregando el resto por su chochito. Disimuladamente fui explorando el esfínter de su ano a la vez que seguía perforando su vagina. En menos de un instante tenía un dedo metido en su culo y otro en su coñito, moviéndolos lenta y rítmicamente. Si se despertara en ese momento tendríamos bronca segura ya que no le entusiasmaba el tema anal por aquel entonces, cosa que luego cambió. Ahora si note sus labios inferiores humedecerse y su respiración se volvió mas dificultosa, no se que estaría soñando pero se oían pequeños gemidos escapando de su garganta. Por ese entonces yo ya tenía una erección tan dura como nunca antes la había tenido.

Sabedor de que sería muy difícil conseguir que se corriera sin que se despertara decidí parar y calmarme. Si realmente estaba tan mal como imaginaba no creo que se despertara y si lo hacía pues terminaríamos aquello juntos. Así, sin pensármelo dos veces, hice que se diera la vuelta y volviendo a separar sus muslos hundí mi cabeza entre sus piernas. El olor de su conejo inundó mis fosas nasales y deseoso de darle un placer que quizás no recordaría comencé a besar su clítoris a la vez que lamía sus labios vaginales. Ya no hubo dudas, no sé lo que soñaba o su mente imaginaba, pero claramente gemía a los contactos de mi áspera lengua. Sus fluidos inundaban mi boca y yo no paraba de sonreír pensando en todo lo que estaba haciendo teniéndola a mi merced. Mis lametones consiguieron que se corriera ya que mi boca se llenó de sus flujos, no sé si ella había sentido el orgasmo, pero tampoco me importó entonces.

Deseoso, aturdido y nervioso no dude en colocarme sobre ella sujetando el peso de mi cuerpo con mi antebrazos. Despacio fui introduciendo mi polla en su, esta vez sí, húmedo coño. Los ojos de Raquel se cerraron con fuerza al sentir como mi herramienta entraba en ella. Evitando cualquier movimiento brusco me fui balanceando sobre ella mientras mi verga entraba y salía de su interior. Raquel a duras penas conseguía contener pequeños gemidos que aparentaban grititos, mientras que yo ejecutaba toda l danza con un silencio aterrador. Mis labios tuvieron que ponerse al rojo vivo cuando los mordí para no hacer ruido cuando me corrí dentro ella. Toda mi leche inundó su cueva y recé porque aquel día no se hubiera olvidado tomar la píldora.

Exhausto, medio adormilado, conseguí introducirla bajo las sábanas y me acosté junto a ella abrazándola por detrás.

Unos repentinos y breve besos me despertaron al día siguiente. Cuando abrí los ojos tenía a Raquel mirándome sonriente mientras me daba los buenos días. En ese momento me di cuenta de que su mano se entretenía en jugar con mi verga y mis testículos, poniéndola tan dura como el acero. Nuestros cuerpos desnudos se transmitían calor el uno al otro.

¿Qué tal la resaca? – le pregunté.

Casi no me duele nada la cabeza. – contestó.

¿Y cómo has pasado la noche? – inquirí pícaro.

No sé, agitada. He soñado mogollón mientras dormía. – no pude evitar que una sonrisa se escapara de mi boca al oír su contestación.

Sin mediar palabra y mirándome todo el tiempo a los ojos. Se colocó a horcajadas sobre mí y delicadamente colocó mi polla en la entrada de su coñito. Poco a poco la fue introduciendo en su interior mientras sonreía sincera.

Si que empiezas fuerte la mañana. – le dije.

Poniendo un dedo sobre mis labios me mando callar. Acto seguido comenzó a moverse con un sutil vaivén disfrutando de la pasión de la mañana. Mis manos se aprestaron raudas buscando sus senos, acariciando su redondez y jugando con sus pezones. Ella con los ojos cerrados disfrutaba como una loca. Su vagina estaba demasiado húmeda para no haber recibido excitación previa y pronto sus fluidos inundaron mi entrepierna. Los gemidos se mezclaron con los jadeos y la respiración entrecortada de ambos nos sirvió para acompasarnos y llegar ambos al orgasmo de forma unísona. El grito que ambos soltamos cuando nos corrimos juntos finalizó cuando nos abrazamos y nos deseamos amor eterno como enamorados que éramos.

¿Te acuerdas algo de anoche? – le dije mientras desayunábamos.

Creo que no recuerdo nada desde antes de salir de la disco. – me contestó - ¿Qué pasa? ¿Sucedió algo que debiera saber? No me digas que vomité en el coche de tu hermana.

No van por ahí los tiros. – respondí – Mientras dormías me aproveché un poco de ti.

Me parece bien, espero que lo disfrutaras porque lo que es yo no me enteré de nada. – sonrió sincera.

Ya te contaré algún día. – y dándole un beso continuamos tomando el café alegres.



el taxista
.
Me subí a un taxi y le indiqué a donde iba, el chofer me contestó: yo te llevo pero primero salúdame, lo miré y lo reconocí, era Guillermo. A Guillermo lo conocía porque había sido novio de mi mujer cuando nosotros éramos solamente amigos, habíamos ido varias veces a la cancha juntos, me acuerdo que yo lo pasaba a buscar por la casa de mi actual mujer para ir a ver el fútbol.

Nos saludamos y nos pusimos a charlar. Él me preguntó por Graciela (mi mujer) sin saber que yo me había casado con ella, me preguntó si la seguía viendo, entre risas por la pregunta le dije que sí, que la veía, y en ese momento cuando estaba por contarle que hacia nueve años que vivíamos juntos, Guillermo me interrumpió diciéndome que él no la veía desde mucho tiempo y que la extrañaba por lo bien que cogía. Fue ahí cuando me entró un escalofrío que me recorrió todo el cuerpo y mi cabeza disparó hacia todo el morbo que siempre tengo a flor.

-Che, Guille, ¿así que Gracielita coge bien? le pregunté.

Guillermo empezó a contarme con detalles como se la había cogido y mi pija se endureció de golpe, mi excitación crecía muy rápido a medida que él entraba en detalles de cómo Graciela le había chupado la pija…: Es una perra, como le gustaba chuparme la pija, yo llegaba a la casa de ella y me recibía bajándome la bragueta primero y mientras me besaba, me frotaba la pija haciéndome una paja, después se arrodillaba y me la chupaba hasta que le acababa en la boca, se tragaba toda la leche, yo me tiraba en un sillón, los que tenía al lado del balcón, ¿te acordás?…y al rato venía desnuda y me pedía que la cogiera en cuatro patas, ella siempre me decía que yo tenía la pija bien grande."

Estos comentarios no me dejaban espacio a que le dijera que era mi mujer y además me excitaba escucharlo, yo empecé a hacerle preguntas, che Guille, ¿la cogiste por el culo?

Y él seguía con sus relatos….:" una vez le pedí que preparara algo de cenar porque iba a ir con un amigo, cuando llegamos Graciela había hecho una cena fantástica, terminamos de comer, yo me fui a la habitación y la llamé, cuando vino empecé a besarla a acariciarla, saqué la pija y le pedí que me la chupara que estaba muy caliente, y cuando me la estaba chupando le dije que la iba a coger junto con mi amigo y la muy puta me dijo que sí, así que imagínate como la cogimos, o mejor dicho como nos cogió, se chupaba las dos pijas juntas, yo se la metía por el culo mientras le chupaba la pija a mi amigo una fiesta completa…como la extraño!"

A estos comentarios mi pija estaba que reventaba, así que le dije:" Guillermo hace nueve años que vivimos juntos con Graciela", él se quedó atónito, no sabía que decirme, y lo animé diciéndole: No pasa nada, me gusta que me cuentes como te la cogías", él me preguntó si me había calentado, le respondí que sí, que si seguía contándome lo más probable era que terminara acabando, fue ahí que él me dijo que porque no lo invitaba a cenar con Graciela, y muy suelto agregó: si voy a cenar con ustedes seguro que los cojo a los dos, a vos te va a gustar chupar la misma pija que a tu mujer".

Sin más trámite le pedí su teléfono y quedamos en que lo llamaría. De vuelta en casa le comenté a mi mujer que me había encontrado con Guillermo, al decírselo la noté un tanto tensa, y sus preguntas fueron: Dónde lo encontraste, que te dijo?, le contesté como lo había encontrado y que me había dado su teléfono para que lo llamara, que quería saludarla, y le pregunté si le interesaba volver a verlo, a lo que ella me contestó que le daba igual.

A la noche, en la cama mientras cogíamos le pregunté si no le gustaría volver a tener la pija de Guillermo, ella me contestaba que no, que con la mía la pasaba fantástico, yo insistí, en que con dos pijas la pasaría mejor y sobre todo siendo la otra la de Guillermo que tantas veces la había tenido en su boca en su concha y en su culo, Graciela me dijo que nunca la habían cogido por el culo, fue cuando con toda la excitación que yo tenía le conté lo que Guillermo me había dicho, que la había cogido con un amigo y que mientras ella se la estaba chupando al amigo él se la había cogido por el culo.

Graciela pareció estremecerse de placer mientras le contaba y cabalgándome alocadamente me dijo que sí, Que se la habían cogido entre dos y me pedía por favor que lo llamara a Guillermo para que se la cogiera delante de mí, y que yo me prestara a acompañarla chupándole la pija y dejándome coger, me decía: Te va a gustar, vas a probar la misma pija que yo, quiero ver como la chupas, yo te voy a chupar todo el culo así el te la mete toda, es hermoso sentir una pija adentro y más la de Guillermo, quiero que te acabe en el culo", no terminaba de hablar que yo acababa intensamente dentro de mi mujer.

No habían pasado tres días que yo mismo lo había llamado a Guillermo para invitarlo a casa, invitación que no tardó en aceptar.

Llegado el día mi mujer y yo estábamos súper nerviosos, Graciela me preguntaba si yo estaba seguro de lo que haríamos, le contesté que sí y que no aguantaba más para poder verla, ella me contestó que estaba muy caliente con volver a tener esa pija, y que había estado masturbándose mientras pensaba en los tres juntos en la cama y yo chupando y recibiendo la misma pija que ella… en fin lo que pasó esa noche fue lo mejor de mi vida, ni bien llegó Guillermo mi mujer lo saludó con un beso en la boca que terminó cuando poniéndose de rodillas le bajó la bragueta sacó la pija de Guillermo y mientras la masturbaba me decía: Esta pija nos va a hacer gozar a los dos, mirá que pija más linda y grande" y se la metía en la boca.

La imagen de mi mujer con esa pija en la boca hizo que me pusiera a punto de acabar. Él me miraba complacido por la chupada que estaba recibiendo, y decía: que lindo, que placer como lo extrañaba, mientras agarraba con las dos manos la cabeza de mi mujer haciendo los movimientos típicos de una cogida, Graciela no paraba de metérsela y sacársela de la boca ayudando con la mano a que esa pija acabara, Guillermo gritó: voy a acabar, voy a acabar, Graciela la dejó toda dentro de su boca y yo veía la cara de Guillermo y me daba cuenta que le estaba llenando la boca con un chorro de leche que parecía no tener fin.

El se sentó en el sillón más cercano, mi mujer volvió del baño me besó y me preguntó si estaba bien, le contesté que jamás me había excitado tanto, estoy muy loca me dijo ella, hagámoslo durar…

Serví unas copas y puse música, Graciela fue a la cocina a traer algo para comer, sin hablarnos, yo no paraba de mirar a Guillermo que desnudo y sentado en el sillón me miraba, tenía la pija flácida pero era enorme, mi mujer ya me lo había dicho, ella volvió de la cocina desnuda, con unas bandejas con queso y otras cosas, se sentó al lado mío y empezó a desvestirme, una vez que terminó de desnudarme pidió que brindáramos por la noche que estábamos teniendo, tomamos unas copas charlamos un poco hasta que Graciela sin dejar de mirar a Guillermo me dijo tomándome la mano:

- Amor voy a coger con él para vos, que vos lo disfrutes tanto como yo.

Se paró fue hasta donde él estaba sentado con su pija ya dura, se agachó y comenzó a chuparla nuevamente, después se paró se dio vuelta quedando de frente a mí, y empezó a sentarse encima de él, mientras con una mano guiaba la pija de Guillermo a su concha, cuando la tuvo toda adentro sin dejar de mirarme empezó con unos movimientos de cabalgata a cogérselo, él la tenía agarrada por la cintura con ambas manos y la ayudaba en ese intenso movimiento, luego él la hizo ponerse de pie sin sacársela de adentro de la concha, yo sentado enfrente, veía como las manos de él agarraban con fuerza las tetas de mi mujer, ella quedó apoyada con una mano en cada una de mis rodillas, la besé.

Ella quiso empezar a masturbarme pero no pudo, tuvo que aferrarse bien a mis rodillas, Guillermo la embestía con mucha fuerza desde atrás, mi pija estaba al limite, mi mujer no paraba de agradecerle la cogida que le estaba dando y pedía más, yo apoyaba mis manos sobre las manos de mi mujer y miraba como ella se mordía los labios de placer, escuchaba como golpeaban sus cuerpos, hasta que Guillermo gritó que iba a acabar, cuando acabó, noté en sus caras el placer inmenso que se proporcionaban, de vuelta él parecía no terminar de acabar nunca, Graciela se dejó caer de rodillas frente a mí, se metió mi pija en la boca, no pude aguantar más y le entregué toda mi leche.

Guillermo se quedó tirado sobre la alfombra, yo recostado en el sillón y mi mujer sentada en el suelo con la cabeza entre mis piernas.

Al rato de unos minutos de descanso, me reincorporé acomodando a mi mujer conmigo en el sillón, tomamos una copa y mirábamos a Guillermo acostado sobre la alfombra, ella empezó a acariciarme la pija de forma muy suave y besándome me decía: mirá que linda pija que tiene, él estaba casi dormido, ella me dijo: anímate y la chupamos juntos", mi mujer ya me estaba haciendo la paja y pasándome la lengua por el cuello, me arrastró hacia él, y me decía que lo mejor era chupar una pija cuando aun no estaba dura, así uno sentía dentro de la boca como iba creciendo.

Graciela besándome y con una mano en mi cabeza me guió hasta esa pija dormida, entre los dos empezamos a lamerla, nos mirábamos a los ojos y nos pasábamos la pija de una boca a la otra, ella la agarró con una mano y me la introdujo toda en la boca, yo quedé acostado con la pija de Guillermo entre mis labios, chupándola, acariciándola, y empecé lo que era mi primera chupada, me la metía toda en la boca, la sacaba, la volvía a meter, sentí como crecía dentro de mi boca, él se arqueaba levantando la cintura, y yo la chupaba y la pajeaba mientras mi mujer se dedicaba a besarme y meterme la lengua y alguno de sus dedos en mi culo.

Guillermo con la pija bien dura y enorme se salió de debajo de mí, puso su pija al alcance de los labios de mi mujer, ella chupaba la pija de él, yo miraba por encima de mis hombros, como mi mujer disfrutaba tragándosela entera, la cara de ella era puro placer, agarraba esa pija con una mano se la sacaba de la boca, la miraba y la volvía a chupar, sin dejar de masajearme metiendo y sacando los dedos de adentro de mi culo, apoyó su cara en el centro de mis nalgas, yo sentía la pija de Guillermo sobre mi.

Graciela la acomodó a la entrada de mi culo y chupando alternadamente mi culo y su pija, empezó a introducírmela, la pija de Guillermo comenzó a penetrarme, Graciela con sus manos ayudaba a abrirme, cuando vio que había entrado toda, se puso frente a mí con las piernas abiertas entregándome su concha para que la chupara, Guillermo empezó a bombearme metiendo y sacando su pija de mi culo, me estaba cogiendo la misma pija que tanto le gustaba a mi mujer, ella me preguntaba si me estaba gustando, si gozaba, contestaba que si, que quería que me cogiera como se la había cogido a ella.

Guillermo hizo que quedara en cuatro patas y cogiéndome me decía si quería que acabara adentro de mí, le contesté que por favor me llenara de leche, estaba sintiendo por primera vez como una pija me cogía, era increíble el placer que estaba sintiendo, miraba a mi mujer y sentía como si fuera ella la que me estaba dando una espectacular cogida, mi pija estaba durísima, mi mujer me miraba y con una mano me masturbaba, Guillermo aumentó ferozmente el ritmo, su pija estaba enorme como el placer que me estaba dando, estaba por estallar, cuando estalló dentro de mí, sentí su leche tibia llenándome y acabé de una forma increíble, él se recostó encima de mí, mi mujer al lado nuestro preguntándome si me había gustado, le pedí por favor que se la chupara a Guillermo para que se la pusiera dura y así pudiera volver a cogerme…

Mi mujer se acercó a la pija de Guillermo y comenzó una nueva chupada, la volvió a poner dura, y él se acostó encima de mí, y me la metió de un solo golpe hasta el fondo, sentí verdaderamente que era mi mujer la que estaba encima cogiéndome, como si la pija fuera de ella, él primero se movió en forma suave con toda su pija dentro de mi culo y luego me cogió en la misma forma que me contaba mi mujer de cómo se la había cogido a ella, volvió a llenarme con su tibia leche y yo quedé rendido sobre la alfombra.

Cuando desperté vi a Guillermo acostado boca arriba y a mi mujer cabalgándolo ¡alocadamente!



HOMBRES VS. MUJERES.

Si bien parece que el fin último de ellos y ellas es el mismo, encontrar el verdadero amor, la manera en que lo viven no es la misma y eso genera conflictos. La comunicación, clave para entender y tolerar diferencias.

Según los especialistas en conductas humanas, los hombres y las mujeres viven el amor y el romance de un modo totalmente distinto, al punto tal que mantienen entre ellos un malentendido estructural, que causa una innumerable cantidad de conflictos y malos entendidos, publicó el sito En Plenitud.

Al parecer, este malentendido se manifiesta por el hecho de que los seres humanos, a diferencia de los animales, no poseen señales o códigos mediante los cuales la relación sexual se produzca instintivamente, sino que, muy por el contrario necesitan pedir, insinuar, o hablar, lo cual denota la existencia de una comunicación.

El esquema básico de la comunicación comprende un emisor, un receptor y un mensaje, pero como todo proceso de transmisión no está exento de "ruidos", sobre todo cuando el emisor y receptor (mujeres y hombres u hombres y mujeres) tienen "lenguajes" distintos.


Cuando los medios entorpecen el fin
Aunque nunca es lo mismo para ella que para él una relación de noviazgo o la conformación de una familia, casi siempre estas diferencias fundan los deseos supremos de cada género, como el sexo (principalmente en el hombre) y el amor (principalmente en la mujer).

Así, mientras el deseo sexual se manifiesta en el hombre básicamente mediante los rasgos de atracción física que pueda ejercer sobre él la mujer, ella tiene su pulsión puesta principalmente en la relación de amor que podrá gestar con su pareja.

Es por eso mismo que casi todas las mujeres tienen como objeto de deseo el ser amadas, mientras que los hombres, con su carácter más fetichista, también se enamoran, pero del hecho de que sus parejas se pongan atractivas especialmente para ellos, lo cual se complementa a la perfección con un don propio de la mujer, el de dar todo por amor.

Ahora bien, esa cualidad de "dar todo" de la mujer deberá ser avalada con un "dar algo a cambio" por parte de él (al menos es lo que su amada esperará).

Así es que cuando el caballero no advierte (ni da señales de hacerlo) que su mujer hizo lo máximo por ellos, ellas se ponen extremadamente sensibles, buscando a toda costa una mínima señal de reconocimiento. (Es muy factible que en más de una oportunidad, esta demanda cotidiana de atención, tiempo, amparo, y amor incondicional que reclaman muchas mujeres, termine excediendo los límites aceptables y tenga como resultado final la anulación del deseo en el hombre, lo cual podrá manifestarse en una indiferencia de él para con ella).


"Ruidos" en la comunicación
Mientras que los hombres suelen "cerrarse", las mujeres disfrutan por el contrario del mismo acto del habla, es decir de la conversación como fin y no como medio para obtener una mayor información o expresarse mejor.

A la mayoría de los hombres les cuesta mucho entender algunas actitudes radicalmente cambiantes en la mujer, pero al igual que sucede con el habla, son precisamente estas contradicciones otro de los aspectos que forma sus cualidades femeninas.

Es por esto que se dice frecuentemente que en cuestiones de amor no hay nada escrito, y que es imposible concebir fórmulas que incidan sobre los mismos. Hombres y mujeres, hemos visto, viven el amor de manera diferente.

Así, es importante que las mujeres entiendan que por más que el mercado y los medios de comunicación les "vendan" que es posible separar el sexo del amor, lo cierto es que el carácter femenino torna muy dificultosa esta separación, al margen de que el actual sistema se empeñe en anular las posibilidades de que surja un verdadero amor, algo cuyo tiempo está mucho más ligado a lo abstracto que a lo productivo.

El hombre, por su parte, también sufre por amor. Si bien es cierto que el sexo ocupa aquí un lugar más central, es irrefutable que muchísimos hombres alrededor de la tierra aman y desean a una determinada mujer por algo más que su atracción sexual.